Reos y desesperanza

A pesar de ser una cárcel de paso, la de Ciudad Nueva da la impresión de ser cualquier La Victoria o Najayo.

El descuido caracteriza a esa infraestructura, por todas partes, a excepción de los baños para las visitas que se mantienen muy bien cuidados, remodelados en el 2017, en la gestión del gobierno del Partido de la Liberación Dominicana que encabezó el presidente Danilo Medina, según lo publica la Procuraduría General de la República, en su portal.

Muchas escaleras para subir a la segunda y 3era planta se encuentran tan en mal estado que las personas tienen que utilizarlas con mucha precaución para no caer, imagínese cómo se harán los que tienen que subir y bajar con las manos atadas.

Historias que tocan la sensibilidad humana recorren los pasillos del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva como la de la octogenaria madre que derramaba lágrimas porque pensaba que ya su hijo iba a salir del lugar, luego de que 25 años atrás el hombre había tenido un conflicto con su ex esposa, vivía fuera del país y cuando llegó lo apresaron y no lo querían soltar a pesar de que la mujer había retirado la querella en varias ocasiones, durante esos años.

La burocracia con que se manejan los centros diseñados por el Sistema para impartir Justicia nos recuerdan que tenemos más de 50 años de atraso en situaciones que deberían resolverse de manera rápida si se aplicara la nueva tecnología.

La familia es la primera que sufre cuando algún miembro pierde su libertad. Se le corta todo tipo de comunicación con los suyos, lo que hace más desesperante cualquier proceso judicial.

Los reos tienen una determinada hora para hacer una o dos llamadas, con la limitación actual que tenemos de que nadie memoriza ya los números de teléfonos y no les permiten tener sus celulares, ni siquiera bajo vigilancia.

Nuestra justicia tiene que trabajar para humanizar las cárceles. Aunque sea con supervisión, los familiares deben tener un horario en el que puedan ver a su pariente, por lo menos una vez al día.

Los ciudadanos saben que la persona entró bien al centro de detención, pero no tiene la seguridad de si saldrá en perfecto estado de salud, si se le subió o bajó la diabetes o la presión. No hay atención en salud ni alimentaria para los privados de libertad, de acuerdo a sus enfermedades.

Sin embargo, en 2021, el Defensor del Pueblo Pablo Ulloa describió la cárcel de Ciudad Nueva de la siguiente manera:“Tienen espacios para la parte médica, las reservas o los espacios de los privados de libertad tienen abanicos, hay higiene, justamente la cantidad de privados de libertad por espacio cumple las regulaciones internacionales, tienen espacio incluso para el tema del aseo (de los internos) de manera correcta y lo que vi realmente cumple con las condiciones”, dijo en una entrevista para el periódico Hoy. Sería bueno que se diera una vuelta por el lugar para que observe lo que describimos anteriormente.
En la República Dominicana el 61% de los 26,769 privados de libertad en las cárceles de nuestro país tiene un estatus preventivo, es decir, 16,321 reos, de acuerdo a un escrito del periódico Listín Diario el pasado año. En este 2023 bajó a 25, 711 reos, según la misma fuente.

De acuerdo al artículo 225 de nuestro Código Procesal Penal (CPP), se advierte que el Ministerio Público tiene como plazo 48 horas que son contadas a partir del arresto de la persona para solicitar, motivadas, las medidas de coerción que considere pertinentes, de las contempladas en el artículo 226 de la norma, de lo contrario se estarían violentando todas las normas establecidas en el Código.

El Estado debe demostrar que es moderno tanto en infraestructuras físicas como en el trato a los prevenidos que cuando terminen sus procesos volverán a las calles a insertarse en la cadena de producción, si se lo permiten, con un trato justo, humano y no discriminatorio por interés político o de otra índole.