{"id":52054,"date":"2022-10-30T10:16:39","date_gmt":"2022-10-30T14:16:39","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=52054"},"modified":"2022-10-30T10:16:39","modified_gmt":"2022-10-30T14:16:39","slug":"volvamos-a-la-gran-obra-de-pedro-henriquez-urena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/volvamos-a-la-gran-obra-de-pedro-henriquez-urena\/","title":{"rendered":"Volvamos a la gran obra de Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p>Por: Juan Freddy Armando | En estos d\u00edas, celebramos el centenario del magn\u00edfico ensayo de don Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a titulado \u201cUtop\u00eda de Am\u00e9rica\u201d. Varias instituciones y personas han realizado diversas actividades a ese respecto. Una de las m\u00e1s notables fue la conferencia dictada por el Dr. Alejandro Arvelo, la cual comentar\u00e9 en otra ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Las mismas constituyen un reacercamiento al estudio de ese gran escritor dominicano.<\/p>\n<p>El impacto de su labor fue tal que su trabajo defini\u00f3 un antes y un despu\u00e9s en la investigaci\u00f3n y cr\u00edtica literaria en Am\u00e9rica y Espa\u00f1a. Por eso, se dice que su amigo y admirador, el gran escritor mexicano Alfonso Reyes, afirm\u00f3 ante su muerte: \u201cEra dominicano, pero los mexicanos tenemos derecho a llorarlo como nuestro\u201d.<\/p>\n<p>Volver a Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a es un deber de los estudiosos de la lengua castellana y su literatura, no solo dominicanos sino de M\u00e9xico, Argentina, Chile, Cuba, Espa\u00f1a y otros lares adonde lleg\u00f3 la luz de su labor educativa y escritural.<\/p>\n<p>Ahora me viene a la mente el recuerdo venerando de aquel escrito en homenaje a Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a realizado por su hermano Max, titulado \u201cHermano y maestro\u201d, el cual da la imagen exacta de lo que fue en vida don Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a: su sacerdocio de eterno profesor, su apostolado de perenne lector de agudas observaciones, su magisterio de seriedad, honradez y sacrificio. Porque todo lo que sab\u00eda quer\u00eda ense\u00f1arlo, darlo, compartirlo, repartirlo. Se entreg\u00f3 todo y jam\u00e1s pidi\u00f3 nada.<\/p>\n<p>Vivi\u00f3 y muri\u00f3 con humildad y sabidur\u00eda: manteniendo su dominicanidad<\/p>\n<p>Nunca se las dio de sabio, aunque sab\u00eda bien que lo era, por su inmensa cultura, fina inteligencia y disciplinada pasi\u00f3n con que dedicaba d\u00edas, noches, madrugadas a estudiar a los grandes escritores para hacer su cr\u00edtica severa pero justa. Con minuciosa y matem\u00e1tica precisi\u00f3n, sentida sensibilidad y gozo a plenitud de las grandes obras le\u00eddas, analizadas, valoradas y ponderadas.<\/p>\n<p>Tal vez porque nunca abandon\u00f3 su nacionalidad dominicana ni adopt\u00f3 una paralela no recibi\u00f3 m\u00e1s y mayores oportunidades en los pa\u00edses donde vivi\u00f3 y en los que imparti\u00f3 sus c\u00e1tedras. Por ello, le lleg\u00f3 la muerte sin ostentar la merecida condici\u00f3n de profesor en una universidad sino en el Colegio de La Plata, en Argentina.<\/p>\n<p>Es inolvidable aquel 11 de mayo de 1946, en una calle de Buenos Aires, cuando su coraz\u00f3n no pudo resistir m\u00e1s la presi\u00f3n de la rauda carrera que hubo de dar para hasta alcanzar el bus que lo transportar\u00eda a dar sus clases. Subi\u00f3 y cay\u00f3 en su asiento, coloc\u00f3 su bulto al lado, y ah\u00ed mismo le vino la muerte, rauda y callada, casi imperceptible, cual sutil desmayo, a la manera de un suave eterno sue\u00f1o \u201ccomo sueles venir en la saeta\u201d, en voz de la \u201cEp\u00edstola Moral a Fabios\u201d, del entonces an\u00f3nimo sevillano que luego se descubri\u00f3 era obra del poeta Andr\u00e9s Fern\u00e1ndez Andrada. As\u00ed la narra Borges: \u201cAlcanzar\u00e1s el tren, pondr\u00e1s la cartera en la red y te acomodar\u00e1s en tu asiento, junto a la ventanilla. Alguien, cuyo nombre no s\u00e9 pero cuya cara estoy viendo, te dirigir\u00e1 unas palabras. No le contestar\u00e1s, porque estar\u00e1s muerto\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed, tan silenciosamente, se fue para siempre de este mundo ese s\u00edmbolo del honor, la honradez, inteligencia y letras dominicanas, de la lengua castellana y la cultura del mundo. De ese modo perdimos a su mente preclara, cuya vida y obra preludi\u00f3 su insigne y cult\u00edsima madre, la maestra Salom\u00e9 Ure\u00f1a, en los hermosos cuartetos de un visionario poema escrito cuando \u00e9l todav\u00eda era un ni\u00f1o:<\/p>\n<p>Mi Pedro<\/p>\n<p>Mi Pedro no es soldado; no ambiciona<\/p>\n<p>de C\u00e9sar ni Alejandro los laureles;<\/p>\n<p>si a sus sienes aguarda una corona,<\/p>\n<p>la hallar\u00e1 del estudio en los vergeles.<\/p>\n<p>\u00a1Si lo vierais jugar! Tienen sus juegos<\/p>\n<p>algo de serio que a pensar inclina.<\/p>\n<p>Nunca la guerra le inspir\u00f3 sus fuegos:<\/p>\n<p>la fuerza del progreso lo domina.<\/p>\n<p>Hijo del siglo, para el bien creado,<\/p>\n<p>la fiebre de la vida lo sacude;<\/p>\n<p>busca la luz, como el insecto alado,<\/p>\n<p>y en sus fulgores a inundarse acude.<\/p>\n<p>Amante de la Patria, y entusiasta,<\/p>\n<p>el escudo conoce, en \u00e9l se huelga,<\/p>\n<p>y de una ca\u00f1a, que transforma en asta,<\/p>\n<p>el cruzado pend\u00f3n tr\u00e9mulo cuelga.<\/p>\n<p>As\u00ed es mi Pedro, generoso y bueno;<\/p>\n<p>todo lo grande le merece culto;<\/p>\n<p>entre el ruido del mundo ir\u00e1 sereno,<\/p>\n<p>que lleva de virtud germen oculto.<\/p>\n<p>Cuando sacude su infantil cabeza<\/p>\n<p>el pensamiento que le infunde br\u00edo,<\/p>\n<p>estalla en bendiciones mi terneza<\/p>\n<p>y digo al porvenir: \u00a1Te lo conf\u00edo!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Juan Freddy Armando | En estos d\u00edas, celebramos el centenario del magn\u00edfico ensayo de don Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a titulado \u201cUtop\u00eda de Am\u00e9rica\u201d. 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