Por Gilberto Lima

Como los demás ciudadanos, los lectores están diseminados en todo el país. Los lectores pobres en humildes casitas de los bajos suburbios, los ricos en cómodos apartamentos de la llamada parte alta.

El dimes y diretes de los últimos días entre un veterano comunicador y un afamado escritor y catedrático, hace vivir a las y los lectores en sentido general, entre las improvisadas avenidas César Medina y la Andrés L. Mateo.

Ahí vivo yo. Entre las avenidas César Medina y L Mateo. En una casa ni de rico ni de pobre, pero que me permite mirar desde su llana azotea, las cambiantes posiciones de un comunicador creativo y el interminable clamor de un poeta que por ideología yace en el lomo de las continuas confrontaciones

Ninguno aventaja al otro. Los lectores leen a ambos. A uno por hace lucir perfectas las palabras no rebuscadas mientras el otro es leído por una caterva de poetas callados, novelistas delirantes y alumnos interminables. Para nadie es secreto que muchos asumen como sagrado a todo consagrado profesor, una condición irrebatible del poeta al que interpelo.

Andrés L. Mateo es doctor en filosofía de la Universidad de La Habana, profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y de la Universidad APEC. Es un destacado escritor, columnista, novelista, ensayista y poeta, cuya entrega le han hecho merecedor de múltiples galardones e interminables reconocimientos. Ganador en 1981 del Premio Nacional de Novela y del Premio Nacional de Literatura en el año 2004.

De Don César Medina ni hablar. Es el comunicador acucioso. La colina que desde el punto de vista de la redacción y del enfoque cualquier periodista novel hiciera lo imposible por cruzarla.

Entre la César Medina y L Mateo vivo. Pero mi guarida no la hicieron allí mediándola con una cinta. Mi morada está más cerca de una calle que de otra. Por suerte menos distante de la calle tranquila, clara, recta y de menos hoyos.

Una de las dos tiene curvas y altibajos. Algunos suponen que se trata de una irregularidad intencional en búsqueda de acomodos en planicies diversas

Es común ver esta calle abrazar un día la grandeza de la altura y al siguiente acostada en el torso del pantano. Reitero que vivo entre las avenidas L Mateo y la César Medina, para mi dicha, un poco menos cerca de la última.

Quien suscribe es periodista.

Compartir
Artículo anteriorVisión económica gobierno PLD
Artículo siguienteUsted habla con el muerto