Por Jesús Reyes Mota

Rafael Camilo Matos, exmiembro de la seguridad del profesor Juan Bosch y del Partido de la Liberación Dominicana, considera que aunque no puede volver a ser el Partido que era, antes por razones dialécticas, el PLD sí puede retomar una serie de principios y normas que le identificaron ante la sociedad.

Camilo Matos, quien también fue conductor del expresidente de la República por unos 12 años, considera que se puede reinventar y organizar el Partido de la Liberación Dominicana con el apoyo de sus grandes líderes y toda su dirigencia.

“Tenemos que tener primero la conciencia de que no vamos a ser lo que éramos antes, que la vida marcha hacia adelante y el maestro don Juan nos enseñó a conocer la dialéctica de la vida, cómo va evolucionando, cómo se van desarrollando los acontecimientos históricos”, explicó Camilo Matos, entrevistado para Vanguardia del Pueblo.

Sugiere retomar la formación política y principios tales como la solidaridad, que adornaban a los peledeístas y que a su juicio se fueron perdiendo tras el Partido llegar al poder.

Aboga por que se mejoren las relaciones partido-gobierno. “El PLD y el gobierno tienen que ir de las manos, eso no puede seguir así. No es verdad que una cosa es el gobierno y otra el Partido. Leonel Fernández fue presidente por el Partido de la Liberación Dominicana y Danilo Medina es presidente por el PLD”.

Vida partidaria

Rafael Camilo Matos se inicia en un Comité de Trabajo Peledeísta, mejor conocido como CTP, en el Comité Intermedio Celia Sánchez, en el ahora municipio Santo Domingo Este, en 1979, siendo uno de los fundadores. En 1981 adquirió la membresía.

Recuerda que fue reclutado por Víctor Soto, quien fuera también miembro de la seguridad del Profesor Juan Bosch. En aquel entonces no tenían local y se reunían en la casa de la familia Pujols.

En la actualidad pertenece al Comité Intermedio 24 de Abril E, en el área de Manganagua, que preside Jacqueline Ortiz. Fue vicesecretario en la Comisión de Seguridad, adscrita a la Secretaría de Actos del Partido de la Liberación Dominicana en la estructura partidaria anterior.

Seguridad

Relata que llegó al equipo de seguridad del Partido mediante una comunicación recibida en el Comité Intermedio en la que el Partido notificaba que tenía disponible varias becas para compañeros que estuvieran interesados en practicar artes marciales. “De una vez me ofrecí como voluntario porque en mi pueblo natal, Barahona, practicaba artes marciales”.

Narra que luego de finalizar el entrenamiento, que duró unos seis meses, el grupo fue convocado a una reunión en la Casa Nacional del PLD, donde el secretario general de aquel entonces, Lidio Cadet, les explicó que ellos habían sido seleccionados para brindarles servicios de seguridad a Juan Bosch y al partido y sus dirigentes.

Cuenta que esos 15 compañeros no solo recibieron entrenamiento de artes marciales, sino de seguridad hasta de jefes de Estado. “Había que estudiar porque éramos un equipo de seguridad, no un grupo de guardaespaldas. El guardaespaldas se distingue de la seguridad porque es una persona que está ahí parada para actuar, la otra investiga, estudia, porque la seguridad tiene un nivel profesional conocido en el mundo”.

Destaca que ese equipo de seguridad conjuntamente con los que ya estaban, eran los que diseñaban y tomaban todas las medidas preventivas en las actividades políticas, marchas y mítines que eran supervisadas por el propio Juan Bosch en su época.

Una escuela

tr22En diciembre se hacía una actividad en la oficina de don Juan, en la César Nicolás Penson con los hijos de la seguridad. Una confraternidad. Compartía con todos esos niños. Se hizo varios años.
Refiere que organizó la seguridad con Víctor Crispín cuando Leonel fue candidato. Lo protegieron y no pasó nada. Reconoce que Leonel Fernández tiene un estilo diferente al de Juan Bosch.
Además, fue parte de la escolta de Danilo cuando fue candidato la primera vez. Estuvo en el Ministerio de Haciendas y al cambiar a Simon, sin reponer.
Camilo critica que los miembros de ese equipo de seguridad no hayan sido valorados en su justa dimensión en los gobiernos del Partido.

Vínculos Con Juan Bosch

Recuerda que lo primero que preguntaba don Juan era “¿cuál es el compañero conductor de hoy? Siempre se montaba detrás. Había que decirle la ruta, a veces sugería otra. Era respetuoso de las leyes de tránsito”, refiere.

Rememora que con frecuencia el presidente Ad Vitam del PLD visitaba algún compañero o compañera enferma, iba a una misa o boda. “Yo estuve enfermo para la campaña de 1990 y fue a verme a una clínica que está en la Doctor Delgado, iba a viajar y me dijo –yo espero que cuando regrese ya usted no esté aquí”.

Resalta que era riguroso con el horario. Cuenta que una vez fueron a una boda que se iba a realizar en la Iglesia San Antonio de Padua, atendiendo una invitación que le hicieron a él y su esposa doña Carmen, y que la boda estaba pautada para las 7:00 de la noche, y llegaron a las 6:30. “Me pidió que diéramos una vuelta a la manzana, regresamos a las 7:00 menos 15, entró a la iglesia, se sentó y permaneció ahí hasta las 7:20 y se fue. No llegaron ni el novio ni la novia”.

Libro

Rafael Camilo es autor de un libro en el que se recoge las experiencias de los compañeros que formaron parte de la seguridad del profesor Juan Bosch, los cuales narran su experiencia al lado del líder y maestro de la política.

“El formato del libro es de entrevista. Los protagonistas narran las experiencias que tuvieron con don Juan porque aunque estábamos juntos cada uno tenía una experiencia particular”, detalla, aclarando que algunos no están incluidos porque no los pudo localizar.

Agrega que es un homenaje que les hace a esos compañeros y compañeras (porque también había mujeres), compuesto por profesionales de diferentes áreas, así como también por técnicos y obreros.

Señala que en los viajes andaba con una mascota y que siempre tomaba notas de las frases o situaciones que consideraba importantes.

“En la campaña del año 1990, la más alta de don Juan en popularidad, salimos para Santiago a una actividad y cuando íbamos por Bonao, más o menos –Bosch siempre iba hablando o haciendo un chiste, pero ese día iba callado. Nadie hablaba si don Juan no lo hacía, por respeto–. Y de buenas a primera se sentó en la punta del asiento trasero y se agarró y dijo: caramba y pensar que José Martí murió justo cuando iba a ser presidente de Cuba, y todo el mundo se quedó espantado, entonces volvió y se recostó, y el mismo se respondió: para irse a la gloria sin manchas”, recordó conmovido Camilo.

Añade que fue a su mascota y lo anotó, para años más tarde recogerlo en su libro, agregándole “porque Juan Bosch tenía que irse a la gloria sin manchas”.