{"id":56947,"date":"2023-04-20T08:40:41","date_gmt":"2023-04-20T12:40:41","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=56947"},"modified":"2023-04-20T08:40:41","modified_gmt":"2023-04-20T12:40:41","slug":"no-hay-corrupto-sin-corruptor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/no-hay-corrupto-sin-corruptor\/","title":{"rendered":"No hay Corrupto sin Corruptor"},"content":{"rendered":"<p>Por: Carlos Manzano | Confieso no saber qui\u00e9n dijo o escribi\u00f3 esta frase que tantas veces la hemos escuchado de que \u201cno hay corrupto sin corruptor\u201d, pero lo que s\u00ed se sabe a ciencia cierta es que existen corruptos en la misma proporci\u00f3n que corruptores.<br \/>\nSin embargo, no hay un d\u00eda en el que nuestros medios de comunicaci\u00f3n, particularmente la prensa escrita, no dedique buena parte de su informaci\u00f3n a la corrupci\u00f3n que se genera, especialmente, en la clase pol\u00edtica, obviando por completo a quienes desde fuera promueven e incitan a la corruptela.<br \/>\nEn torno a la corrupci\u00f3n, resulta conveniente aclarar los siguientes conceptos: \u201ccorruptor es el que corrompe y corrupto el que se deja corromper\u201d.<br \/>\nEsta simple afirmaci\u00f3n, corroborada en la \u00faltima edici\u00f3n del Diccionario de la RAE, abre el camino a la consideraci\u00f3n de las distintas categor\u00edas de corruptores y corruptos, as\u00ed como tambi\u00e9n a las distintas responsabilidades de los que, de una u otra forma, se erigen como protagonistas de este estado de corrupci\u00f3n que nos est\u00e1 causando tantos problemas y dificultades, sobre todo en Latinoam\u00e9rica.<br \/>\nEs preciso se\u00f1alar que el mundo de la corrupci\u00f3n es extremadamente complejo, y mucho m\u00e1s si se pretende afrontar, \u00fanica y exclusivamente desde un punto de vista legal y judicial, aspectos que indudablemente requieren la existencia de pruebas concluyentes para poder condenar estas actitudes, las cuales en la mayor\u00eda de los casos se desvanecen.<br \/>\nSin remontarnos a \u00e9pocas muy lejanas, hay multitud de ejemplos que ponen de manifiesto la dificultad de la prueba en este tipo de procesos en los que, por dem\u00e1s, en la gran mayor\u00eda de los casos los corruptores se hacen de la vista gorda.<br \/>\nEn todos los casos de corrupci\u00f3n administrativa, siempre ser\u00e1 determinante saber qui\u00e9n es el corruptor, pues ocurre con frecuencia que ambos, corruptor y corrupto, coinciden en sus prop\u00f3sitos y establecen de facto una relaci\u00f3n que les permite actuar conjuntamente y de mutuo acuerdo en sus corruptelas.<br \/>\nNo podr\u00e1 existir jam\u00e1s corrupci\u00f3n si no hay un corrupto que se deja corromper y un corruptor que le propone corromperse.<br \/>\nSin embargo, en las referencias que se hacen permanentemente en los medios de comunicaci\u00f3n, as\u00ed como en las actuaciones de los tribunales, no se resalta habitualmente el protagonismo que realmente ejercen los corruptores, es decir, los que proponen la corrupci\u00f3n, apareciendo \u00fanicamente los pol\u00edticos como un conjunto de personas que ponen en marcha, \u201cs\u00f3lo ellos\u201d, un modus operandi que entra\u00f1a una forma espectacular de corrupci\u00f3n.<br \/>\nNo es de sabios poder apreciar que una empresa haga importantes donaciones a los partidos pol\u00edticos enmascaradas en las formas m\u00e1s diversas, sin obtener nada a cambio. Este argumento, utilizado con frecuencia, es moral y \u00e9ticamente condenable.<br \/>\nEs preciso se\u00f1alar una vez m\u00e1s que la mejor manera de combatir la corrupci\u00f3n es emplear los medios precisos para que nuestra sociedad recupere unos principios \u00e9ticos y morales que a lo largo de los \u00faltimos a\u00f1os han sufrido un deterioro muy notable.<br \/>\nIndependientemente de todos esos esfuerzos que se vienen realizando a los fines de afrontar con \u00e9xitos el fen\u00f3meno de la corrupci\u00f3n, casi siempre se deja de lado un elemento fundamental para los prop\u00f3sitos se\u00f1alados: \u201cNo hay corrupto sin corruptor\u201d \u2026\u2026\u201d Si nadie pagara, el corrupto dejar\u00eda de pedir\u201d.<br \/>\nEse hecho nos da a entender entonces que el tema hay que abordarlo necesariamente desde otra perspectiva, considerando que el mismo adquiere dimensiones sociales y culturales de mucha relevancia.<br \/>\nUna de las razones fundamentales por la cual las estrategias anticorrupci\u00f3n no han tenido resultados positivos se debe, en buena parte, a la falta de una cultura social en donde prevalezcan por sobre todas las cosas los valores \u00e9ticos y morales en las relaciones y comportamientos de los ciudadanos, y de manera especial, de los empresarios que hacen negocios con el gobierno.<br \/>\nDe esta manera, todo intento de establecer una estrategia contra la corrupci\u00f3n que no incluya a todos los estamentos de la sociedad (familias, escuelas, universidades, empresas, iglesias, clubes, juntas de vecinos, sindicatos) estar\u00e1 ignorando la parte neur\u00e1lgica del problema y al mismo tiempo a una de las herramientas disponibles m\u00e1s \u00fatiles y poderosas para atacarlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Manzano | Confieso no saber qui\u00e9n dijo o escribi\u00f3 esta frase que tantas veces la hemos escuchado de que \u201cno hay corrupto sin corruptor\u201d, pero lo que s\u00ed se sabe a ciencia cierta es que existen corruptos en la misma proporci\u00f3n que corruptores. 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