{"id":86241,"date":"2026-02-13T23:51:29","date_gmt":"2026-02-14T03:51:29","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=86241"},"modified":"2026-02-13T23:52:27","modified_gmt":"2026-02-14T03:52:27","slug":"ley-de-compras-y-el-discurso-de-transparencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/ley-de-compras-y-el-discurso-de-transparencia\/","title":{"rendered":"Ley de Compras y el Discurso de Transparencia"},"content":{"rendered":"<p>Por: Carlos Manzano | La nueva Ley 47-25 de Compras y Contrataciones P\u00fablicas ha sido<br \/>\npresentada por el Gobierno como una revoluci\u00f3n institucional, un antes<br \/>\ny un despu\u00e9s en el manejo de los recursos del Estado.<br \/>\nEl discurso oficial insiste en que ahora s\u00ed habr\u00e1 transparencia total,<br \/>\ntrazabilidad absoluta, digitalizaci\u00f3n completa y sanciones ejemplares<br \/>\ncontra la corrupci\u00f3n.<br \/>\nSe nos dice que el pa\u00eds entra en una nueva etapa donde cada peso<br \/>\np\u00fablico estar\u00e1 protegido por un sistema moderno y blindado.<br \/>\nSin embargo, cuando se examina la ley m\u00e1s all\u00e1 de la narrativa<br \/>\ngubernamental, surgen interrogantes profundas que no pueden<br \/>\ndespacharse con consignas.<br \/>\nNo se puede negar que la Ley 47-25 introduce mejoras t\u00e9cnicas<br \/>\nimportantes. Incorpora nuevas modalidades de contrataci\u00f3n, obliga al<br \/>\nuso de plataformas electr\u00f3nicas, fortalece la planificaci\u00f3n y ampl\u00eda el<br \/>\nr\u00e9gimen sancionador.<br \/>\nEn el plano formal, el texto parece alinearse con recomendaciones<br \/>\npromovidas por organismos internacionales como la Organizaci\u00f3n para<br \/>\nla Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3mico (OCDE) y el Banco Mundial,<br \/>\nque desde hace a\u00f1os impulsan est\u00e1ndares de eficiencia, competencia y<br \/>\ncontrol en las compras p\u00fablicas en diferentes pa\u00edses.<br \/>\nSobre el papel, la arquitectura luce moderna. Pero el problema no<br \/>\nes lo que la ley promete, sino qui\u00e9n controla su aplicaci\u00f3n y bajo cu\u00e1les<br \/>\ncontrapesos reales operar\u00e1.<br \/>\nEl \u00f3rgano rector del sistema contin\u00faa bajo la \u00f3rbita del Poder<br \/>\nEjecutivo, sin que se haya producido una transformaci\u00f3n estructural que<br \/>\ngarantice autonom\u00eda financiera y operativa verdaderamente blindada de<br \/>\nesa dependencia.<br \/>\nSin independencia efectiva, cualquier sistema de compras, por<br \/>\nm\u00e1s digitalizado que est\u00e9, puede convertirse en un instrumento de<br \/>\nconcentraci\u00f3n de poder.<br \/>\nLa experiencia comparada demuestra que la transparencia no<br \/>\ndepende exclusivamente de normas sofisticadas o plataformas<br \/>\ntecnol\u00f3gicas, sino de la existencia de \u00f3rganos capaces de fiscalizar sin<\/p>\n<p>subordinaci\u00f3n pol\u00edtica. Cuando los mecanismos de control no gozan de<br \/>\nautonom\u00eda real, el riesgo no desaparece, simplemente se vuelve m\u00e1s<br \/>\nt\u00e9cnico y menos visible.<br \/>\nOtro punto que genera preocupaci\u00f3n es el tratamiento de los<br \/>\nconflictos de inter\u00e9s y las inhabilidades para contratar con el Estado. Si<br \/>\nlas prohibiciones \u00e9ticas no son lo suficientemente amplias y claras, se<br \/>\nabren espacios para relaciones de cercan\u00eda que, aunque formalmente<br \/>\nlegales, pueden erosionar la confianza p\u00fablica.<br \/>\nEn sistemas con altos est\u00e1ndares de integridad, las restricciones<br \/>\nfamiliares y societarias son estrictas precisamente para evitar el<br \/>\nclientelismo y el tr\u00e1fico de influencias. La lucha contra la corrupci\u00f3n no<br \/>\nse fortalece dejando zonas grises, se fortalece cerrando cualquier puerta<br \/>\nque permita que el inter\u00e9s privado contamine la decisi\u00f3n p\u00fablica.<br \/>\nEl presidente Luis Abinader ha hecho de la transparencia uno de<br \/>\nlos ejes centrales de su narrativa p\u00fablica. Esa bandera le otorg\u00f3<br \/>\nlegitimidad y respaldo ciudadano. Pero en democracia, el discurso no<br \/>\nbasta. La coherencia se mide en la capacidad de aceptar controles<br \/>\nindependientes, en permitir auditor\u00edas sin interferencias y en aplicar<br \/>\nsanciones sin distinci\u00f3n de cercan\u00eda pol\u00edtica.<br \/>\nUna ley moderna no sustituye la necesidad de instituciones fuertes<br \/>\ny aut\u00f3nomas; apenas crea el marco dentro del cual esas instituciones<br \/>\ndeber\u00edan operar. La concentraci\u00f3n administrativa bajo la bandera de la<br \/>\ntransparencia puede debilitar los contrapesos democr\u00e1ticos si no se<br \/>\nacompa\u00f1a de reformas estructurales m\u00e1s profundas.<br \/>\nLa Ley 47-25 puede convertirse en una herramienta poderosa para<br \/>\nmodernizar el Estado dominicano. Pero tambi\u00e9n puede transformarse en<br \/>\nuna sofisticaci\u00f3n normativa que legitime pr\u00e1cticas discrecionales si no se<br \/>\ngarantiza independencia real, auditor\u00edas robustas y participaci\u00f3n<br \/>\nciudadana activa.<br \/>\nLa transparencia no se proclama en discursos ni se agota en<br \/>\ndecretos, se demuestra cada d\u00eda en la forma en que se adjudican<br \/>\ncontratos, se fiscalizan procesos y se sancionan irregularidades.<br \/>\nEl pa\u00eds no necesita \u00fanicamente leyes m\u00e1s extensas o plataformas<br \/>\nm\u00e1s modernas. Necesita instituciones que funcionen sin tutelas pol\u00edticas<br \/>\ny un compromiso aut\u00e9ntico con la transparencia y la rendici\u00f3n de<br \/>\ncuentas.<\/p>\n<p>La prueba definitiva no ser\u00e1 el texto publicado en la Gaceta<br \/>\nOficial, sino la manera en que el Poder administre los recursos que<br \/>\npertenecen al pueblo dominicano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Manzano | La nueva Ley 47-25 de Compras y Contrataciones P\u00fablicas ha sido presentada por el Gobierno como una revoluci\u00f3n institucional, un antes y un despu\u00e9s en el manejo de los recursos del Estado. 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