{"id":70532,"date":"2024-06-11T09:13:38","date_gmt":"2024-06-11T13:13:38","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=70532"},"modified":"2024-06-11T09:13:38","modified_gmt":"2024-06-11T13:13:38","slug":"ente-social-aterrizado-contandola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/ente-social-aterrizado-contandola\/","title":{"rendered":"Ente social aterrizado cont\u00e1ndola"},"content":{"rendered":"<p>Por: Sergio Sarita Valdez | No eran las tres de la ma\u00f1ana como canta Juan Luis Guerra, sino las cuatro, algo as\u00ed como el presagio anunciado por la abuela al estilo Sancho Pancho con el refr\u00e1n de \u201cmartes, ni te cases, ni te embarques, ni de tu familia te apartes\u201d, pero s\u00ed a lo Garc\u00eda Marquez con lo de \u201cVivo para contarla\u201d. Desprendidas 78 hojas del calendario pueden detener la mirada en el reloj del tiempo para narrar un simple pero profundo y significativo episodio real acaecido a quien suscribe y que puede servir de ejemplo para sostener una de las tesis planteadas y defendidas en los escritos que semanalmente, de una manera gentil que agradecemos, nos viene publicando este diario.<\/p>\n<p>La cu\u00f1ada y su esposo, ambos oriundos de la Rep\u00fablica Dominicana viajan desde Atlanta, Estados Unidos, acompa\u00f1ados de dos de sus nietos adolescentes para mostrarles la patria chica cuna de sus ancestros. Mi esposa y este servidor fuimos honrados como anfitriones. Ellos quedaban como amos y se\u00f1ores de la casa, en tanto que nosotros partir\u00edamos hacia Boston para chequeos m\u00e9dicos y visita familiar a hija, nieta y yerno.<\/p>\n<p>Llov\u00eda copiosamente esa madrugada mientras me ejercitaba en la m\u00e1quina, pendiente de la llegada del repartidor del peri\u00f3dico que cotidianamente lanza el impreso en la marquesina. Tan pronto sentimos que pasaba la moto bajamos a recoger el diario. La premura del viaje y lo corto del tiempo impidi\u00f3 que nos percat\u00e1ramos que la suela de ambos tenis se hab\u00eda mojado. Pretend\u00ed saltar sobre el equipo de ejercitar lanz\u00e1ndome sobre el pie izquierdo. Este \u00faltimo resbal\u00f3 haci\u00e9ndome perder el balance cayendo sentado y abierto del otro lado de la m\u00e1quina la cual, aunque lentamente segu\u00eda funcionando. El impacto gl\u00fateo y la forzada extensi\u00f3n y abducci\u00f3n del muslo izquierdo fue tal que sent\u00eda como si un cirujano ortopeda me lo estuviera amputando sin anestesia.<\/p>\n<p>Yac\u00eda semiconsciente en el piso de la segunda planta cuando not\u00e9 la presencia de la esposa quien despu\u00e9s me narraba que la caminadora la puso en la lona encima de mi sin que este servidor se percatara. Logr\u00f3 ponerse de pie y llegar hasta la habitaci\u00f3n de los anfitriones en busca de auxilio. Estos \u00faltimos de inmediato se pusieron en acci\u00f3n y fueron a asistirme. Me cuentan que yo estaba inconsciente y que despert\u00e9 pidiendo que me condujeran al ba\u00f1o. Ya dentro de la ba\u00f1era volv\u00ed a desmayarme un par de veces.<\/p>\n<p>O\u00edan que hablaban de llevarme a la emergencia de la cl\u00ednica, en tanto el paciente m\u00e9dico insist\u00eda en que no percib\u00eda fractura, ni sangrado externo, aunque s\u00ed un intenso dolor en la cadera izquierda. Ped\u00ed un analg\u00e9sico en dosis adecuada y acelerar los preparativos para llegar al aeropuerto a tiempo. A los 30 minutos ya est\u00e1bamos en el mostrador de la aerol\u00ednea, siendo atendido tal y como la situaci\u00f3n lo ameritaba. A las cinco horas aterrizamos en el aeropuerto Logan de Boston, Massachussets. Ya la ansiosa hija m\u00e9dica nos aguardaba con los arreglos para atender exitosamente el percance de salud.<\/p>\n<p>El ser social se inicia en ese poderoso c\u00edrculo representado por la familia, la cual como c\u00e9lula primaria, irradia amor y fuerza hacia los dem\u00e1s integrantes del planeta.<\/p>\n<p>Para mis cu\u00f1ados Altagracia y Otto, sus nietos, mi adolorida esposa, hija, yerno, nieta, y toda la restante cadena de auxilio, las gracias por permitirme seguir escribiendo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Sergio Sarita Valdez | No eran las tres de la ma\u00f1ana como canta Juan Luis Guerra, sino las cuatro, algo as\u00ed como el presagio anunciado por la abuela al estilo Sancho Pancho con el refr\u00e1n de \u201cmartes, ni te cases, ni te embarques, ni de tu familia te apartes\u201d, pero s\u00ed a lo Garc\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":46957,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[53],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/70532"}],"collection":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=70532"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/70532\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/media\/46957"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=70532"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=70532"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=70532"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}