{"id":50750,"date":"2022-09-18T20:06:38","date_gmt":"2022-09-19T00:06:38","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=50750"},"modified":"2022-09-18T20:06:38","modified_gmt":"2022-09-19T00:06:38","slug":"vivir-mejor-con-menos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/vivir-mejor-con-menos\/","title":{"rendered":"Vivir mejor con menos"},"content":{"rendered":"<p>Por: Carlos McCoy | La pandemia del COVID 19 nos mostr\u00f3 que muchas de las cosas que cre\u00edamos necesitar y nos parec\u00edan imprescindibles para vivir, no eran tal y en realidad son oropeles. Logramos pasar un a\u00f1o sin hacer filas para comprar la m\u00e1s reciente tableta electr\u00f3nica salida al mercado o el nuevo tel\u00e9fono celular, cuya \u00fanica diferencia al que pose\u00edamos era, una c\u00e1mara con una cantidad mayor de pixeles. De repente entendimos que no \u00e9ramos fot\u00f3grafos profesionales.<\/p>\n<p>Comprendimos que no somos modelos de pasarela, pues pudimos pasar 12 meses sin comprarnos una sola pieza de vestir y, por el contrario, revisando nuestros closets, notamos la existencia de blusas, camisas, faldas, pantalones y hasta zapatos, no utilizados en mucho tiempo. Hicimos un mejor uso de ellos regal\u00e1ndolos.<\/p>\n<p>Aprendimos a la fuerza que es mejor y m\u00e1s saludable, la comida hecha en casa y no las culinarias bellezas comercializadas y vistosamente presentadas en los restaurantes. Muy caras por dem\u00e1s. Pero, para mayor significaci\u00f3n a\u00fan, pudimos comer, por primera vez en mucho tiempo, en familia. Recuperamos la tradici\u00f3n de sentarnos a la mesa todos juntos, en el mismo lugar y a la misma hora y logramos, lo hasta ese momento imposible, establecer una conversaci\u00f3n familiar con los integrantes del hogar.<\/p>\n<p>Fueron 52 semanas donde aprendimos tecnolog\u00edas nuevas, algunas de ellas ense\u00f1adas por nuestros propios hijos y aunque parezca mentira, logramos acercarnos a muchas familias hasta el momento muy lejanas pues, a manera de romper el aburrimiento, necesit\u00e1bamos comunicarnos con alguien fuera de nuestro \u00edntimo entorno familiar. Empezamos a utilizar las videos llamadas y las reuniones por medio de las conferencias virtuales, con programas existentes desde hac\u00eda mucho tiempo, pero no nos hab\u00edamos enterado ya que no ten\u00edamos la necesidad de ello.<\/p>\n<p>En aquellos 365 d\u00edas nos dimos cuenta de la real existencia de familiares muy cercanos y hasta amigos entra\u00f1ables, los cuales partieron a otras dimensiones y no tuvimos la oportunidad ni siquiera de ofrendarles el \u00faltimo adi\u00f3s. En ese aciago periodo, muchos nos arrepentimos de no haberle dado en vida el cari\u00f1o que le ten\u00edamos guardado en el coraz\u00f3n a esos parientes y amistades, que, por desidia, no aprovechamos las oportunidades de darles un beso y un abrazo y mostrarle nuestro amor.<\/p>\n<p>Ahora cuando las aguas est\u00e1n volviendo a la normalidad, retomemos esa vida simple, sin complicaciones, sin odios, sin envidias, compartiendo con la familia m\u00e1s cercana, nuestros vecinos, hasta un plato especial preparado con amor en nuestras casas. En tiempos atr\u00e1s era una hermosa costumbre y la satisfacci\u00f3n de compartirlo era similar al de degustarlos.<\/p>\n<p>Rescatemos nuestras vidas sencillas. Sin la innecesaria ostentaci\u00f3n causante de envidias. No nos pongamos la meta de obtener cosas sin realmente necesitarlas. Como dijo Buda Gautama, \u201cno es m\u00e1s rico el que m\u00e1s tiene sino quien menos necesita\u201d. Los mejores elementos de la vida son gratis. Aire, luz, naturaleza, amistad, amor, cari\u00f1o, afecto, ternura. Nada de esto cuesta dinero y no hay nadie tan pobre que no pueda regalar una sonrisa.<\/p>\n<p>Nosotros, de manera personal y gracias a Dios, mucho antes de la pandemia, ya hab\u00edamos tomado la determinaci\u00f3n de ser felices. Tiramos a la basura todo aquel lastre que nos imped\u00eda serlo, inquinas, odios, envidias, rencores, rabias, fobias, iras, resentimientos, gulas, ambiciones. cr\u00e9annos, vali\u00f3 la pena.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos McCoy | La pandemia del COVID 19 nos mostr\u00f3 que muchas de las cosas que cre\u00edamos necesitar y nos parec\u00edan imprescindibles para vivir, no eran tal y en realidad son oropeles. 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