{"id":78037,"date":"2025-04-01T10:09:02","date_gmt":"2025-04-01T14:09:02","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=78037"},"modified":"2025-04-01T10:09:02","modified_gmt":"2025-04-01T14:09:02","slug":"sobre-el-derecho-a-protestar-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/sobre-el-derecho-a-protestar-2\/","title":{"rendered":"Sobre el derecho a protestar"},"content":{"rendered":"<p>Por: Margarita Cede\u00f1o | En cualquier sociedad democr\u00e1tica el derecho a la protesta es un pilar fundamental. Es un mecanismo esencial que le permite a la ciudadan\u00eda manifestar sus inquietudes, exigencias, demandas y aspiraciones, dentro de los c\u00e1nones que establece el texto constitucional y las leyes complementarias. La historia no ha conocido ninguna sociedad que pueda considerarse verdaderamente democr\u00e1tica donde no existan las libertades de expresi\u00f3n, reuni\u00f3n y asociaci\u00f3n, todas ellas reconocidas y protegidas en diversos instrumentos internacionales de derechos humanos y que son la base sobre la que se sustenta el derecho a protestar.<\/p>\n<p>Sin embargo, el ejercicio de este derecho conlleva responsabilidades que no son exclusivas del Estado y del Gobierno, son tambi\u00e9n de los protestantes, que al ejercer su derecho se comprometen a cumplir con lo que establece la misma Constituci\u00f3n, que en todo momento se refiere al ejercicio de las libertades con fines l\u00edcitos y pac\u00edficos. En consecuencia, los participantes en una protesta deben asegurarse de que sus acciones respeten el orden p\u00fablico, evitando incurrir en actos de violencia o vandalismo que puedan deslegitimar sus reivindicaciones y poner en riesgo la seguridad de terceros.<\/p>\n<p>El Estado, por su parte, tiene la obligaci\u00f3n de respetar, proteger y facilitar el derecho a la protesta pac\u00edfica, lo que implica no s\u00f3lo abstenerse de interferir arbitrariamente en las manifestaciones, sino tambi\u00e9n garantizar que se desarrollen en un entorno seguro, asegurando que las voces de los ciudadanos sean escuchadas sin temor a represalias. El uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades, la criminalizaci\u00f3n de los manifestantes y la implementaci\u00f3n de normativas restrictivas atentan contra los principios democr\u00e1ticos y vulneran los derechos fundamentales de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo cierto es que hay una delgada l\u00ednea que separa los actos leg\u00edtimos de una protesta de los actos que pudieran ser considerados como vand\u00e1licos, sobre todo porque hay una alta desconfianza hacia los organismos de seguridad, que muchas veces se equivocan por la falta de comunicaci\u00f3n. Por eso, es esencial que exista un equilibrio entre el mantenimiento del orden p\u00fablico y el respeto a las libertades civiles, que las autoridades act\u00faen con proporcionalidad y transparencia, estableciendo canales de di\u00e1logo y mediaci\u00f3n que permitan atender las demandas ciudadanas sin recurrir a la represi\u00f3n.<\/p>\n<p>Asimismo, la sociedad debe estar vigilante y exigir que las instituciones act\u00faen conforme a los principios democr\u00e1ticos, garantizando que el derecho a la protesta no sea erosionado bajo pretextos de seguridad o estabilidad.<\/p>\n<p>La protesta es una herramienta leg\u00edtima y necesaria en una democracia saludable. Su ejercicio efectivo requiere de una responsabilidad compartida entre los ciudadanos que deben actuar de manera pac\u00edfica y respetuosa, mientras el Estado asegura que este derecho se ejerza plenamente, sin restricciones indebidas y con el compromiso de proteger y escuchar a su poblaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Margarita Cede\u00f1o | En cualquier sociedad democr\u00e1tica el derecho a la protesta es un pilar fundamental. Es un mecanismo esencial que le permite a la ciudadan\u00eda manifestar sus inquietudes, exigencias, demandas y aspiraciones, dentro de los c\u00e1nones que establece el texto constitucional y las leyes complementarias. 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