Edición No. 1684 del 16 al 31 de octubre de 2016

Al adentrarnos en la recta final de 2016 el país ha recibido la buena noticia de que el producto interno bruto real registró durante el período enero-septiembre un incremento interanual de 6.9%, conforme cifras preliminares.

El incremento obtenido está muy por encima de lo que se había previsto. Pero eso no es lo que más llama la atención, sino el que se lograra en un año electoral, en el que estuvieron en juego todos los cargos de elección popular, incluyendo el del presidente de la República. Esto último viene a cuento porque en nuestro país las elecciones todavía crean mucha aprehensión  y de una manera u otra motivan distorsión en el comportamiento de la economía. Regularmente, los agentes económicos, en espera de ver lo que finalmente acontecerá, postergan sus planes de ampliación o de inversión hasta que pasen las elecciones.

Pese a ese ambiente sicológico adverso y los temores que se esforzó en propalar un sector de la oposición, sectores como el de minería, construcción y agropecuaria crecieron 22.3%, 12.2% y 10.6%, respectivamente.

El portador de esta buena noticia lo es el propio gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, quien mencionó entre los sectores que han tenido que ver en este notable incremento intermediación financiera (10.4%), salud (8.2%), otras actividades de servicios (7.1%), comercio (6.7%), enseñanza (6.3%), hoteles, bares y restaurantes (5.9%), transporte (5.3%) y manufactura local (5.3%), que en conjunto y en combinación con otras representan aproximadamente el 84% del crecimiento.

Cabe destacar de manera particular —y así lo hace Valdez Albizu— el comportamiento del sector construcción, que se ha visto impulsado por proyectos residenciales privados, nuevos complejos y hoteles en zonas turísticas y metropolitanas. También inversiones públicas en la modernización del sistema vial, la realización de la línea 2B del Metro y el Teleférico de Santo Domingo; la construcción de aulas escolares y viviendas de bajo costo, como los proyectos de La Barquita y la Ciudad Juan Bosch.

Mención aparte merecen el sector agropecuario, cuyo crecimiento en los primeros nueve meses del año es explicado  por los programas de apoyo técnico y financiero que ejecuta el Gobierno, y hoteles, bares y restaurantes (5.9%).

En logros como estos  es en los que se debe buscar la explicación de la popularidad del compañero Danilo Medina y la causa del resonante triunfo electoral que obtuvo en las elecciones del 20 de mayo pasado. El pueblo  decidió, y lo hizo persuadido  no solo por discursos, por ofertas electorales, sino por lo que ha estado viendo y viviendo en los últimos años.  El saldo del que se ha servido Vanguardia del Pueblo en este comentario es una expresión de esa realidad que la gente ha estado viviendo.

Sabemos que ahora los agoreros de catástrofes nos vendrán con el discursito de que las cifras podrán ser ciertas, pero sus efectos no se han sentido en todo el cuerpo social. Ellos saben lo que nosotros también sabemos: aunque no con la celeridad que todos deseamos, el país ha empezado a recibir los beneficios de ese crecimiento. Así lo indica la inversión en educación y en las demás áreas sociales del gobierno, y así lo continuaremos viendo a partir del próximo año, pues como lo dijera recientemente el presidente Danilo Medina: lo mejor está por venir.

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