Andrés Céspedes, de la Seguridad de Bosch

Obligatoriamente el Partido de la Liberación Dominicana tiene que mirar a Juan Bosch para poder cumplir con los retos y desafíos planteados al momento de su creación.

La reflexión es del compañero Andrés Céspedes, miembro del Comité Intermedio Antonio Duvergé del PLD y durante mucho tiempo miembro de la seguridad del Partido y del equipo cercano al fenecido expresidente de la República.

“Al PLD le hace falta aplicar el ejemplo de vida del Profesor Juan Bosch. El Partido tiene que mirar a Juan Bosch”, manifiesta el entrevistado de Vanguardia del Pueblo, sugiriendo que se hace perentorio retomar la formación de los miembros.

“Se ha perdido la sintonía con las ideas y pensamientos del Profesor Juan Bosch, y para sobrevivir como organización tenemos que sobreponernos”, advierte.

Céspedes conversó aproximadamente una hora con Vanguardia del Pueblo en la Sala de Redacción, ubicada en la Casa Nacional, hablándonos de sus orígenes en el Partido, de sus vínculos con don Juan y las tantas lecciones de vida que recibió de él.

Primero en el PRD

Sus vínculos en la política son muy anteriores a la formación del Partido de la Liberación Dominicana, pues relata que en el año 1962, siendo un adolescente de quince años, formó parte de un grupo de ciudadanos de la comunidad rural San José Afuera, de la provincia Santiago, que decidió dar el paso de organizar allí el Partido Revolucionario Dominicano.

Recién llegaba a República Dominicana el Profesor Juan Bosch y ya participaba en la campaña electoral, que le llevó a la conquista de las elecciones en diciembre de ese año.

Ese grupo gestor del PRD lo formaban entre otros Jesús Bueno, Bienvenido Bueno, Valentín Pichardo y David Pichardo, su padre y tío respectivamente, entre otras personas.

Recuerda que los señores mencionados, que eran todos adultos, impresionados por la forma del Profesor Bosch de conducirse en el debate radiotelevisado con el sacerdote Láutico García, se deciden por hacer un comité del PRD en la comunidad rural donde vivían.

Céspedes cuenta que llegaron las elecciones y el Profesor Juan Bosch las ganó y él, como otros tantos jóvenes enamorados de la forma de conducirse del presidente, deciden trasladarse a la capital para abrirse camino, como en realidad lo hizo siendo empleado público y en algún momento dedicado al comercio.

Aclara que no fue empleado en el gobierno de Juan Bosch, porque lo derrocaron temprano. “Pero desde entonces estoy en la capital”, agregó.

De las primeras elecciones democráticas, después de decapitada la tiranía, Andrés Céspedes afirma que impactó en los electores la forma sencilla de Juan Bosch comunicarse y la promesa de que eliminaría la obligatoriedad de pagar impuestos para actualizar la cédula.

“El pago de la cédula era un castigo de Trujillo a todos los dominicanos, por lo que impactó la promesa de Bosch de eliminar sellar la cédula”, comenta Céspedes recordando que en ese tiempo se tenía que caminar con los ‘tres golpes’ encima: la cédula, la Palmita, que era el carnet del Partido Dominicano, y el Librito, un impreso de Certificación de haber hecho el servicio militar obligatorio.

Se indigna Con los abusos

Cuenta que siendo comerciante, de esos que ganaban por comisiones de venta, en plena Revolución de 1965, fue apresado en Barahona, porque al detenerlo en un retén militar, enseñó una cédula emitida en el gobierno presidido por Juan Bosch. “Eso fue suficiente para que el guardia me acusara de comunista y nos llevaron al cuartel, tanto quien le dirige la palabra como al ciudadano español a quien acompañaba”, comentó Céspedes.

Después en el cuartel el coronel los liberó, porque no habían violado nada.

Confiesa que cosas como esa, que vivió también en otros lugares, le hicieron retomar la idea de participar activamente en política, pues siempre ha rechazado los abusos.

Andrés Céspedes refiere que recibía las orientaciones del PRD y en 1970, Luis Almonte, de Villa Juana, le plantea el reingreso al PRD.

“Almonte y nosotros llegamos juntos y nos integraron en un Círculo de Estudios, que ya el Profesor Juan Bosch los había formado en el PRD. El asesor de nosotros era Fernando Rosario (Fuchiche). Pertenecimos a la Zona B”, comenta.

Ese Círculo de Estudios era el número 15 y Céspedes, en un ejercicio de buena memoria, citó a algunos de sus integrantes: Fidelina, Teófilo Brito, Magalys Brito, Luis Almonte, entre otros.

Dijo que se reunían todos los domingos en el local perredeísta, que luego de fundado el PLD pasó a ser el Comité Intermedio Juan Núñez Mieses, en Villa Consuelo.

Nos dice que llegaron a estudiar varios de los folletos escritos por el Profesor Juan Bosch de la serie Estudios Sociales.

Con la salida del Profesor Juan Bosch del PRD, la zona B renunció casi en pleno. Al igual que otros de los entrevistados para este segmento, asegura que fue testigo de la ocupación de la Casa Nacional y el desmonte del letrero del partido blanco.

Céspedes hace la corrección y dice que la fecha en que se fundó el PLD es 14 de diciembre, porque, según recuerda, la actividad se publicó al día siguiente, que era 15 de diciembre de 1973.

Manifiesta que la toma de la Casa Nacional le sirvió de guía para quedarse con el local de la Zona B, lo que hicieron cambiando los candados y sacando una persona que dormía allí.

Céspedes en el PLD

Ya en el PLD hace vida en el Comité de Base número cinco del Comité Intermedio Juan Núñez Mieses, que era el Comité Intermedio al que pertenecía el expresidente Leonel Fernández. De ese Intermedio pasó, al igual que lo hizo Leonel, al Mauricio Báez, ubicado en la barriada de Villa Juana.

Califica de titánico el trabajo de recolección de firmas para legalizar el Partido ante la Junta Central Electoral, lo que le permitió participar en las elecciones de 1978”. Fueron doce sábados y doce domingos visitando casa por casa, recolectando las firmas”, adujo.

Su cercanía a Juan Bosch

Después de las elecciones de 1978 la dirección del PLD se comprometió a formar un equipo de seguridad para el local nacional y para auxiliar al Profesor Juan Bosch, quien siempre rechazó la escolta que le correspondía como expresidente de la República.

Prefirió que fuéramos los militantes quienes velaramos por su seguridad y la del Partido, dijo. En ese sentido fue reclutado para ser miembro de ese equipo.

Dice que allí fue entrenado en aspectos propios de esas funciones como artes marciales y se les enseño etiqueta y protocolo.

Recuerda la primera vez que visitó la casa del Profesor en la calle César Nicolás Penson y que el primero en recibirlo fue el propio Juan Bosch, quien dio cátedra sobre lo que se debía y lo que no se debía hacer.

El primer coordinador de los equipos de seguridad fue Luis Hernández, quien compartía esas funciones con Reyes Pimentel.

Recuerda a Luis Santana como entrenador de artes marciales y a Abraham López Mora (Brache), ex hombre rana, quien entrenaba en el uso de armas.

En la conversación con Vanguardia del Pueblo Andrés Céspedes hace destacar un momento no muy mencionado en la vida del Profesor Juan Bosch, que es el tiempo que vivió en la Torre Mar, en la avenida George Washington.

De la calle César Nicolás Penson pasó al Malecón y desde allí a la Casa en donde murió, en el sector Evaristo Morales de la capital.

Precisa que en la casa recibía las llamadas, las visitas y se tenía una asistencia permanente a la persona del presidente del Partido.

Destaca la sencillez del Profesor Bosch y la capacidad para retener nombres y el dominio de la fisonomía de las personas a las que siempre comparaba con otras.

“Cuando salía se me acercaba y me decía: Compañero Céspedes, vamos a salir; usted ahora es el dueño de la casa”. Son de las cosas del Profesor que calaron en todos nosotros, adujo.

Reiteró que siempre daba confianza. “Cada vez que tenía una ‘brecha’ salía de la oficina y conversaba con nosotros”, dijo.

Lo más grande que vio en Don Juan es que pese ser un hombre de fama, como escritor y político, no maltrató a nadie; por el contrario, siempre conversaba y opinaba.

La mayoría de los visitantes al salir de las entrevistas resaltaban la sencillez e inteligencia del Profesor Juan Bosch; pero eso sí, nos dice, “era un hombre de carácter”. “Cuando las cosas no se hacían como debía, te clavaba esos ojos brillantes y se comprendía de inmediato que algo no se hizo bien”, comentó.

Como ejemplo de sencillez y de que era hombre que predicaba con el ejemplo, Andrés Céspedes relata que el Profesor Juan Bosch preparaba su desayuno y lo compartía con quienes estaban en la casa. “Bebió siempre chocolate con leche, que él mismo preparaba con cacao puro. Cada día brindaba una pequeña tasa a quien a esa hora, bien temprano en la mañana, estaba allí”, expresa.

Nos recuerda que Bosch no solo se preparaba su desayuno, también fregaba los utensilios. “No dejaba nada sucio”. Es más —recordó—, una vez me dijo que para fregar se enjabonaba el estregador, se lavaban los platos y tasas y luego se abría la llave para sacar la espuma del jabón o detergente que se usaba para así no desperdiciar el líquido.