{"id":86470,"date":"2026-02-23T13:51:40","date_gmt":"2026-02-23T17:51:40","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=86470"},"modified":"2026-02-23T13:51:40","modified_gmt":"2026-02-23T17:51:40","slug":"y-el-viaje-de-trump-a-china-que-puede-redibujar-el-comercio-mundial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/y-el-viaje-de-trump-a-china-que-puede-redibujar-el-comercio-mundial\/","title":{"rendered":"% y el Viaje de Trump a China que Puede Redibujar el Comercio Mundial"},"content":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes | En la madrugada en que los abogados todav\u00eda ol\u00edan a caf\u00e9 rancio y a papeles reci\u00e9n impresos, el mundo volvi\u00f3 a descubrir una vieja verdad: en Washington no siempre manda quien grita m\u00e1s fuerte, sino quien encuentra el art\u00edculo exacto de una ley olvidada.<\/p>\n<p>La Corte Suprema, con su solemnidad de m\u00e1rmol y su paciencia de siglos, hab\u00eda invalidado una parte crucial de la guerra arancelaria del presidente Donald Trump, y sin embargo el ruido no se apag\u00f3; cambi\u00f3 de tono, como cambia el viento cuando atraviesa una ciudad y de pronto dobla por una calle estrecha.<\/p>\n<p>Lo que se desplom\u00f3, al menos en su forma m\u00e1s ruidosa, fue el andamiaje levantado con poderes de emergencia.<\/p>\n<p>Los aranceles anunciados la primavera anterior \u2014aquellos que el presidente llam\u00f3 con teatralidad de desfile \u201cLiberation Day\u201d y que en algunos casos llegaron a rozar el cincuenta por ciento\u2014 se sosten\u00edan en una interpretaci\u00f3n in\u00e9dita de la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA), una ley de los a\u00f1os setenta que ni siquiera pronuncia la palabra \u201carancel\u201d como quien evita un mal presagio.<\/p>\n<p>La Corte dijo que esa ley no autorizaba al presidente a imponer tarifas de esa magnitud, y con esa frase, que parec\u00eda breve en el papel, dej\u00f3 en el aire una pregunta que pesa m\u00e1s que cualquier impuesto: \u00bfqu\u00e9 pasa con los acuerdos construidos sobre un poder que ya no existe?<\/p>\n<p>Porque durante meses el gobierno hab\u00eda negociado, no con flores ni con sonrisas, sino con la amenaza de la tasa m\u00e1s alta.<\/p>\n<p>A varios socios comerciales se les ofreci\u00f3 una salida: aceptar un arancel \u201crebajado\u201d \u2014en torno al quince o el veinte por ciento, seg\u00fan las conversaciones\u2014 a cambio de concesiones, compras y promesas de inversi\u00f3n en Estados Unidos.<\/p>\n<p>Esos acuerdos, descritos como pactos pragm\u00e1ticos en tiempos de tormenta, quedaron de pronto bajo una luz inc\u00f3moda: si el arancel que los hizo posibles era ilegal, el pacto entero comienza a crujir como casa vieja en temporada de ciclones.<\/p>\n<p>Trump, consultado el mismo viernes del fallo, dijo que algunos acuerdos seguir\u00edan, pero no explic\u00f3 cu\u00e1les ni c\u00f3mo. Y casi de inmediato anunci\u00f3 un arancel global del diez por ciento apoyado en otra autoridad legal, la Secci\u00f3n 122 de la Ley de Comercio de 1974, un mecanismo tan poco usado que parec\u00eda sacado de un archivo con polvo.<\/p>\n<p>Sin embargo, el dato decisivo es que esa misma disposici\u00f3n permite elevar el gravamen hasta un quince por ciento, aunque solo por ciento cincuenta d\u00edas salvo pr\u00f3rroga del Congreso.<\/p>\n<p>En el nuevo libreto, el presidente conserva el gesto del proteccionismo, pero el reloj corre en su contra y el quince por ciento aparece ya como la cifra hacia la cual podr\u00eda dirigirse la estrategia arancelaria de la Casa Blanca.<\/p>\n<p>As\u00ed, el debate dej\u00f3 de ser jur\u00eddico para volverse geopol\u00edtico. El diez por ciento anunciado tras el fallo no es un punto final, sino un piso provisional que puede escalar hasta ese quince por ciento permitido por la ley.<\/p>\n<p>Y esa posible subida coincide con otro acontecimiento mayor: el viaje que el propio Trump ha previsto realizar a China en marzo, una visita que puede convertirse en el escenario donde se negocie, se modere o se recrudezca la arquitectura comercial que hoy mantiene en vilo a empresas y gobiernos.<\/p>\n<p>En ese mapa mutable, lo primero que debe entenderse es que no todo fue barrido por el fallo.<\/p>\n<p>La guerra comercial de Trump tiene varias capas, y la sentencia arranc\u00f3 unas, pero dej\u00f3 intactas otras. Sobrevive, por ejemplo, la columna vertebral de los aranceles sectoriales \u2014los impuestos que se aplican a productos espec\u00edficos por razones de \u201cseguridad nacional\u201d\u2014 amparados en la Secci\u00f3n 232.<\/p>\n<p>Esos grav\u00e1menes contin\u00faan como una muralla: acero y aluminio con tasas elevadas, autom\u00f3viles y autopartes, piezas de cobre, madera industrial y otros bienes estrat\u00e9gicos. Para muchas empresas, ese es el proteccionismo real: el que no depende del estado de \u00e1nimo de un tribunal, sino de la l\u00f3gica de un expediente administrativo.<\/p>\n<p>China, como era previsible, sigue siendo el escenario principal. Estados Unidos ha acumulado aranceles sobre productos chinos por distintas razones y, en la pr\u00e1ctica, los trata como apilables. El fallo retir\u00f3 algunas capas, incluyendo el arancel general y otro vinculado a la crisis del fentanilo, pero permanecen grav\u00e1menes severos sobre veh\u00edculos el\u00e9ctricos y sobre productos de acero y aluminio. En ese rompecabezas, las cifras cuentan una historia silenciosa: las exportaciones chinas a Estados Unidos se redujeron con fuerza el a\u00f1o anterior, mientras Pek\u00edn desplazaba ventas hacia el sudeste asi\u00e1tico, \u00c1frica, Europa y Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Y como el comercio es astuto, muchas empresas chinas ya realizan el ensamblaje final de productos destinados al mercado estadounidense en f\u00e1bricas de terceros pa\u00edses, como quien cambia de pasaporte para cruzar un puerto dif\u00edcil.<\/p>\n<p>La Uni\u00f3n Europea aparece como un caso de diplomacia bajo sospecha. Entre Bruselas y Washington se habl\u00f3 de un techo arancelario del quince por ciento y de compromisos de compras energ\u00e9ticas e inversiones de dimensiones gigantescas.<\/p>\n<p>Pero un acuerdo que a\u00fan no se implementa del todo queda expuesto cuando el instrumento que lo sostiene se declara inv\u00e1lido. Europa, que vive de reglas y procedimientos, teme lo que m\u00e1s teme el comerciante: la incertidumbre. Los grupos industriales, especialmente los alemanes, piden claridad, porque una f\u00e1brica no se muda ni se financia con rumores.<\/p>\n<p>Canad\u00e1 y M\u00e9xico, tan cercanos que a veces se confunden con el propio patio estadounidense, atraviesan una tensi\u00f3n distinta. Mucho del comercio norteamericano permanece protegido por el T-MEC, y por eso una parte considerable de sus exportaciones sigue libre de aranceles. Sin embargo, los aranceles sectoriales \u2014los de acero y aluminio, por ejemplo\u2014 contin\u00faan, y la gran revisi\u00f3n del tratado se acerca como una estaci\u00f3n inevitable.<\/p>\n<p>En ese contexto, el fallo contra los aranceles de emergencia puede tener un efecto parad\u00f3jico: al cerrar una puerta, obliga a buscar otras, y esas otras podr\u00edan afectar con m\u00e1s fuerza a los vecinos si el presidente decide ampliar el repertorio legal y escalar la tarifa global hacia el quince por ciento.<\/p>\n<p>El sudeste asi\u00e1tico, que en los \u00faltimos a\u00f1os se convirti\u00f3 en la f\u00e1brica alternativa de zapatos, muebles y ropa para Estados Unidos, respir\u00f3 con alivio, aunque sea un alivio provisional. El presidente hab\u00eda amenazado con tasas alt\u00edsimas para pa\u00edses como Camboya,<\/p>\n<p>Vietnam, Tailandia o Indonesia, y luego retrocedi\u00f3 hacia marcos de acuerdos con aranceles en torno al diecinueve por ciento. Con el fallo, el futuro de esos arreglos queda cubierto por una bruma: nadie sabe si se renegociar\u00e1n, si se sostendr\u00e1n por voluntad pol\u00edtica o si ser\u00e1n reemplazados por la tarifa global de la Secci\u00f3n 122 en su versi\u00f3n m\u00e1xima del quince por ciento.<\/p>\n<p>Corea del Sur y Jap\u00f3n muestran la cara m\u00e1s moderna de esta guerra: la del dinero que se promete en inversiones para comprar estabilidad arancelaria. Se habla de cientos de miles de millones comprometidos en proyectos estadounidenses, con desembolsos escalonados a lo largo de a\u00f1os.<\/p>\n<p>El problema es que el capital necesita continuidad, y la pol\u00edtica, en cambio, vive de sobresaltos. Si la Casa Blanca insin\u00faa que volver\u00e1 a castigar a un aliado por \u201ctardar demasiado\u201d en ratificar un acuerdo, el pacto deja de ser un contrato y se vuelve un ultim\u00e1tum sujeto a la pr\u00f3xima decisi\u00f3n arancelaria.<\/p>\n<p>En la India, el arancel punitivo se convirti\u00f3 en una tasa menor por v\u00eda de acuerdo, pero el texto deja cuestiones abiertas y sensibles, como el petr\u00f3leo ruso y las importaciones agr\u00edcolas, que en aquel pa\u00eds son un asunto casi sagrado.<\/p>\n<p>Taiw\u00e1n, por su parte, negoci\u00f3 compromisos enormes en semiconductores y tecnolog\u00eda, aunque una parte significativa de sus exportaciones \u2014precisamente las m\u00e1s estrat\u00e9gicas\u2014 se mantiene protegida por exenciones para electr\u00f3nica. En otras palabras: se negocia en el borde, pero el coraz\u00f3n tecnol\u00f3gico se cuida como se cuida un secreto de familia.<\/p>\n<p>Y luego est\u00e1 el detalle aparentemente peque\u00f1o que, en la vida cotidiana, resulta inmenso: el fin de la regla de minimis, ese resquicio que permit\u00eda a los consumidores estadounidenses comprar mercanc\u00edas baratas sin pagar aranceles.<\/p>\n<p>Cuando esa puerta se cierra, la guerra comercial deja de ser un asunto de cancilleres y se convierte en una experiencia dom\u00e9stica: el impuesto aparece en el carrito de compras, en el recibo, en la factura del peque\u00f1o importador. El proteccionismo deja de ser teor\u00eda y se vuelve precio.<\/p>\n<p>Por eso, tras el fallo, la pregunta no es si Trump abandonar\u00e1 los aranceles. La pregunta es si lograr\u00e1 reconstruirlos en una escala mayor, hasta ese quince por ciento que la ley todav\u00eda le permite, y qu\u00e9 papel jugar\u00e1 su viaje a China en marzo para redefinir la relaci\u00f3n comercial m\u00e1s decisiva del planeta. All\u00ed, frente a Xi Jinping, se decidir\u00e1 si el conflicto arancelario entra en una tregua pragm\u00e1tica o en una nueva fase de presi\u00f3n estrat\u00e9gica.<\/p>\n<p>En tiempos as\u00ed, el comercio mundial parece una cartograf\u00eda hecha a l\u00e1piz: se borra y se redibuja con cada decreto, con cada fallo, con cada rueda de prensa y con cada viaje presidencial.<\/p>\n<p>Y en esa cartograf\u00eda incierta, las empresas hacen lo que siempre han hecho los seres humanos cuando el clima cambia: buscan refugio, diversifican rutas y se preparan para el pr\u00f3ximo giro del viento. El mundo, como un puerto antiguo, sabe que el verdadero peligro no es la tormenta anunciada, sino la tormenta que cambia de nombre sin cambiar de fuerza.<\/p>\n<p>Referencias (selecci\u00f3n)<br \/>\nU.S. Supreme Court, Learning Resources, Inc. v. Trump, opini\u00f3n del 20 de febrero de 2026.<br \/>\nAn\u00e1lisis de pol\u00edtica arancelaria y Secci\u00f3n 122 del Trade Act de 1974.<br \/>\nReportes internacionales sobre la posible elevaci\u00f3n del arancel global al 15 % y el viaje presidencial a China en marzo de 2026.<br \/>\nThe New York Times, seguimiento interactivo de aranceles (20 de febrero de 2026) y art\u00edculo sobre el futuro de los acuerdos comerciales tras el fallo (21 de febrero de 2026).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes | En la madrugada en que los abogados todav\u00eda ol\u00edan a caf\u00e9 rancio y a papeles reci\u00e9n impresos, el mundo volvi\u00f3 a descubrir una vieja verdad: en Washington no siempre manda quien grita m\u00e1s fuerte, sino quien encuentra el art\u00edculo exacto de una ley olvidada. 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