Encendiendo velas

Por: Ramón Tejeda Read | En abril de 1984, miles de dominicanos y dominicanas de los barrios pobres se lanzaron a las calles a protestar contra la carestía y la escasez.

Un Fondo Monetario Internacional arrogante imponía al gobierno dominicano—y éste aceptaba sin rechistar—un programa económico abusivo.

El gobierno del PRD lanzó a las calles la fuerza militar y policial. Decenas de hombres y mujeres fueron asesinados y centenares fueron heridos.

Treinta y nueve años después, los descendientes de los líderes de aquel gobierno están casi todos en el actual gobierno.

Son los mismos que del 2000 al 2004 hundieron la economía nacional. Quebraron el sistema bancario y llevaron a la ruina a decenas de miles de pequeñas y medianas empresas.

El PRM de hoy no quiebra bancos porque tiene las manos atadas por las previsiones tomadas desde entonces para impedir tales desmanes.

Pero, fiel heredero de aquella tradición, tan pronto asume el poder, regresa a su vocación depredadora.

Las cuatro veces que ha gobernado, esa oligarquía lo ha hecho con un discurso anti corrupción que no es sino pretexto para lograr lo que siempre busca:

Quebrar pequeños y medianos negocios. Eliminar competidores del mercado. Quebrar la producción nacional para favorecer a los importadores. Privatizar la propiedad pública entregándola a sus socios. Instalar una gestión turbia en la administración pública para favorecer sus negocios. Arruinar servicios públicos para pasarlos al sector privado.

Desde luego, instalar un régimen semejante requiere violencia. De palabra y de hechos. Por eso arremete contra la oposición. La humilla y encarcela. Compra a sus dirigentes vendibles. Los persigue en la administración pública y les lanza la fuerza policial por cualquier razón.

La violencia y la intolerancia están instaladas de nuevo. Con velas encendidas en calles y plazas por todo el país la gente rechaza el retorno de las tinieblas.