{"id":78575,"date":"2025-04-23T04:55:17","date_gmt":"2025-04-23T08:55:17","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=78575"},"modified":"2025-04-23T04:55:17","modified_gmt":"2025-04-23T08:55:17","slug":"el-mito-de-la-republica-de-quisqueya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/el-mito-de-la-republica-de-quisqueya\/","title":{"rendered":"El mito de la Rep\u00fablica de Quisqueya"},"content":{"rendered":"<p>Por: CARLOS MCCOY | El caos haitiano como amenaza regional<\/p>\n<p>Desde hace a\u00f1os, Hait\u00ed sufre una crisis profunda caracterizada por el colapso del Estado, el auge de la violencia y el dominio de las bandas criminales. Lo que empez\u00f3 como una emergencia social se ha convertido en un problema geopol\u00edtico de alcance regional. Este deterioro pone en peligro la estabilidad de la Rep\u00fablica Dominicana. En ese contexto, ha resurgido una vieja y pol\u00e9mica propuesta: la unificaci\u00f3n de la isla bajo una sola naci\u00f3n, la \u201cRep\u00fablica de Quisqueya\u201d. \u00bfEs esta una soluci\u00f3n estrat\u00e9gica o una amenaza a la soberan\u00eda ya la historia de dos pueblos distintos?<\/p>\n<p>El asesinato del presidente Jovenel Mo\u00efse en 2021 marc\u00f3 un punto de no retorno. Actualmente, m\u00e1s del 80% del territorio urbano haitiano est\u00e1 bajo control de las bandas. Este vac\u00edo de poder ha generado m\u00e1s de un mill\u00f3n de desplazados y ha intensificado la migraci\u00f3n ilegal hacia la Rep\u00fablica Dominicana. La reciente suspensi\u00f3n del estatus de protecci\u00f3n temporal para unos 500.000 haitianos en EE.UU. UU. agrava el escenario. La violencia, los secuestros y el caos amenazan con desbordar la frontera.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la comunidad internacional?<\/p>\n<p>Pese a las alertas de organismos como la ONU, la OEA y diversas ONGs, la comunidad internacional ha respondido con tibieza. Las promesas de intervenci\u00f3n, como la misi\u00f3n liderada por Kenia, siguen estancadas mientras la situaci\u00f3n se deteriora. En la Rep\u00fablica Dominicana crece la sospecha de que esta inacci\u00f3n es parte de un c\u00e1lculo estrat\u00e9gico. Se teme que se busque justificar una intervenci\u00f3n mayor o incluso una reconfiguraci\u00f3n geopol\u00edtica de la isla. Una intervenci\u00f3n pasiva puede ser tan peligrosa como una ocupaci\u00f3n activa.<\/p>\n<p>\u00bfLa unificaci\u00f3n como soluci\u00f3n?<\/p>\n<p>En este clima vuelve a circular el mito de la \u201cRep\u00fablica de Quisqueya\u201d, una idea impulsada desde el siglo XIX por sectores de poder en Estados Unidos. Ya entonces, figuras como Thomas Jefferson o Ulysses S. Grant vieron la isla como un punto estrat\u00e9gico. Hoy, centros de pensamiento y lobbies internacionales han retomado la idea. La narrativa es simple: una isla unificada ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil de estabilizar, gobernar y alinear con intereses regionales. Pero esa propuesta simplifica en exceso una realidad muy compleja.<\/p>\n<p>Desemejanzas ancestrales<\/p>\n<p>Las diferencias entre Hait\u00ed y Rep\u00fablica Dominicana no son solo pol\u00edticas: son hist\u00f3ricas, culturales, ling\u00fc\u00edsticas y econ\u00f3micas. Mientras Hait\u00ed atraviesa un colapso institucional total, la Rep\u00fablica Dominicana mantiene una democracia funcional y una econom\u00eda estable. La fusi\u00f3n ser\u00eda profundamente desigual. \u00bfQu\u00e9 pa\u00eds aceptar\u00eda vincular su destino con uno en ruinas, sin instituciones y bajo control criminal? Es una expectativa irracional y peligrosa, basada en premisas neocoloniales.<\/p>\n<p>La soberan\u00eda no es negociable.<\/p>\n<p>Unificar la isla no ser\u00eda solo inviable, sino un atropello moral y pol\u00edtico. La identidad dominicana se forj\u00f3 en oposici\u00f3n a la ocupaci\u00f3n haitiana de 1822-1844. Pretender borrar esa historia en nombre de la eficiencia regional es negar siglos de luchas, procesos de construcci\u00f3n nacional y afirmaci\u00f3n de soberan\u00eda. La autodeterminaci\u00f3n no puede sacrificarse en nombre de supuestos beneficios administrativos. La Rep\u00fablica Dominicana ha sido clara: su soberan\u00eda no es negociable ni intercambiable.<\/p>\n<p>No hay soluci\u00f3n dominicana para el caso haitiano.<\/p>\n<p>No existe apoyo pol\u00edtico ni social, ni dentro ni fuera de la isla, para una propuesta de unificaci\u00f3n. Organismos como la CELAC, CARICOM y gobiernos de Am\u00e9rica Latina insisten en una soluci\u00f3n que respete la soberan\u00eda de ambos Estados. Cualquier intento de imponer una \u201cintegraci\u00f3n forzada\u201d abrir\u00eda la puerta a una nueva forma de tutela colonial. La Rep\u00fablica Dominicana no puede ni debe asumir la carga de resolver unilateralmente el colapso haitiano. Esa no es su responsabilidad.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacer entonces ante esta crisis?<\/p>\n<p>La respuesta es clara: restaurar el orden institucional en Hait\u00ed. Eso requiere recursos, voluntad internacional y compromiso \u00e9tico. No bastan discursos ni promesas; se necesitan acciones concretas. Pero tambi\u00e9n debe respetarse el derecho del pueblo haitiano a autogobernarse. Toda soluci\u00f3n impuesta desde fuera perpet\u00faa la dependencia, el resentimiento y el conflicto. La autodeterminaci\u00f3n no puede ser sacrificada por conveniencias diplom\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Posici\u00f3n dominicana<\/p>\n<p>La Rep\u00fablica Dominicana, por su parte, debe actuar con firmeza, pero tambi\u00e9n con inteligencia estrat\u00e9gica. Defender su soberan\u00eda es leg\u00edtima, pero cargar con el peso de una crisis ajena no lo es. Convertirse en \u201cmuro de contenci\u00f3n\u201d de una emergencia ignorada por el mundo ser\u00eda un error hist\u00f3rico. El problema de Hait\u00ed debe ser resuelto por los propios haitianos, con apoyo externo, pero sin imposiciones. La solidaridad no puede confundirse con alg\u00fan sentimiento.<\/p>\n<p>La \u201cRep\u00fablica de Quisqueya\u201d es, en el mejor de los casos, una ilusi\u00f3n geopol\u00edtica. En el peor, es un proyecto de dominaci\u00f3n disfrazado de integraci\u00f3n. La soluci\u00f3n no est\u00e1 en borrar las fronteras, sino en reconstruir el Estado haitiano. Y eso solo ser\u00e1 posible si la comunidad internacional \u2014especialmente Francia\u2014 asume su responsabilidad hist\u00f3rica. Hait\u00ed no puede seguir pagando solo, los costos del colonialismo y la indiferencia global.<\/p>\n<p>La reciente admisi\u00f3n del presidente Emmanuel Macron sobre los efectos destructivos de la indemnizaci\u00f3n impuesta por Francia es un paso importante. En 1825, el rey Carlos X exigi\u00f3 150 millones de francos, lo que oblig\u00f3 a Hait\u00ed a endeudarse a\u00fan m\u00e1s con bancos franceses. Esta deuda conden\u00f3 a ese pa\u00eds a m\u00e1s de un siglo de dependencia econ\u00f3mica. Muchos historiadores consideran esta imposici\u00f3n como una de las causas estructurales de su empobrecimiento cr\u00f3nico.<\/p>\n<p>Francia debe hacer un mea culpa y asumir su deuda moral. no basta con dinero, pues este termina en manos de la insaciable oligarqu\u00eda haitiana o de ONGs oportunistas. Es necesario que los galos impulsen acciones concretas y duraderas: reforestaci\u00f3n, infraestructura, educaci\u00f3n. Que construyen al menos un hospital por cada uno de los 10 departamentos del pa\u00eds, que rehabilitan el sistema de salud y fomentan el desarrollo sostenible. Hait\u00ed, adem\u00e1s de tutelaje, necesita justicia hist\u00f3rica y cooperaci\u00f3n real, es lo m\u00ednimo que pueden hacer para resarcir a ese pueblo de todas las terribles vejaciones que le han causado desde que tom\u00f3 posesi\u00f3n de esa parte de la isla con la firma del infausto Tratado de Ryswick, firmado con Espa\u00f1a en 1697.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: CARLOS MCCOY | El caos haitiano como amenaza regional Desde hace a\u00f1os, Hait\u00ed sufre una crisis profunda caracterizada por el colapso del Estado, el auge de la violencia y el dominio de las bandas criminales. 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