{"id":84690,"date":"2025-12-14T14:06:58","date_gmt":"2025-12-14T18:06:58","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=84690"},"modified":"2025-12-14T14:06:58","modified_gmt":"2025-12-14T18:06:58","slug":"callar-tambien-es-una-forma-de-traicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/callar-tambien-es-una-forma-de-traicion\/","title":{"rendered":"Callar tambi\u00e9n es una forma de traici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Por: Alejandro J\u00e1quez | No hablo de pol\u00edtica con ligereza. Durante a\u00f1os he preferido el silencio antes que contribuir a la polarizaci\u00f3n que nos consume. En este pa\u00eds opinar se ha vuelto peligroso: si criticas, te etiquetan; si cuestionas, te atacan; si dudas, te expulsan del bando. Pero llega un momento en que callar deja de ser prudencia y se convierte en traici\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde el inicio del actual gobierno observ\u00e9 con preocupaci\u00f3n una narrativa que fue tomando fuerza: la idea de que todo lo anterior fue corrupci\u00f3n pura, que no hubo matices, que no existieron servidores p\u00fablicos honestos, t\u00e9cnicos capaces ni empleados que viv\u00edan con dignidad de un salario modesto. Esa visi\u00f3n no solo es falsa, es injusta. Y la injusticia, cuando se normaliza, termina pareci\u00e9ndose demasiado a la perversidad.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica dominicana se ha degradado hasta convertirse en un ejercicio de demolici\u00f3n moral. El ego de los l\u00edderes, disfrazado de superioridad \u00e9tica, ha terminado por dividir al pueblo. El ciudadano com\u00fan ya no entiende cu\u00e1l es su rol; los actores pol\u00edticos parecen actuar sin br\u00fajula; y el bien com\u00fan qued\u00f3 reducido a una frase bonita en discursos vac\u00edos. Mientras tanto, la realidad avanza sin misericordia.<\/p>\n<p>Lo que ocurre hoy con SENASA no es un simple problema administrativo ni un asunto t\u00e9cnico. Es una tragedia social. Es una afrenta directa contra los m\u00e1s vulnerables. Jugar con la salud de la gente, con su tranquilidad, con la posibilidad misma de vivir, es un crimen que no admite excusas ni relatos heredados. En cualquier pa\u00eds que se respete, esto tendr\u00eda consecuencias pol\u00edticas inmediatas. Pero aqu\u00ed hemos aprendido a normalizar el desastre, a justificar lo injustificable, a mirar hacia otro lado.<\/p>\n<p>Vivimos en un pa\u00eds moralmente agotado. Caminamos entre ruinas \u00e9ticas, usando m\u00e1scaras de correcci\u00f3n mientras toleramos lo intolerable. Aquellos que levantaron las banderas de la moralidad absoluta hoy enfrentan el peso del poder, y la factura empieza a llegar. Sin embargo, el silencio persiste. Entonces la pregunta es inevitable: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n todos los dem\u00e1s responsables? \u00bfPor qu\u00e9 siempre pagan los mismos, mientras otros permanecen intocables, protegidos por el manto de la conveniencia?<\/p>\n<p>El problema no es solo del gobierno ni de un partido. Es un problema social. Nos hemos vuelto expertos en indignarnos selectivamente. Alzamos la voz cuando la injusticia toca nuestra puerta, pero guardamos silencio cuando golpea al vecino. Esa indiferencia es la verdadera ra\u00edz de la corrupci\u00f3n. Porque un ladr\u00f3n no se absuelve se\u00f1alando a otros ladrones. La miseria moral no se relativiza.<\/p>\n<p>Este pa\u00eds necesita despertar. Necesita ciudadanos que hablen, que cuestionen, que incomoden. Necesita menos fanatismo y m\u00e1s conciencia. La democracia no se sostiene con consignas ni con aplausos ciegos, sino con pensamiento cr\u00edtico y responsabilidad colectiva.<\/p>\n<p>Hoy no hablar ya no es una opci\u00f3n. Porque el silencio, cuando se normaliza la injusticia, tambi\u00e9n es una forma de traici\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Alejandro J\u00e1quez | No hablo de pol\u00edtica con ligereza. Durante a\u00f1os he preferido el silencio antes que contribuir a la polarizaci\u00f3n que nos consume. En este pa\u00eds opinar se ha vuelto peligroso: si criticas, te etiquetan; si cuestionas, te atacan; si dudas, te expulsan del bando. Pero llega un momento en que callar deja [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":84691,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[53],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84690"}],"collection":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84690"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84690\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":84692,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84690\/revisions\/84692"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/media\/84691"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84690"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84690"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84690"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}