{"id":13326,"date":"2017-12-18T13:10:45","date_gmt":"2017-12-18T13:10:45","guid":{"rendered":"http:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=13326"},"modified":"2017-12-20T13:11:47","modified_gmt":"2017-12-20T13:11:47","slug":"el-pld-cuarenta-y-cuatro-anos-despues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/el-pld-cuarenta-y-cuatro-anos-despues\/","title":{"rendered":"El PLD: Cuarenta y Cuatro A\u00f1os Despu\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p>Al arribar a su cuadrag\u00e9simo cuarto aniversario, el Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana (PLD), se encuentra en el sitial privilegiado de ser, hasta ahora, la organizaci\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s exitosa en la historia de la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>Nunca antes, en democracia, ninguna instituci\u00f3n pol\u00edtica hab\u00eda logrado obtener cuatro triunfos electorales presidenciales consecutivos. Tampoco hab\u00eda acompa\u00f1ado esos triunfos presidenciales de tres victorias continuas en el \u00e1mbito congresional y municipal.<\/p>\n<p>En la historia nacional, simplemente, ning\u00fan partido hab\u00eda cosechado ocho victorias electorales, entre presidenciales y a otros puestos electivos, por encima del 50 por ciento de los votos.<\/p>\n<p>Eso no lo lograron ni el Partido Rojo ni el Partido Azul en el siglo XIX. Ni los jimenistas u horacistas, a principios del siglo XX. Tampoco la Uni\u00f3n C\u00edvica Nacional, el Partido Reformista Social Cristiano, o el Partido Revolucionario Dominicano, luego de la desaparici\u00f3n de la satrap\u00eda trujillista, en los m\u00e1s de 50 a\u00f1os de proceso de democratizaci\u00f3n que ha vivido nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Ese firme y consistente respaldo electoral s\u00f3lo lo ha conquistado en sus 44 a\u00f1os de trajinar pol\u00edtico, el partido formado \u00b4por el profesor Juan Bosch: el Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana.<\/p>\n<p>Por supuesto, esa impresionante maquinaria electoral de la que dispone el partido morado, se ha debido, fundamentalmente, al hecho de que las gestiones de gobierno que le ha correspondido encabezar, desde la actual, liderada por el presidente Danilo Medina, como las previas, han contribuido a un aceleramiento del proceso de progreso, modernizaci\u00f3n y transformaci\u00f3n social que ha experimentado la Rep\u00fablica Dominicana durante los \u00faltimos 20 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Al ser as\u00ed, el electorado le ha premiado con creces en cada certamen electoral.<\/p>\n<p><strong>No siempre fue asi<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, no siempre fue de esa manera. Al constituirse, en 1973, el partido de la estrella amarilla dedic\u00f3 los primeros cinco a\u00f1os de su existencia a una labor puramente organizativa y propagand\u00edstica.<\/p>\n<p>Luego, en 1978, particip\u00f3 por vez primera en un certamen electoral. Los resultados no pudieron ser m\u00e1s ominosos. S\u00f3lo obtuvo 18 mil votos, equivalente al 1 por ciento del sufragio, con el agravante de un aislamiento pol\u00edtico posterior.<\/p>\n<p>Fue un momento l\u00fagubre en la vida del PLD. Destacados dirigentes abandonaron sus filas. Prestigiosos analistas pol\u00edticos nacionales pronosticaron su defunci\u00f3n. La desmoralizaci\u00f3n cund\u00eda en las filas de la organizaci\u00f3n y el profesor Juan Bosch fue estigmatizado como un cad\u00e1ver pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Fueron los d\u00edas m\u00e1s aciagos en la existencia de la familia pelede\u00edsta. Sin embargo, en medio de ese desconcierto, el PLD pudo levantarse, sacudirse el polvo del camino (como dir\u00eda Mart\u00ed), mirar hacia el horizonte con fe, optimismo y determinaci\u00f3n, y cambiar el rumbo de la historia.<\/p>\n<p>Luego de los desoladores resultados electorales de 1978, el PLD no hizo m\u00e1s que crecer. As\u00ed lo demuestran los resultados de 1982, 1986 y 1990. En cada uno de esos torneos, el partido morado crec\u00eda, pr\u00e1cticamente, en proporci\u00f3n geom\u00e9trica, algo sin precedentes en la pol\u00edtica nacional, pero que se deb\u00eda, esencialmente, al liderazgo inexpugnable del profesor Juan Bosch.<\/p>\n<p>No obstante, a pesar de los avances conquistados, despu\u00e9s de cada proceso electoral, ven\u00eda alg\u00fan tipo de contratiempo dentro de las filas moradas. Algunos altos dirigentes abandonaban sus filas. Se formaban grupos o corrientes; y se lleg\u00f3 hasta a perder la fe de que en alg\u00fan momento el PLD dejar\u00eda de ser la tercera fuerza pol\u00edtica del pa\u00eds, detr\u00e1s del PRD y del Partido Reformista, para convertirse en la primera.<\/p>\n<p>Todo eso cambi\u00f3 para el 1990. Debido a la profunda crisis econ\u00f3mica y social por la que atravesaba el pa\u00eds, se consider\u00f3, en importantes n\u00facleos de la poblaci\u00f3n, que hab\u00eda llegado el momento de que el PLD se instalara en el Palacio Nacional.<\/p>\n<p>Estuvo cerca de lograrlo. Pero al no alcanzarse la meta, de nuevo hubo importantes deserciones que sumieron a la organizaci\u00f3n en una crisis de considerables dimensiones.<\/p>\n<p>Para el 1994, la situaci\u00f3n empeor\u00f3. Por vez primera, desde la cat\u00e1strofe de 1978, el PLD retroced\u00eda en sus resultados electorales. M\u00e1s a\u00fan, el ciclo biol\u00f3gico y pol\u00edtico de su cabeza m\u00e1s representativa se agotaba. El futuro del PLD parec\u00eda incierto.<\/p>\n<p>Pero he ah\u00ed que cuando menos se consideraba la posibilidad de que el partido fundado por Juan Bosch fuese opci\u00f3n de poder, ocurri\u00f3 lo inesperado. Una nueva generaci\u00f3n, levantando los ideales de su l\u00edder y maestro, acept\u00f3 el pase de antorcha y asumi\u00f3, dos a\u00f1os despu\u00e9s, en el 1996, la direcci\u00f3n de los destinos nacionales.<\/p>\n<p><strong>Los retos de la victoria<\/strong><\/p>\n<p>Al Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana (PLD), le tom\u00f3 23 a\u00f1os de trabajo intenso, de perseverancia y tenacidad, de una militancia activa y entusiasta, para alcanzar las cimas del poder. Sin embargo, en los \u00faltimos 21 a\u00f1os ha sido la fuerza dominante en el escenario pol\u00edtico nacional; y en el a\u00f1o 2020, al t\u00e9rmino de la actual gesti\u00f3n de gobierno, habr\u00e1 ejercido el mando durante 20 de los \u00faltimos 24 a\u00f1os. Toda una haza\u00f1a.<\/p>\n<p>Todo eso plantea nuevos retos a la familia pelede\u00edsta: los retos de la victoria, que son, a veces, hasta m\u00e1s complejos que los infortunios de la derrota.<\/p>\n<p>Con la derrota, todo se desvanece. Con la victoria, sin embargo, surgen nuevos compromisos y responsabilidades. Al elegir a sus representantes, el pueblo cifra en ellos sus esperanzas de un mejor destino.<\/p>\n<p>Esos representantes, pues, tienen el deber de estar a la altura de las expectativas del pueblo que deposit\u00f3 en ellos su confianza. Eso significa que su principal obligaci\u00f3n consiste en contribuir a la satisfacci\u00f3n de las necesidades del pueblo. En asumir la defensa y promoci\u00f3n de los intereses de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, en la pr\u00e1ctica ocurren muchas desviaciones. Para algunos, el desempe\u00f1o de un cargo p\u00fablico se convierte en una obsesi\u00f3n. Se procura el nombramiento en una funci\u00f3n p\u00fablica, para de esa manera cristalizar sus ansias de poder.<\/p>\n<p>Para esas personas, el cargo p\u00fablico es lo \u00fanico que les confiere autoridad. Es lo que les otorga prestigio. Es lo que les hace ser considerados y estimados por los dem\u00e1s. Es lo que les hace sentirse importantes. Es, en definitiva, lo que les proporciona aliento de vida.<\/p>\n<p>Por supuesto, detr\u00e1s del nombramiento viene la b\u00fasqueda de prebendas y privilegios; y detr\u00e1s de eso, el deseo irrefrenable de seguir escalando nuevas posiciones. Se crea una insatisfacci\u00f3n permanente. El cargo que se ejerce ya no interesa. S\u00f3lo sirve como trampol\u00edn para nuevas aspiraciones.<\/p>\n<p>No es que la b\u00fasqueda de un cargo p\u00fablico sea algo ignominioso. Por el contrario, puede ser algo muy honorable. S\u00f3lo que su raz\u00f3n de ser no puede consistir en la satisfacci\u00f3n de un deseo de car\u00e1cter personal, sino en la gran oportunidad que se ofrece para servir de instrumento o canalizaci\u00f3n de los intereses del pueblo.<\/p>\n<p>De ser as\u00ed, se rescata la m\u00edstica, el sentimiento patri\u00f3tico, el sentido de la historia, la visi\u00f3n de futuro y la reafirmaci\u00f3n del compromiso de que se forma parte de un proyecto pol\u00edtico cuyo objetivo esencial es alcanzar la democracia, la libertad, la prosperidad, el bienestar y la justicia social.<\/p>\n<p>A todas las organizaciones pol\u00edticas que han resultado victoriosas en su tr\u00e1nsito por la historia se les han presentado las mismas disyuntivas que en estos momentos se les presentan a la formaci\u00f3n pol\u00edtica que, en el marco de la democracia, mayores \u00e9xitos ha cosechado en la historia de la Rep\u00fablica Dominicana: el Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana.<\/p>\n<p>Para continuar acumulando nuevas victorias al servicio del pueblo dominicano, tal vez haga falta siempre apelar, dentro de las filas del partido morado, a un valor sencillo, pero fundamental para la convivencia humana: el de la prudencia.<\/p>\n<p>Es posible que fuese quiz\u00e1s a eso a lo que de manera subliminal quiso referirse una reciente publicaci\u00f3n de la redacci\u00f3n del peri\u00f3dico El D\u00eda, titulado, Morir de \u00c9xito, como \u00cdcaro.<\/p>\n<p>En la mitolog\u00eda griega se cuenta que D\u00e9dalo fabric\u00f3 alas para \u00e9l y para su hijo \u00cdcaro, enlazando plumas que un\u00eda con hilo. Luego, las adhiri\u00f3 al cuerpo aplicando cera.<\/p>\n<p>D\u00e9dalo advirti\u00f3 a \u00cdcaro que fuese prudente; que no volase demasiado alto porque el calor del sol derretir\u00eda la cera, pero tampoco demasiado bajo porque las olas del mar mojar\u00edan las alas y no podr\u00eda volar.<\/p>\n<p>Luego de aprender a dominar el aire, \u00cdcaro se sinti\u00f3 tan confiado que de manera imprudente empez\u00f3 a subir de altura. Quiso ascender al sol, pero en su af\u00e1n subi\u00f3 tanto que se derriti\u00f3 la cera y cay\u00f3 al mar, donde muri\u00f3 ahogado para desconsuelo de su padre D\u00e9dalo.<\/p>\n<p>La lecci\u00f3n es simple: Evitar morir de \u00e9xito.<\/p>\n<p>Que as\u00ed sea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al arribar a su cuadrag\u00e9simo cuarto aniversario, el Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana (PLD), se encuentra en el sitial privilegiado de ser, hasta ahora, la organizaci\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s exitosa en la historia de la Rep\u00fablica Dominicana. Nunca antes, en democracia, ninguna instituci\u00f3n pol\u00edtica hab\u00eda logrado obtener cuatro triunfos electorales presidenciales consecutivos. 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