{"id":83416,"date":"2025-10-24T09:07:02","date_gmt":"2025-10-24T13:07:02","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=83416"},"modified":"2025-10-24T09:07:02","modified_gmt":"2025-10-24T13:07:02","slug":"con-melissa-vocacion-y-silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/con-melissa-vocacion-y-silencio\/","title":{"rendered":"Con Melissa: Vocaci\u00f3n y Silencio"},"content":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes | Desde muy joven, cuando apenas ten\u00eda dieciocho a\u00f1os, sent\u00ed que mi destino estaba ligado a la palabra.<\/p>\n<p>Hab\u00eda en m\u00ed una atracci\u00f3n natural por el silencio que precede al pensamiento, por ese instante en que algo invisible se transforma en frase, en ritmo, en voz interior.<\/p>\n<p>Los fines de semana, los diarios publicaban poemas: versos que parec\u00edan abrir una puerta secreta al alma del mundo.<\/p>\n<p>Yo los le\u00eda con una mezcla de asombro y deseo, como quien escucha desde lejos el canto de algo que a\u00fan no sabe pronunciar.<\/p>\n<p>Una vez, un poeta conocido de mi pa\u00eds ley\u00f3 un breve poema que yo hab\u00eda escrito y me dijo, con iron\u00eda y sin crueldad:<\/p>\n<p>\u2014\u201cDed\u00edcate a otra cosa.\u201d<\/p>\n<p>Aquella frase, m\u00e1s que desalentarme, me ense\u00f1\u00f3 el valor de la humildad y del aprendizaje.<\/p>\n<p>Comprend\u00ed que escribir no es solo tener algo que decir, sino tener el valor de callar, observar y escuchar antes de hablar.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 sin saberlo, ese consejo me encamin\u00f3 hacia la prosa: hacia la mirada m\u00e1s contenida, m\u00e1s precisa, m\u00e1s limpia.<\/p>\n<p>Y fue as\u00ed como, sin dejar de amar la poes\u00eda, descubr\u00ed en la narraci\u00f3n la forma m\u00e1s fiel de mi verdad interior.<\/p>\n<p>Bosch, Gabo y Hemingway:<\/p>\n<p>Mis modelos fueron siempre Juan Bosch, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez y Ernest Hemingway.<br \/>\nDe Bosch aprend\u00ed la claridad moral, la econom\u00eda de las palabras, la honestidad de la intenci\u00f3n.<\/p>\n<p>De Hemingway, la disciplina y el valor de decir lo esencial sin adornos.<\/p>\n<p>De Gabo, la magia de convertir lo cotidiano en s\u00edmbolo, lo real en prodigio.<\/p>\n<p>Tuve el privilegio de un d\u00eda entrevistar a Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez y de reproducir esa conversaci\u00f3n en mi libro: \u201cJuan Bosch y Garc\u00eda M\u00e1rquez, Entrevistas\u201d.<\/p>\n<p>Cada uno, a su manera, me ense\u00f1\u00f3 que escribir es tambi\u00e9n escuchar el rumor del mundo y traducirlo en silencio.<\/p>\n<p>Recuerdo que en estos d\u00edas de Octubre 2025 deb\u00eda celebrarse un festival de poes\u00eda, pero la tormenta Melissa oblig\u00f3 a suspenderlo.<\/p>\n<p>Esa coincidencia me hizo pensar en c\u00f3mo la poes\u00eda \u2014como la vida\u2014 a veces se detiene para escucharse mejor.<\/p>\n<p>La tormenta limpia, purifica, da espacio a la calma; as\u00ed tambi\u00e9n el silencio prepara la palabra.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 por eso estos poemas nacieron ahora: como un regreso a lo que nunca dej\u00e9 de ser, aunque la prosa haya ocupado el centro de mi oficio.<\/p>\n<p>Escribir ha sido mi forma de vivir y de agradecer.<\/p>\n<p>Y en el fondo, siempre he sentido que la poes\u00eda estaba ah\u00ed \u2014como una ra\u00edz oculta, como una llama que no se apaga\u2014 esperando su momento.<\/p>\n<p>Este escrito es ese momento: la voz del silencio que contempla y del silencio que ruge, los dos rostros de una misma vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dos Rostros del Silencio con Melissa<\/p>\n<p>Poemas de V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes<\/p>\n<p>Prefacio I \u2013 L\u00edrico<\/p>\n<p>El silencio tiene dos rostros.<br \/>\nUno contempla sin moverse: guarda, escucha, sostiene.<\/p>\n<p>El otro se levanta, como la tormenta, y purifica el mundo con su voz de agua y trueno.<\/p>\n<p>Ambos son parte de la misma esencia: la calma y la fuerza, la espera y la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Prefacio II \u2013 Reflexivo<\/p>\n<p>El silencio ha sido siempre el lenguaje de lo profundo.<\/p>\n<p>En la historia de los pueblos, en la voz del alma y en el pulso de la naturaleza,<br \/>\nse manifiesta como una fuerza que contiene y revela.<\/p>\n<p>A veces es contemplaci\u00f3n: la pausa que permite entender la vida.<\/p>\n<p>Otras veces, es creaci\u00f3n: el rugido que despierta lo dormido.<\/p>\n<p>Estos dos poemas nacen de esa dualidad: el silencio humano que observa y el silencio c\u00f3smico que se desata.<\/p>\n<p>Ambos dialogan entre s\u00ed como dos reflejos de una misma verdad interior.<\/p>\n<p>Ella<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1.<br \/>\nSilenciosa.<br \/>\nTestigo de la vida.<\/p>\n<p>No exige, no reclama.<br \/>\nSolo mira,<br \/>\ny en su mirar recoge<br \/>\nlas palabras que no se dijeron,<br \/>\nlas l\u00e1grimas que nadie vio caer.<\/p>\n<p>Escucha en secreto<br \/>\nel rumor del tiempo,<br \/>\nel eco de los pasos que se alejan,<br \/>\nel suspiro del viento<br \/>\nque trae y se lleva memorias.<\/p>\n<p>Comparte sin hablar,<br \/>\nsoporta sin quejarse.<br \/>\nLleva en su alma<br \/>\nel peso dulce de lo humano:<br \/>\nla alegr\u00eda breve,<br \/>\nla pena larga,<br \/>\nla fe que no se apaga.<\/p>\n<p>Ella \u2014presencia quieta\u2014<br \/>\nsabe del dolor y del milagro,<br \/>\nde la p\u00e9rdida y del hallazgo.<br \/>\nNo se impone.<br \/>\nSolo permanece.<\/p>\n<p>Y espera,<br \/>\nsin prisa,<br \/>\nsin sombra de duda,<br \/>\nespera un futuro mejor.<\/p>\n<p>Porque en su silencio<br \/>\nya germina la esperanza.<br \/>\nPorque su mirar callado<br \/>\nes una promesa.<\/p>\n<p>II. Ella (La Tormenta)<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1.<br \/>\nSilenciosa.<br \/>\nTestigo de la vida.<\/p>\n<p>Se levanta desde el mar,<br \/>\ndonde duerme el calor de los d\u00edas.<br \/>\nMira desde lejos,<br \/>\ncon ojos de nube y presagio.<br \/>\nEscucha el murmullo de la tierra,<br \/>\nel gemido de los \u00e1rboles que la esperan.<\/p>\n<p>Comparte su secreto con el viento,<br \/>\nsoporta la impaciencia del cielo.<br \/>\nEn su pecho se amontonan<br \/>\nlas gotas que a\u00fan no han ca\u00eddo,<br \/>\nlos truenos que a\u00fan no han nacido.<\/p>\n<p>Ella \u2014presencia viva\u2014<br \/>\nse contiene,<br \/>\nse forma,<br \/>\nse prepara.<\/p>\n<p>Y de pronto,<br \/>\nsin aviso,<br \/>\nlos rayos y las aguas torrenciales<br \/>\nvan cayendo ya.<\/p>\n<p>El cielo se abre,<br \/>\nla tierra responde.<br \/>\nLa furia se desata,<br \/>\npero en medio del ruido<br \/>\nhay una voz que bendice:<br \/>\nla del agua que limpia,<br \/>\nla del trueno que despierta.<\/p>\n<p>Porque Ella no destruye:<br \/>\nrenueva.<br \/>\nNo castiga:<br \/>\ntransforma.<\/p>\n<p>Y cuando el \u00faltimo rel\u00e1mpago se extingue<br \/>\nsobre el horizonte mojado,<br \/>\nvuelve el silencio \u2014<br \/>\nsu antiguo reino\u2014,<br \/>\ny queda en el aire<br \/>\nel perfume del principio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes | Desde muy joven, cuando apenas ten\u00eda dieciocho a\u00f1os, sent\u00ed que mi destino estaba ligado a la palabra. 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