{"id":47496,"date":"2022-05-26T08:48:48","date_gmt":"2022-05-26T12:48:48","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=47496"},"modified":"2022-05-26T08:49:12","modified_gmt":"2022-05-26T12:49:12","slug":"reflexiones-sobre-el-poder-y-la-fama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/reflexiones-sobre-el-poder-y-la-fama\/","title":{"rendered":"Reflexiones sobre el poder y la fama"},"content":{"rendered":"<p>Por: Pedro Dominguez Brito | Nos dec\u00eda Andr\u00e9 Malraux, novelista y pol\u00edtico franc\u00e9s, que \u201cun hombre es la suma de sus actos, de los que ha hecho y de los que puede hacer\u201d. En resumen, lo que hacemos es nuestra carta de presentaci\u00f3n, por lo que se nos juzgar\u00e1, y aparece silvestre, salvaje, no cuando tenemos necesidades o problemas, si no en nuestros momentos de poder y fama, rodeados de laureles y aplausos, de adulones y manjares.<br \/>\nLa mayor tentaci\u00f3n de la ambici\u00f3n y la locura son el poder y la fama, pues nos inducen a subir monta\u00f1as para luego caernos de golpe porque nuestras alas llevaban mucho peso. Muy pocos est\u00e1n preparados para asimilar correctamente esas dos palabras, que parecen ant\u00f3nimas de sencillez y cordura, virtudes que posee, para citar uno, el papa Francisco, fortaleciendo su liderazgo, que debe ser referencia.<\/p>\n<p>Enfrentados a las adversidades, en los hombres y mujeres comunes suelen surgir fuerzas ocultas, hasta entonces inimaginables, que inmediatamente mueren al vencer. Y entonces, de regreso a lo cotidiano, renacen los viejos vicios, el cuerpo cansado, la debilidad del alma y el pensamiento ordinario; y se vuelve a ser lo que se era.<\/p>\n<p>Por el contrario, los seres privilegiados por las diferencias accidentales, los protagonistas de la historia, los que han dejado huellas positivas, atrapan en el instante preciso esas fuerzas y evitan desprenderse de ellas. Ah\u00ed radica su \u00e9xito. Me refiero a aquellos que lucharon por un mundo mejor, pues los que usaron la notoriedad para destruir no cuentan en esta historia.<\/p>\n<p>La esencia de cada mortal brota cuando somos due\u00f1os de cosas materialmente valiosas o guiamos el destino de los dem\u00e1s; ah\u00ed se determina para qu\u00e9 somos capaces. Nos descarrilaremos si creemos torpemente que somos el centro del universo; entonces la vanidad infantil y la gloria ef\u00edmera destruyen nuestro juicio.<\/p>\n<p>Por ejemplo, desde hace d\u00e9cadas, he conocido personas con altos cargos p\u00fablicos que humillaron a quienes consideraron seres sin importancia, y luego, ya alejados del poder, los otrora funcionarios tuvieron la necesidad de recurrir, de pedir favores, a quienes maltrataron. Y ya saben los resultados. En el sector privado sucede igual; en la vida, para ser m\u00e1s completo.<\/p>\n<p>El poder y la gloria son excelentes instrumentos para ser recordados como constructores del bien. Desde cualquier posici\u00f3n que estemos, concejales, alcaldes, diputados, senadores, ministros, presidentes\u2026 no importa de qu\u00e9 partido pol\u00edtico seamos, que los colores son intrascendentes al momento de cumplir el deber, siempre enfoqu\u00e9monos en servirle a los dem\u00e1s y trabajar como Dios manda, sin que el poder y la fama obnubilen y marchiten nuestra esencia. Y esto va para los que est\u00e1n, los que estuvieron y los que aspiran llegar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Pedro Dominguez Brito | Nos dec\u00eda Andr\u00e9 Malraux, novelista y pol\u00edtico franc\u00e9s, que \u201cun hombre es la suma de sus actos, de los que ha hecho y de los que puede hacer\u201d. 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