{"id":54312,"date":"2023-01-22T12:28:22","date_gmt":"2023-01-22T16:28:22","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=54312"},"modified":"2023-01-22T12:28:22","modified_gmt":"2023-01-22T16:28:22","slug":"padres-de-la-patria-duarte-bobadilla-y-santana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/padres-de-la-patria-duarte-bobadilla-y-santana\/","title":{"rendered":"Padres de la Patria: \u00bfDuarte, Bobadilla y Santana?"},"content":{"rendered":"<p>Por: Juan Freddy Armando | Contin\u00fao publicando los juicios del escritor Jos\u00e9 Bobadilla sobre Duarte y Bobadilla en nuestras luchas independentistas. El t\u00edtulo es m\u00edo:<\/p>\n<p>En consecuencia, Juan Pablo Duarte ante la cauta y experimentada mirada de \u00abel viejo\u00bb (ya entonces lo era) no pasaba de ser un muchacho bueno, pero sin asidero, un ni\u00f1o rico (en realidad menos pobre que la miseria general que lo circu\u00eda) con sue\u00f1os que lo superaban haciendo de un saldo de peligro todo un reto de ser. \u00abQui\u00e9n se mete a redentor siempre muere crucificado\u00bb. El dicho para nada era ni es un axioma gratuito. Demasiada historia fat\u00eddica lo justificaba. Obviamente la dominaci\u00f3n haitiana hac\u00eda mucho tiempo hab\u00eda dejado de ser la portadora del significativo proyecto de avance y prosperidad que hab\u00eda insuflado al mundo el embate revolucionario franc\u00e9s. Toussaint Louverture, ese tit\u00e1n de Am\u00e9rica, ni siquiera era un recuerdo practicable. Nuevas carencias hac\u00edan las paces con males superados en el papel, no as\u00ed en la realidad. Y el repudio hacia Hait\u00ed muchas veces silente, otras con muy poca voz, se convirti\u00f3 en voluntad de emancipaci\u00f3n nacional. Pero siguiendo con el trasgo de la persona que era Duarte, para Bobadilla jam\u00e1s dej\u00f3 de ser la cabeza de una chispa \u00fatil por su empuje y beligerancia. Pero nada m\u00e1s. Prueba fehaciente de ello fue que Duarte, como l\u00edder de la principal facci\u00f3n liberal contra Hait\u00ed estuviera contraproducentemente exiliado, no as\u00ed como otros trinitarios, caso de S\u00e1nchez y de Mella, quienes se le acercaron haci\u00e9ndolo la primera figura de la quimera nacional.<\/p>\n<p>Los conservadores, en su larga y pat\u00e9tica actuaci\u00f3n pol\u00edtica, jam\u00e1s creyeron en una Rep\u00fablica Dominicana libre y soberana, en una Rep\u00fablica Dominicana viable, independiente y pr\u00f3spera. Esta era una posici\u00f3n pol\u00edtica, no moral. Bastaba con entreabrir los ojos al horizonte nacional para darse por vencido ante una empresa colosal que comenzaba por requerir el empuje decidido de patrias de mayor calado que ya ten\u00edan realizado un nivel evidente de poder y civilizaci\u00f3n. Tampoco era nada extra\u00f1o en su \u00e9poca. La grandeza de los liberales, porque s\u00ed la tuvieron, fue concebir un sue\u00f1o que al final triunf\u00f3 como expresi\u00f3n de fe de un destino que no s\u00f3lo fue factible sino que concret\u00f3 por lo grande una inevitable posibilidad.<\/p>\n<p>Con el tiempo, en el plano personal, Bobadilla podr\u00eda justificarse a s\u00ed mismo compar\u00e1ndose con Duarte, un pol\u00edtico cuya vocaci\u00f3n pr\u00e1ctica de lucha se extingui\u00f3 sin remedio en el exilio terminando en una terca y dilatada lobreguez. Como intelectual Duarte a Bobadilla, si alguna vez lo consider\u00f3, debi\u00f3 parecerle con sobrada raz\u00f3n un hombre ignorante hasta el esc\u00e1ndalo que no le dej\u00f3 a nadie m\u00e1s que un pu\u00f1ado de cartas tan hueras como cojas, as\u00ed como raros conatos de versos desafortunados y escasos que no daban argumentos ni para explicar malamente un entretenimiento literario fugaz, much\u00edsimo menos el fruto de una labor de di\u00e1fana mediocridad profesional.<\/p>\n<p>Duarte, el pensador, cuando intent\u00f3 dejar por escrito alg\u00fan testimonio (mejor decir: asomo de ideario) sobre el concepto de una naci\u00f3n, apenas produjo balbuceos sin ninguna originalidad; una verg\u00fcenza en la que nadie debiera, por un m\u00ednimo respeto a su memoria, insistir.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos de su figura moral, ignoro la suerte que pueda tener el talante hist\u00f3rico de un pol\u00edtico negado a la acci\u00f3n, pues escondido en los velos de una religiosidad, al parecer practicante, su horizonte se fris\u00f3 en el para siempre de un l\u00f3brego pozo individual convertido en c\u00e1rcel donde todo se hizo silencio e impenetrable oscuridad. Es cierto que regres\u00f3 en tiempos de la Restauraci\u00f3n. \u00bfPero por qu\u00e9 y para qu\u00e9? Bobadilla a\u00fan estaba vivo y no debi\u00f3 de serle inadvertida esta irrupci\u00f3n. Pero en ese mundo donde grandes patriotas libraron una guerra encarnizada para imponer la certeza del ideal nacional, unos a favor, otros en contra, y los menos en ambas trincheras como fue el caso de Don Tom\u00e1s, lo hab\u00edan olvidado trat\u00e1ndolo mal. As\u00ed vino a ser, paradoja de la historia, que los restauradores, sabedores del incuestionable m\u00e9rito profesional de su antiguo enemigo pol\u00edtico, en vez de fusilarlo como a mi ver bien lo merec\u00eda, lo pensaron mejor y se ocuparon de atraer al viejo ducho y due\u00f1o y se\u00f1or de un s\u00f3lido prestigio hacia un primer plano hasta que al fin se hizo la noche definitiva que cerr\u00f3 su larga, su largu\u00edsima ancianidad.<\/p>\n<p>Los dominicanos, como el resto del mundo, anhelaron poner nombre y apellido a un \u00absanto\u00bb que le diera luz y sentido a la idea militante de un Gran Padre Nacional. Olvidados adrede del inevitable componente humano, del principio fundamental que hace patente la presencia de la carne. En pol\u00edtica los santos no existen; quiz\u00e1 Mohandas Qaramchar Gandhi \u00abEl Mahatma\u00bb, ilustre excepci\u00f3n que confirma la m\u00e1s universal de las reglas. Con poco o con mucho sacan la cabeza de la miasma de todas las vidas hombres buenos que tambi\u00e9n fueron valientes. Son los casos de Sim\u00f3n Bol\u00edvar, de Jos\u00e9 Mart\u00ed, de Jos\u00e9 de San Mart\u00edn, de Abraham Lincoln, de Bernardo O\u2019Higgins Riquelme, de Augusto C\u00e9sar Sandino, por decir. Pero se trata de hombres, no de beatos trasnochados o de impolutos querubines que han descendido del emp\u00edreo por la obra y la gracia de un Esp\u00edritu Santo desfasado y abusador, a su vez \u00abcomprometido\u00bb con los destinos del hombre cuando es humanidad.<\/p>\n<p>Al decir de alguien muy querido y respetado por m\u00ed, me refiero a don Vetilio Alfau Dur\u00e1n: Padres de la Patria dominicana (tres, nunca uno; muy cat\u00f3lico, religiosamente muy institucional) s\u00f3lo fueron Juan Pablo Duarte, quien la so\u00f1\u00f3; Don Tom\u00e1s Bobadilla y Briones, quien la calcul\u00f3, la pens\u00f3 y la proclam\u00f3; y Pedro Santana, quien la hizo a punta de espada, puso el m\u00fasculo b\u00e9lico sobre el terreno donde se construy\u00f3. Sue\u00f1o, pensamiento y acci\u00f3n, una regla de tres que comienza y termina en la unicidad de una cifra cuyos acreedores leg\u00edtimos como padres, en la paternidad, no admiten, muy a pesar de sus faltas, la menor discusi\u00f3n. Francamente malos o por el contrario modelos de padres, nada tiene que ver el accidente f\u00edsico indubitable que le da calidad y sentido a un t\u00e9rmino incontrastable en su fr\u00eda solemnidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Juan Freddy Armando | Contin\u00fao publicando los juicios del escritor Jos\u00e9 Bobadilla sobre Duarte y Bobadilla en nuestras luchas independentistas. 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