¿Primavera rusa?, ¡cuidado!

Por: Carlos McCoy | A raíz de los acontecimientos acaecidos en Rusia con la mini revuelta protagonizada por Yevgueni Prigozhin jefe de los mercenarios Wagner, La viceministra de Defensa ucraniana, Hanna Maliar, ha afirmado que ”el golpe expone las grietas que ya invaden la sociedad rusa, es una “ventana de oportunidad” para sus fuerzas”.

Ojalá que esas ventanas permanezcan cerradas para evitar que el G7, la Unión Europea y la OTAN cometan el mismo error de aprovechar las protestas que causaron La inmolación del vendedor de frutas Mohamed Bouazizi en Túnez cuando comenzaron a azuzar a otros países de la región para que se sumaran a las manifestaciones a lo que se llamó La primavera árabe¨, que no fue otra cosa que la desestabilización de naciones como Siria, Egipto Yemen que en vez de traer soluciones cambiaron regímenes que si bien no eran democráticos al estilo occidental, vivían sistemas de fuerza pero estables, en paz y muchos en pleno desarrollo verbigracia Libia.

La primavera árabe se le fue de las manos a sus instigadores y el cambio de estación no ha sido para nada agradable, pues de acuerdo con la entonces secretaria de estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, las protestas comenzaron, pero no tenían un plan B, No se prepararon para un proceso de seguimiento y dirección.

Hoy la mayoría de esas naciones sufren los estragos de una guerra civil donde no se vislumbran soluciones por ningún lado.

Esa primavera también fue la cuna de movimientos terroristas como el Estado islámico, Isis.

Occidente, no, debe alentar a estos mercenarios a provocar una guerra civil en Rusia, aunque consideren que haciéndolo obtendrían puntos de ganancia en el conflicto que libran en Ucrania. Todos sabemos cual es la reacción de un ratón cuando lo acorralan. ¿se imaginan tratar de hacerlo con un oso?

Esta acción también puede que se les vaya de las manos y pudieran provocar que Rusia, el país con la mayor cantidad de ojivas nucleares del planeta caiga en poder de inescrupulosos mercenarios. Solo pensarlo, da grima.

Esta vez los sangrientos halcones deberían quedarse en sus altos nidos y dejar que las palomas hagan su trabajo.

No necesitamos una primavera rusa. El universo todo, estaría en peligro.