{"id":48119,"date":"2022-06-14T18:32:07","date_gmt":"2022-06-14T22:32:07","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=48119"},"modified":"2022-06-15T10:53:00","modified_gmt":"2022-06-15T14:53:00","slug":"otra-vez-el-bonapartismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/otra-vez-el-bonapartismo\/","title":{"rendered":"Otra vez el bonapartismo"},"content":{"rendered":"<p>Por: Marcelo Caruso Azc\u00e1rate * | Su origen hist\u00f3rico proviene de situaciones en que las clases dirigentes y sus partidos tradicionales tienen el riesgo de perder la hegemon\u00eda pol\u00edtica de la sociedad. Se inventan entonces estrategias preventivas con candidatos ajenos a sus fuerzas tradicionales (militares, empresarios, personajes de la far\u00e1ndula, muy pocas veces mujeres) que son utilizados para desviar los \u00edmpetus de las luchas sociales cr\u00edticas al sistema. Con promesas demag\u00f3gicas que en su mayor\u00eda ser\u00e1n incumplidas, apuestan a restablecer el control del equilibrio perdido. Rojas Pinilla fue una versi\u00f3n del mismo y<\/p>\n<p>sus r\u00e9plicas modernas recorren nuestro continente de pol\u00edticos y partidos desacreditados.<\/p>\n<p>En el bonapartismo el mesi\u00e1nico gobernante se coloca, en apariencia, por encima de las distintas clases y sectores pol\u00edticos y sociales, criticando las consecuencias de la crisis sist\u00e9mica -la corrupci\u00f3n, la desigualdad-, pero escondiendo sus causas estructurales. Su accionar m\u00e1s incierto se presenta cuando se afirma en el poder pol\u00edtico que le han prestado las clases tradicionales y tienden a autonomizarse, de lo cual Uribe es un ejemplo en extinci\u00f3n. R\u00e1pidamente se ponen por encima del propio Estado y su vulnerable democracia, y pasan a ampliar su espacio de poder pol\u00edtico y<\/p>\n<p>econ\u00f3mico. Anuncia su intenci\u00f3n de favorecer a todos por igual, sabiendo que para darles a unos deben quitarles a otros. A qui\u00e9n le quiten y c\u00f3mo logren construir su propia casta dirigente, definir\u00e1 su rumbo autoritario regresivo o progresista paternalista.<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s d\u00e9bil es la formaci\u00f3n pol\u00edtica de la ciudadan\u00eda -realidad que en Colombia se expresa en la franja poblacional que ha vivido casi 70 a\u00f1os de guerra continuada-, m\u00e1s posibilidades de \u00e9xito tiene el bonapartismo regresivo. Se comprob\u00f3 en El Salvador y se anuncia en Argentina con el comediante Milei. El grado de autoritarismo que asuma depende de su propia formaci\u00f3n y sensibilidad, y el rumbo que termine adoptando se define por las presiones pol\u00edticas y sociales que reciba y c\u00f3mo las procese. El rumbo es m\u00e1s peligroso cuando -como sucede en Colombia- la formaci\u00f3n human\u00edstica, social y pol\u00edtica del candidato es casi nula y no est\u00e1n en sus planes construir proyectos pol\u00edticos cr\u00edticos que democr\u00e1ticamente representen a las fuerzas sociales que exigen cambios de fondo. Y es m\u00e1s grave aun cuando su variable estrategia acomoda los discursos a las recomendaciones de sus asesores para aparecer progresista, negando todo lo dicho anteriormente con espontanea sinceridad; lo cual indica que de llegar al poder volver\u00e1 a negarlos sin escr\u00fapulos ni \u00e9tica pol\u00edtica, la cual le es ajena.<\/p>\n<p>Confrontarlos siempre ha sido complicado para quienes presentan propuestas consolidadas de cambio, pero sufren la estigmatizaci\u00f3n ideol\u00f3gica de los grandes grupos de poder. Estrat\u00e9gicamente deber\u00edan continuar con la estructuraci\u00f3n de un movimiento social-pol\u00edtico unificado, con ra\u00edces en los trabajadores por cuenta propia y asalariados, en los sectores populares y capas medias, en los afros y de pueblos ind\u00edgenas y, sobre todo, en las organizaciones de mujeres y j\u00f3venes con capacidad para actuar con autonom\u00eda e independencia program\u00e1tica. Para los bonapartistas el discurso de los derechos humanos y las libertades para exigirlos es tambi\u00e9n completamente ajeno, en particular los econ\u00f3micos, sociales y culturales; por lo que es fundamental explicar el c\u00f3mo se garantizar\u00e1n en cada sector social concreto. Diferenciarse mostrando que la democracia directa se expresar\u00e1 en consultas ciudadanas que tomen la decisi\u00f3n de las pol\u00edticas p\u00fablicas, las que ser\u00e1n impulsadas por el gobierno y el Congreso del cambio verdadero. Los autoritarios gobiernan a la gente, los verdaderos dem\u00f3cratas gobiernan escuchando y decidiendo con la gente.<\/p>\n<p>En estos casos, donde no existen estructuras pol\u00edticas que soporten al mesi\u00e1nico y fr\u00e1gil candidato, no se sabe qui\u00e9n gobernar\u00e1 en su nombre: si la extrema derecha que mayoritariamente lo apoya o los ex centristas que con mucha docilidad se suman a su s\u00e9quito, sabiendo ambos que deber\u00e1n sufrir<\/p>\n<p>su autoritarismo. En lo concreto, el debate es de sentido com\u00fan -si bien es tambi\u00e9n \u00e9tico pol\u00edtico en lo nacional y est\u00e9tico frente al mundo- y se resuelve en la calle, puerta a puerta, explicando con simpleza la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El miedo a tener en cuenta es el ensamble a la carrera de un nuevo modelo de candidato, que tendr\u00e1 mucho de Hitler y muy poco de Einstein.<\/p>\n<p><em>* Intelectual latinoamericano de gran reputaci\u00f3n en c\u00edrculos acad\u00e9micos y pol\u00edticos. Con decenas de publicaciones orientadas a la defensa de la participaci\u00f3n, la democracia, movimientos sociales, sindicales y diversos temas de inter\u00e9s regional y global.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Marcelo Caruso Azc\u00e1rate * | Su origen hist\u00f3rico proviene de situaciones en que las clases dirigentes y sus partidos tradicionales tienen el riesgo de perder la hegemon\u00eda pol\u00edtica de la sociedad. 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