{"id":85317,"date":"2026-01-10T19:19:20","date_gmt":"2026-01-10T23:19:20","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=85317"},"modified":"2026-01-10T19:19:53","modified_gmt":"2026-01-10T23:19:53","slug":"motoconchistas-y-deliverys-trabajadores-invisibles-que-reclaman-derechos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/motoconchistas-y-deliverys-trabajadores-invisibles-que-reclaman-derechos\/","title":{"rendered":"MOTOCONCHISTAS Y DELIVERYS: TRABAJADORES INVISIBLES QUE RECLAMAN DERECHOS"},"content":{"rendered":"<p>Por: Elso Segura Mart\u00ednez | En la Rep\u00fablica Dominicana, miles de hombres y mujeres salen cada d\u00eda a las calles a ganarse la vida sobre una motocicleta. Motoconchistas y trabajadores de delivery se han convertido en piezas claves del transporte urbano, la econom\u00eda de servicios y el comercio cotidiano. Sin embargo, a pesar de su importancia social y econ\u00f3mica, estos trabajadores contin\u00faan siendo tratados como si no existieran en el marco legal laboral del pa\u00eds.<\/p>\n<p>A pesar de la gran cantidad de hombres y mujeres, cuyas actividades laborales la realizan todos los d\u00edas desde una motocicleta, el Estado dominicano no se ha preocupado ni siquiera por conocer oficialmente cuantos dominicanos utilizan una motocicleta como medio principal de producci\u00f3n; La cifra tentativa de motoconchistas en el pa\u00eds oscila entre 111 mil 156 mil, seg\u00fan distintas fuentes period\u00edsticas, pero a\u00fan no se cuenta con un registro oficial espec\u00edfico.<\/p>\n<p>La paradoja es evidente: trabajan todos los d\u00edas, generan ingresos, asumen riesgos y sostienen a sus familias, pero no son reconocidos formalmente como trabajadores con derechos. No cuentan con seguridad social estable, protecci\u00f3n frente a accidentes laborales, ni mecanismos institucionales de representaci\u00f3n ante el Estado. Esta exclusi\u00f3n no es accidental; es el resultado de un modelo econ\u00f3mico-pol\u00edtico sobre explotador, excluyente, que fomenta el trabajo informal, y un marco legal desactualizado que no ha sabido adaptarse a las transformaciones del mundo del trabajo.<\/p>\n<p>El C\u00f3digo de Trabajo dominicano fue concebido para regular relaciones laborales tradicionales, basadas en la subordinaci\u00f3n a un empleador. Sin embargo, la realidad contempor\u00e1nea muestra un crecimiento acelerado del trabajo independiente, del autoempleo y de los servicios mediados por plataformas digitales. Motoconchistas y repartidores no encajan plenamente en el modelo cl\u00e1sico de empleo, pero eso no significa que est\u00e9n fuera del \u00e1mbito del derecho al trabajo.<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n dominicana es clara al establecer que el trabajo es un derecho fundamental y un deber social. El Estado tiene la obligaci\u00f3n de garantizar condiciones dignas, igualdad y protecci\u00f3n social a todas las personas que viven de su trabajo. Negar reconocimiento a estos sectores equivale a perpetuar una forma moderna de exclusi\u00f3n laboral, incompatible con un Estado social y democr\u00e1tico de derecho.<\/p>\n<p>A nivel internacional, la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (OIT) ha insistido en que el concepto de trabajador debe interpretarse de manera amplia, atendiendo a la realidad de la actividad productiva y no solo a la forma contractual. La informalidad no puede seguir siendo una excusa para negar derechos; al contrario, debe ser el punto de partida para pol\u00edticas p\u00fablicas de inclusi\u00f3n y formalizaci\u00f3n progresiva.<\/p>\n<p>Reconocer a los Motoconchistas y trabajadores de delivery como sector laboral no significa convertirlos autom\u00e1ticamente en empleados tradicionales. Significa, m\u00e1s bien, otorgarles un estatus jur\u00eddico que les permita organizarse, acceder a la seguridad social, participar en el di\u00e1logo social y ser interlocutores v\u00e1lidos ante el Estado. Significa reconocer que el trabajo existe, aunque no haya un patr\u00f3n visible.<\/p>\n<p>Pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina ya han comenzado a avanzar en esta direcci\u00f3n, creando reg\u00edmenes especiales para trabajadores independientes, reconociendo su derecho a la sindicalizaci\u00f3n y dise\u00f1ando sistemas de protecci\u00f3n social flexibles. La Rep\u00fablica Dominicana no puede quedarse atr\u00e1s mientras la informalidad crece y la desigualdad se profundiza.<\/p>\n<p>Desde una perspectiva pol\u00edtica y social, la reforma es impostergable. El reconocimiento de estos trabajadores contribuir\u00eda a reducir la informalidad estructural, ampliar la base contributiva del sistema de seguridad social, mejorar la seguridad vial y fortalecer la cohesi\u00f3n social. Adem\u00e1s, permitir\u00eda canalizar demandas leg\u00edtimas por v\u00edas institucionales, evitando la criminalizaci\u00f3n o la marginalizaci\u00f3n de quienes solo buscan sobrevivir trabajando.<\/p>\n<p>Motoconchistas y repartidores no piden privilegios. Reclaman algo m\u00e1s b\u00e1sico y justo: ser reconocidos como lo que son, trabajadores. Invisibilizarlos no elimina su realidad; solo agrava su vulnerabilidad. El desaf\u00edo del Estado dominicano es adaptar la ley a la vida real y garantizar que ning\u00fan trabajador quede fuera del amparo de los derechos por la forma en que se gana el pan de cada d\u00eda.<\/p>\n<p>La corriente Sindical Miguel Soto, ap\u00e9ndice del partido de la Liberaci\u00f3n dominicana, hace un llamado a las autoridades y a las organizaciones sindicales dominicana tomar en consideraci\u00f3n la situaci\u00f3n de estos dos sectores laborales de la naci\u00f3n, al momento de discutir y definir cualquier pol\u00edtica p\u00fablica, as\u00ed como tambi\u00e9n en la revisi\u00f3n de C\u00f3digo laboral.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Elso Segura Mart\u00ednez | En la Rep\u00fablica Dominicana, miles de hombres y mujeres salen cada d\u00eda a las calles a ganarse la vida sobre una motocicleta. Motoconchistas y trabajadores de delivery se han convertido en piezas claves del transporte urbano, la econom\u00eda de servicios y el comercio cotidiano. 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