{"id":85997,"date":"2026-02-04T19:09:45","date_gmt":"2026-02-04T23:09:45","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=85997"},"modified":"2026-02-04T19:09:57","modified_gmt":"2026-02-04T23:09:57","slug":"los-partidos-que-estamos-construyendo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/los-partidos-que-estamos-construyendo\/","title":{"rendered":"\u00bfLOS PARTIDOS, QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO?"},"content":{"rendered":"<p>Por: Osiris Mota | I. DETERIORO DE LA INSTITUCI\u00d3N POL\u00cdTICA<br \/>\nLa nostalgia me embarga cuando reviso los recuerdos de nuestra formaci\u00f3n y construcci\u00f3n pol\u00edtica en los a\u00f1os setenta, cuando comenzamos a militar en el PLD. Entonces est\u00e1bamos levantando una instituci\u00f3n con objetivos claros, con un marco social e ideol\u00f3gico sustentado en principios y valores que nos manten\u00edan en acci\u00f3n constante, en la conquista de espacios que nos empoderan para impulsar una transformaci\u00f3n social orientada al bien com\u00fan.<\/p>\n<p>Hoy, esa realidad dista mucho de la que vivimos. Los partidos languidecen bajo los signos del mercado global, y la democracia se percibe vac\u00eda, fr\u00e1gil o, sencillamente, decepcionante.<\/p>\n<p>La falta de ideolog\u00eda en los partidos pol\u00edticos no implica ausencia de discurso, sino ausencia de coherencia \u00e9tica y de proyecto hist\u00f3rico. La ideolog\u00eda, en su sentido m\u00e1s noble, no es un dogma: es una br\u00fajula. Cuando los partidos la pierden, dejan de saber para qu\u00e9 existen y solo se concentran en c\u00f3mo ganar. La pol\u00edtica se reduce entonces a marketing, encuestas, consignas emocionales y promesas intercambiables. Da igual qui\u00e9n gobierne: el relato cambia, pero la realidad social permanece intacta.<\/p>\n<p>A esto se suma la p\u00e9rdida de proyectos de bien social. Muchos partidos ya no piensan la sociedad que quieren construir en cinco, diez o veinte a\u00f1os, sino el pr\u00f3ximo ciclo electoral. El bien com\u00fan es sustituido por beneficios sectoriales, clientelismo o simples parches coyunturales. La pol\u00edtica deja de ser transformadora y se convierte en una mera administraci\u00f3n de la inercia, generando frustraci\u00f3n ciudadana, apat\u00eda y desconfianza en la democracia.<\/p>\n<p>Este vac\u00edo ideol\u00f3gico deteriora la democracia por varias v\u00edas:<\/p>\n<p>Desmoviliza: sin ideas ni horizonte, la ciudadan\u00eda deja de participar.<\/p>\n<p>Abre la puerta al populismo, que ofrece identidades simples y enemigos claros en lugar de soluciones reales.<\/p>\n<p>Normaliza la corrupci\u00f3n y la impunidad, porque cuando no hay principios, todo se vuelve negociable. Sin un proyecto moral y social, el poder se ejerce sin l\u00edmites internos.<\/p>\n<p>Desnaturaliza a los partidos, que dejan de ser escuelas de ciudadan\u00eda para convertirse en maquinarias electorales al servicio de intereses individuales, sin formaci\u00f3n de cuadros ni debate p\u00fablico.<\/p>\n<p>II. EL MERCADO IMPONE EL INDIVIDUALISMO<br \/>\nEl poder se ha globalizado y desterritorializado. El capital financiero, las corporaciones multinacionales y las fuerzas del mercado operan a escala global, fuera del control efectivo de las instituciones pol\u00edticas democr\u00e1ticas locales. La pol\u00edtica, anclada al Estado, ha perdido gran parte de su soberan\u00eda. Los gobiernos administran, pero carecen del poder real para cambiar las reglas del juego econ\u00f3mico global.<\/p>\n<p>As\u00ed, la pol\u00edtica se reduce \u2014con todos sus vicios acumulados\u2014 a una gesti\u00f3n t\u00e9cnica de asuntos locales dentro de los l\u00edmites que impone el mercado global, renunciando a la voluntad de transformaci\u00f3n colectiva orientada al bien com\u00fan.<\/p>\n<p>El dominio de los medios de comunicaci\u00f3n y de sofisticadas estrategias de marketing refuerza la l\u00f3gica del consumo individual. Lo importante ya no es el ciudadano, sino el consumidor. Se ofrecen soluciones individuales para satisfacer una necesidad artificial de comprar sin sentido, enriqueciendo cada vez m\u00e1s a unos pocos due\u00f1os del capital global, en una concentraci\u00f3n de riqueza perversa e insostenible para el planeta y para la vida social.<\/p>\n<p>III. DETERIORO DE NUESTROS PARTIDOS<br \/>\nLa institucionalidad interna de nuestras organizaciones pol\u00edticas se ha venido destruyendo. Jefes de grupo imponen criterios personales respaldados por el tama\u00f1o de sus chequeras, complaciendo intereses individuales o sectoriales capaces de comprar voluntades, en desmedro del inter\u00e9s colectivo.<\/p>\n<p>El debate p\u00fablico se ha contaminado con la penetraci\u00f3n del narcotr\u00e1fico, de sectores vinculados a los juegos de azar y de corruptos enriquecidos con el erario. Son estos actores los que hoy influyen en decisiones partidarias, mientras los partidos se acomodan al poder de oligarcas y due\u00f1os de los medios de producci\u00f3n. El resultado es una pr\u00e1ctica pol\u00edtica cada vez m\u00e1s empobrecedora de la vida social y democr\u00e1tica de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>No existen espacios reales para la discusi\u00f3n, el planteamiento de ideas ni el desarrollo de proyectos sociales en las comunidades. Los liderazgos no est\u00e1n interesados en empoderar a la ciudadan\u00eda frente a problemas comunes como la salud, la seguridad, el tr\u00e1nsito, la inflaci\u00f3n o los apagones. Cada quien se repliega en la soluci\u00f3n individual de sus problemas, profundizando el aislamiento y la fragmentaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>IV. RENOVAR LA ESPERANZA<br \/>\nZygmunt Bauman plantea que nunca hab\u00edamos tenido tantas libertades individuales de consumo y de estilo de vida, pero que, parad\u00f3jicamente, sentimos una profunda impotencia pol\u00edtica para cambiar el rumbo de las fuerzas que determinan nuestras vidas. Nos invita a no aceptar esta disoluci\u00f3n de la pol\u00edtica, sino a buscar nuevas formas de acci\u00f3n colectiva que permitan solidificar nuevamente el poder ciudadano en un mundo donde el poder real se ha vuelto l\u00edquido y ha escapado de las vasijas de la democracia tradicional.<\/p>\n<p>La sociedad debe recuperar la confianza en sus instituciones e impulsarlas para que sean garantes de los cambios que necesitamos. Cruzarse de brazos y permitir que el deterioro contin\u00fae no resolver\u00e1 nada. Si hoy los problemas no nos afectan directamente, es seguro que ma\u00f1ana la tragedia de lo com\u00fan nos alcanzar\u00e1 a todos.<\/p>\n<p>Los liderazgos deben recrear espacios de \u00e1gora con la militancia, incentivar el debate, la cr\u00edtica y la autocr\u00edtica, y promover que estos ejercicios se reproduzcan en las comunidades. Un debate vivo puede encender el inter\u00e9s por los problemas comunes y motivar la b\u00fasqueda colectiva de soluciones o la exigencia de responsabilidades cuando corresponda a otras instancias.<\/p>\n<p>Es necesario convertir las situaciones privadas en asuntos de inter\u00e9s com\u00fan, elevar la solidaridad a otro nivel y mostrar las ventajas de las soluciones colectivas. El empoderamiento comunitario genera beneficios compartidos que, a su vez, impactan positivamente a cada individuo.<\/p>\n<p>Renovar el inter\u00e9s por la formaci\u00f3n pol\u00edtica y la educaci\u00f3n de la militancia es clave para desincentivar el individualismo y la personalizaci\u00f3n del liderazgo. Se necesitan l\u00edderes con vocaci\u00f3n comunitaria, capaces de ense\u00f1ar c\u00f3mo se construyen las leyes, cu\u00e1les son los deberes y derechos ciudadanos y c\u00f3mo se ejerce una democracia viva.<\/p>\n<p>Los partidos no existen \u00fanicamente para gobernar. Incluso desde la oposici\u00f3n pueden impulsar leyes y proyectos de bien social que mejoren la calidad de vida de la poblaci\u00f3n. Ese es su papel esencial y la v\u00eda leg\u00edtima para recuperar la confianza ciudadana y merecer, en su momento, el respaldo para ejercer el poder.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Osiris Mota | I. DETERIORO DE LA INSTITUCI\u00d3N POL\u00cdTICA La nostalgia me embarga cuando reviso los recuerdos de nuestra formaci\u00f3n y construcci\u00f3n pol\u00edtica en los a\u00f1os setenta, cuando comenzamos a militar en el PLD. 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