{"id":75350,"date":"2024-12-17T11:29:33","date_gmt":"2024-12-17T15:29:33","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=75350"},"modified":"2024-12-17T11:29:33","modified_gmt":"2024-12-17T15:29:33","slug":"mitos-orientales-infantiles-versus-cruel-realidad-de-adultos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/mitos-orientales-infantiles-versus-cruel-realidad-de-adultos\/","title":{"rendered":"Mitos orientales infantiles versus cruel realidad de adultos"},"content":{"rendered":"<p>Por: Sergio Sarita Valdez | Los primeros indicios de la memoria de mi ni\u00f1ez se remontan a principios de la d\u00e9cada de los a\u00f1os cincuenta del pasado siglo XX. La fantas\u00eda llenaba el vac\u00edo que la adultez se encargar\u00eda de completar con dulces y amargas realidades. Montados en tallos de madera de unos cuatro pies de largo y cerca de dos pulgadas de di\u00e1metro, los cuales representaban caballos, hermanos y primos para echar carreras durante los fines de semanas. Mi montura la bautic\u00e9 con el nombre de Buc\u00e9falo y uno de mis primos nombraba el suyo como Rocinante. Esos sustantivos eran hijos de los relatos con que la abuela paterna sol\u00eda entretenernos en la antesala del descanso nocturno. Don Quijote De La Mancha y Las Mil y Una Noches fueron dos libros narrados por completo, seguidos de las historias de Si\u00f1o Ambrosio y los cuentos de Juan Bobo y Pedro Animal. Nuestro hogar estaba ubicado en el llano, en tanto que la casa de la madre de mi padre se ubicaba en la loma a unos seiscientos metros de distancia que se sent\u00edan cuando sub\u00edamos cual si fuera m\u00e1s de un kil\u00f3metro. El cauce del r\u00edo P\u00e9rez separaba la loma del llano. Quien suscribe y sus dos hermanos de entonces esper\u00e1bamos la ca\u00edda del atardecer para arrancar en nuestros potros de madera rumbo a la casa de la abuela Yaya. Al regreso baj\u00e1bamos alumbrados mediante la combusti\u00f3n de tallos secos del fruto de las palmeras. Como jinetes viv\u00edamos los personajes de nuestras monturas. Me sent\u00eda Alejandro Magno andando el Asia Menor, en tanto que mi primo se hac\u00eda el loco lanzando ataques con un garrote.<\/p>\n<p>Espanta leer los titulares de las noticias de finales del siglo XX y las que van de siglo XXI relativo al Oriente cercano, Irak, Israel, Palestina, L\u00edbano y Siria, donde nos enteramos y vemos las im\u00e1genes horrorosas de ni\u00f1os, ancianos, hombres y mujeres muertos violentamente, as\u00ed como la destrucci\u00f3n masiva de viviendas, hospitales, escuelas, f\u00e1bricas, puentes y carreteras.<\/p>\n<p>Aflora a mi mente la figura del artista y escritor alem\u00e1n Gunter Grass, Premio Nobel de Literatura, quien en 1959 publicara la novela El tambor de hojalata. Si pudiera volver la vida al pasado, al igual que el personaje Oscar del relato, preferir\u00eda detener mi mente en aquellos tiempos de infancia donde terminada la Segunda Mundial y creada la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas vivir\u00edamos por siempre en un mundo nuevo libre de guerras, de hambre y de injusticia.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 ha servido para el mundo la epopeya de la Revoluci\u00f3n Francesa con sus consignas de \u201cLibertad, Igualdad, Fraternidad\u201d? \u00bfCu\u00e1l es el valor presente de los principios de la Revoluci\u00f3n Rusa de \u201cPaz, tierra y pan\u201d?<\/p>\n<p>\u00bfAcaso hemos de volvernos sordos, ciegos y mudos para no morir prematuramente a causa de esta creciente violencia que asfixia?<\/p>\n<p>\u00bfEs inevitable una tercera guerra mundial? \u00bfEstamos ya inmersos en un conflicto b\u00e9lico de enormes dimensiones? Pregunt\u00e9mosle a los pueblos jud\u00edos y palestinos, a los libaneses, sirios, rusos, ucranianos y haitianos.<\/p>\n<p>Nada humano me es ajeno, enunci\u00f3 Terencio 165 a\u00f1os antes de la Era Cristiana.<\/p>\n<p>Fue el mismo Cristo quien nos orden\u00f3: \u00a1Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Sergio Sarita Valdez | Los primeros indicios de la memoria de mi ni\u00f1ez se remontan a principios de la d\u00e9cada de los a\u00f1os cincuenta del pasado siglo XX. La fantas\u00eda llenaba el vac\u00edo que la adultez se encargar\u00eda de completar con dulces y amargas realidades. 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