{"id":85218,"date":"2026-01-07T10:41:17","date_gmt":"2026-01-07T14:41:17","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=85218"},"modified":"2026-01-07T10:41:17","modified_gmt":"2026-01-07T14:41:17","slug":"el-doble-fracaso-guerrillero-y-la-decision-de-juan-bosch-que-evito-una-crisis-con-estados-unidos-y-salvo-al-futuro-dominicano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/el-doble-fracaso-guerrillero-y-la-decision-de-juan-bosch-que-evito-una-crisis-con-estados-unidos-y-salvo-al-futuro-dominicano\/","title":{"rendered":"El doble fracaso guerrillero y la decisi\u00f3n de Juan Bosch que evit\u00f3 una crisis con Estados Unidos y salv\u00f3 al futuro dominicano"},"content":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes | En noviembre de 1980 viaj\u00e9 a Nueva York para reuniones en las Naciones Unidas junto a Juan Bosch.<\/p>\n<p>Era la primera vez desde 1965 que Bosch pisaba suelo de los Estados Unidos despu\u00e9s de la invasi\u00f3n de tropas extranjeras a la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>A partir de entonces, sus viajes a Norteam\u00e9rica se hicieron frecuentes, pues en las principales ciudades de la patria de George Washington y Abraham Lincoln estaba presente el Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana.<\/p>\n<p>El registro del PLD como organizaci\u00f3n extranjera ante el Ministerio de Justicia de los Estados Unidos figuraba a nombre de un dominicano nacido en Santo Domingo, ciudadano estadounidense, declarado abiertamente anticomunista y antitrujillista, amigo personal de Juan Bosch y de su misma edad.<\/p>\n<p>Evoco hoy ese recuerdo a la luz de la crisis abierta entre los Estados Unidos y Venezuela en enero de 2026, una crisis que no es un episodio aislado ni una simple confrontaci\u00f3n coyuntural entre dos gobiernos, sino la manifestaci\u00f3n extrema de un proceso hist\u00f3rico largo, cargado de errores acumulados, decisiones ideol\u00f3gicas mal calculadas y lecturas equivocadas de la geopol\u00edtica continental.<\/p>\n<p>Vista desde la Rep\u00fablica Dominicana, esa crisis ha funcionado como un espejo inc\u00f3modo. Refleja con crudeza el destino que pudo habernos alcanzado y que fue evitado a tiempo gracias a una decisi\u00f3n estrat\u00e9gica de Juan Bosch que, a\u00fan hoy, sigue siendo poco comprendida y escasamente reconocida.<\/p>\n<p>Para entender el alcance de esa decisi\u00f3n es indispensable situarse en el largo arco hist\u00f3rico del Caribe y de Am\u00e9rica Latina, donde las trayectorias de Cuba, Venezuela y la Rep\u00fablica Dominicana se han entrelazado durante d\u00e9cadas por exilios, solidaridades pol\u00edticas, aventuras armadas y fracasos compartidos.<\/p>\n<p>No se trata de historias paralelas, sino de vasos comunicantes que explican por qu\u00e9 ciertos errores se repiten cuando las lecciones del pasado son ignoradas.<\/p>\n<p>Mi primer contacto con Venezuela ocurri\u00f3 en 1972, cuando conoc\u00ed Caracas apenas por una noche, de regreso a Santo Domingo tras un curso de periodismo en Quito, organizado por la UNESCO y la OEA.<\/p>\n<p>Bast\u00f3 ese breve paso para percibir una ciudad vibrante, segura de s\u00ed misma, llena de actividad econ\u00f3mica y de confianza en el futuro.<\/p>\n<p>Era la Venezuela democr\u00e1tica y petrolera, abierta al mundo, la misma que hab\u00eda acogido a miles de dominicanos exiliados durante la dictadura de Trujillo y que durante d\u00e9cadas fue referencia regional de estabilidad pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s aprend\u00ed escuchando a Juan Bosch hablando de Venezuela, y cada vez que viajaba \u00e9l a Caracas me tra\u00eda revistas de actualidad y Libros de Historia de Venezuela. Por \u00e9l conoc\u00ed a Miguel Otero Silva, fundador de El Nacional, quien me autografi\u00f3 uno de sus libros.<\/p>\n<p>Esa imagen inicial que tuve de Venezuela contrasta violentamente con la Venezuela que muchos a\u00f1os despu\u00e9s aparece en los titulares internacionales, convertida en escenario de confrontaci\u00f3n militar indirecta, dependencia externa y colapso institucional.<\/p>\n<p>Ese contraste no ha sido casual. Tiene ra\u00edces profundas en una historia marcada por lo que puede llamarse el doble fracaso guerrillero del Caribe: primero contra la dictadura de Rafael Le\u00f3nidas Trujillo y luego contra el gobierno democr\u00e1tico de R\u00f3mulo Betancourt.<\/p>\n<p>Ambos episodios, separados por pocos a\u00f1os, revelan una lecci\u00f3n central que Juan Bosch comprendi\u00f3 tempranamente y que otros se negaron a aceptar: las revoluciones importadas y las aventuras armadas externas no sustituyen los procesos pol\u00edticos internos ni generan legitimidad duradera.<\/p>\n<p>En enero de 1959, apenas un mes despu\u00e9s de asumir la presidencia venezolana, R\u00f3mulo Betancourt recibi\u00f3 en Caracas a Fidel Castro, reci\u00e9n victorioso en Cuba.<\/p>\n<p>El clima regional estaba impregnado de una euforia revolucionaria que hac\u00eda parecer inevitable la exportaci\u00f3n del modelo cubano. En ese contexto, ambos impulsaron una recaudaci\u00f3n de fondos destinada a financiar una expedici\u00f3n armada contra Trujillo, que culminar\u00eda en la incursi\u00f3n de junio de 1959 por Constanza, Maim\u00f3n y Estero Hondo.<\/p>\n<p>Los hombres que desembarcaron entonces no fueron aventureros ni mercenarios. Fueron dominicanos convencidos, dispuestos a ofrecer su vida por la libertad de su pa\u00eds. Su sacrificio forma parte del patrimonio moral de la lucha antitrujillista y merece respeto hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Sin embargo, la expedici\u00f3n naci\u00f3 marcada por un error de origen: la creencia de que una dictadura profundamente arraigada pod\u00eda ser derribada mediante una incursi\u00f3n armada externa, sin una base pol\u00edtica, social y militar s\u00f3lida dentro del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Ese error fue advertido con claridad por Juan Bosch, entonces l\u00edder del Partido Revolucionario Dominicano. Bosch no solo se neg\u00f3 a apoyar la expedici\u00f3n, sino que evit\u00f3 incluso reunirse con Fidel Castro en Caracas.<\/p>\n<p>Su posici\u00f3n, compartida por \u00c1ngel Miol\u00e1n, era categ\u00f3rica: a Trujillo no se le derrocaba desde fuera. Esa convicci\u00f3n no era te\u00f3rica; Bosch la hab\u00eda adquirido tras el fracaso de Cayo Confites en 1947, experiencia que cerr\u00f3 definitivamente para \u00e9l el debate sobre la v\u00eda guerrillera externa.<\/p>\n<p>La tragedia de 1959 confirm\u00f3 su diagn\u00f3stico. Los combatientes fueron aniquilados, Trujillo reforz\u00f3 su aparato represivo y el resultado pol\u00edtico fue nulo. Poco despu\u00e9s, la paradoja se profundiz\u00f3 cuando Castro rompi\u00f3 con Betancourt y comenz\u00f3 a respaldar movimientos guerrilleros contra el propio gobierno democr\u00e1tico venezolano. La insurgencia armada, inspirada en el modelo cubano, pas\u00f3 as\u00ed a combatir no dictaduras, sino reg\u00edmenes electos.<\/p>\n<p>Mientras tanto, Bosch regres\u00f3 a la Rep\u00fablica Dominicana tras la muerte de Trujillo, gan\u00f3 las elecciones de 1962 con cerca del sesenta por ciento de los votos y asumi\u00f3 la presidencia en febrero de 1963.<\/p>\n<p>Fue el primer gobierno democr\u00e1tico real tras m\u00e1s de tres d\u00e9cadas de tiran\u00eda. Sin embargo, incluso entonces, sectores de la izquierda dominicana se preparaban para la lucha armada, inspirados por Cuba y por los focos insurgentes activos en Venezuela.<\/p>\n<p>Los militares incluso intentaron que Bosch reprimiera al Partido Movimiento Revolucionario 14 de Junio, pero Bosch se limit\u00f3 a permitir que continuaran los entrenamientos de las Fuerzas Armadas antiinsurgentes y lleg\u00f3 a declarar, en una ocasi\u00f3n, que \u201cel comunismo es hambre, odio, muerte y destrucci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>El golpe de Estado de septiembre de 1963 interrumpi\u00f3 brutalmente el proceso democr\u00e1tico, y el da\u00f1o pol\u00edtico ya estaba hecho.<\/p>\n<p>Ese trasfondo hist\u00f3rico explica por qu\u00e9 Bosch desarroll\u00f3 una desconfianza profunda tanto hacia las aventuras ideol\u00f3gicas como hacia los tutelajes externos.<\/p>\n<p>Esa desconfianza reaparecer\u00eda con fuerza d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, cuando, tras el crecimiento electoral del Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana en 1982 y 1986, comenzaron a incorporarse al PLD grupos de izquierda radical, muchos con formaci\u00f3n pol\u00edtica en Cuba y Nicaragua.<\/p>\n<p>Esos sectores presionaban para declarar al partido socialista y lograron incluso actos p\u00fablicos con figuras como Daniel Ortega.<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n interna fue decisiva. Dirigentes como Euclides Guti\u00e9rrez F\u00e9lix, junto a otros cuadros hist\u00f3ricos del partido, convencieron a Bosch de que el futuro del PLD no estaba en imitar modelos externos, sino en afirmar el boschismo como teor\u00eda pol\u00edtica propia, compatible con la democracia representativa y la econom\u00eda moderna.<\/p>\n<p>Tras evaluar la conducta de esos grupos despu\u00e9s de las elecciones de 1990, Bosch tom\u00f3 una decisi\u00f3n dr\u00e1stica entre 1991 y 1992: expulsarlos.<\/p>\n<p>No fue un gesto sectario ni una querella menor. Fue una definici\u00f3n estrat\u00e9gica de fondo. Bosch lleg\u00f3 a calificarlos p\u00fablicamente de traidores, no por animadversi\u00f3n personal, sino por incompatibilidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Con esa decisi\u00f3n, el PLD cerr\u00f3 cualquier ambig\u00fcedad ideol\u00f3gica que pudiera arrastrarlo hacia una confrontaci\u00f3n estructural con los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Bosch conoc\u00eda bien los riesgos. Ya en los a\u00f1os setenta hablaba en privado con profunda desconfianza del aparato de inteligencia cubano y de sus m\u00e9todos de penetraci\u00f3n pol\u00edtica. Esa experiencia acumulada le permiti\u00f3 anticipar escenarios que otros prefer\u00edan ignorar. La historia reciente de Venezuela confirma cu\u00e1n fundadas eran esas preocupaciones.<\/p>\n<p>El 5 de enero de 2026, el gobierno cubano admiti\u00f3 p\u00fablicamente que treinta y dos de sus ciudadanos hab\u00edan muerto en ataques estadounidenses en territorio venezolano.<\/p>\n<p>El presidente Miguel D\u00edaz-Canel reconoci\u00f3 que se trataba de personal militar y de inteligencia enviado oficialmente a solicitud del gobierno de Nicol\u00e1s Maduro. Fue una admisi\u00f3n excepcional que confirm\u00f3 la profundidad de la dependencia venezolana respecto a Cuba en materia de seguridad e inteligencia.<\/p>\n<p>Durante a\u00f1os, miles de cubanos han sido enviados a Venezuela a cambio de petr\u00f3leo. Muchos son m\u00e9dicos y profesores, pero otros han sido agentes de inteligencia y asesores militares.<\/p>\n<p>Informes recientes revelaron que Maduro hab\u00eda reforzado su seguridad personal con guardaespaldas cubanos y ampliado la presencia de contrainteligencia cubana dentro de las Fuerzas Armadas para prevenir un golpe de Estado. Los ataques estadounidenses, que dejaron decenas de muertos, expusieron el costo real de esa dependencia.<\/p>\n<p>Ese es el escenario del que el PLD se apart\u00f3 conscientemente a comienzos de los a\u00f1os noventa. De haberse mantenido dentro del partido aquellos sectores, un eventual gobierno pelede\u00edsta habr\u00eda quedado bajo sospecha permanente en Washington.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n bilateral habr\u00eda estado marcada por la desconfianza, la vigilancia y, eventualmente, la confrontaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Bosch entendi\u00f3 que la Rep\u00fablica Dominicana no ten\u00eda ni la posici\u00f3n geopol\u00edtica de Cuba ni los recursos energ\u00e9ticos de Venezuela para sostener un pulso prolongado con los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Por eso, en 1989 viaj\u00f3 a Washington junto a Euclides Guti\u00e9rrez F\u00e9lix y Leonel Fern\u00e1ndez para reunirse con Bernard Aronson en el Departamento de Estado, durante la administraci\u00f3n de George Bush padre. Posteriormente, Bosch asegur\u00f3 ante la C\u00e1mara Americana de Comercio pol\u00edticas claras a favor del sector privado y de la econom\u00eda de mercado.<\/p>\n<p>Al depurar el PLD, Bosch no solo protegi\u00f3 al partido: protegi\u00f3 al pa\u00eds. Permiti\u00f3 que, a\u00f1os m\u00e1s tarde, un gobierno encabezado por Leonel Fern\u00e1ndez naciera con legitimidad internacional, sin sospechas de tutelaje extranjero ni alineamientos ocultos.<\/p>\n<p>Evit\u00f3 que la Rep\u00fablica Dominicana quedara atrapada en redes de dependencia pol\u00edtica, militar o de inteligencia como las que hoy resultan evidentes en Venezuela.<\/p>\n<p>Visto en perspectiva, a partir de 1990 la Rep\u00fablica Dominicana tom\u00f3 una decisi\u00f3n hist\u00f3rica. Se descart\u00f3 el camino de la radicalizaci\u00f3n ideol\u00f3gica y se opt\u00f3 por una democracia imperfecta, pero funcional, compatible con la alternancia, las libertades p\u00fablicas y el marco del Occidente democr\u00e1tico. No fue producto del azar, sino de decisiones pol\u00edticas concretas tomadas en el momento justo.<\/p>\n<p>La crisis entre Estados Unidos y Venezuela nos recuerda, con crudeza, lo que se evit\u00f3. Juan Bosch lo entendi\u00f3 a tiempo. Otros pa\u00edses, cegados por el espejismo revolucionario, tardaron d\u00e9cadas en admitirlo, cuando el costo humano, institucional y nacional ya era irreversible.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes | En noviembre de 1980 viaj\u00e9 a Nueva York para reuniones en las Naciones Unidas junto a Juan Bosch. Era la primera vez desde 1965 que Bosch pisaba suelo de los Estados Unidos despu\u00e9s de la invasi\u00f3n de tropas extranjeras a la Rep\u00fablica Dominicana. 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