Rafael Alburquerque apunta también sobre el desequilibrio de los tratados de libre comercio para los países en vida de desarrollo.

El ex vicepresidente de la República y miembro del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana, Rafael Alburquerque, se identificó con la denuncia hecha por el presidente Danilo Medina ante la Organización de las Naciones Unidas en torno al desequilibrio que ha representado para los países pobres los tratados de libre comercio.

Rafael Alburquerque refirió que el presidente Medina ha reclamado una revisión a fondo de estos tratados y que su petición habría que acompañarla de un esfuerzo del Ministerio de Relaciones Exteriores para que la misma sea asumida por los demás países que atraviesan por una situación similar.

“Razón, pues, tenía el presidente Rafael Correa cuando afirmó que, así como los Estados Unidos, pocos años después de haber alcanzado la independencia, se negó a firmar un tratado de libre comercio con Inglaterra, con el argumento de que lo haría cuando estuviera en igualdad de condiciones”, explicó Alburquerque en el artículo “El libre comercio. Una apuesta a la desigualdad”, publicado en Vanguardia del Pueblo Digital y reseñado por la Secretaría de Comunicaciones del PLD en un despacho de prensa.

En ese sentido, agregó que Ecuador y América Latina, sólo deberían acceder a los mismos cuando por su desarrollo pudieran competir en igualdad de condiciones con los Estados Unidos.

El abogado, experto en asuntos laborales recordó que los ricos clamaron contra el dumping social, e incluso, exigieron incluir en los acuerdos un capítulo referente a los derechos de los trabajadores, “pero, se cuidaron bien de silenciar el dumping económico que ejercen cuando subsidian masivamente los productos que nos venden, especialmente los concernientes al sector agrícola”.

Considera que la manufactura local ya ha sido duramente golpeada por el tratado de libre comercio con los Estados Unidos y América Central, y que diversas industrias han tenido que cerrar sus puertas o disminuir su producción, y, sólo, con el uso de los mecanismos de salvaguarda que prevé el tratado, se ha podido retardar, en algunos casos, el colapso de muchas.

“Ahora, ha llegado la hora de levantar las restricciones aduaneras a los rubros agrícolas, razón por la cual, se justifica la alarma de nuestros productores del campo ante la inminente llegada de artículos que provocarán su desaparición definitiva”, precisa.