{"id":86612,"date":"2026-02-27T12:33:40","date_gmt":"2026-02-27T16:33:40","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=86612"},"modified":"2026-02-27T12:33:40","modified_gmt":"2026-02-27T16:33:40","slug":"el-espejismo-del-empleo-el-discurso-oficial-frente-a-la-precariedad-laboral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/el-espejismo-del-empleo-el-discurso-oficial-frente-a-la-precariedad-laboral\/","title":{"rendered":"El espejismo del empleo: el discurso oficial frente a la precariedad laboral"},"content":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Alexander Suero | El presidente Luis Abinader insiste en presentar cifras de empleo como prueba irrefutable del \u00e9xito de su gesti\u00f3n. Habla de recuperaci\u00f3n hist\u00f3rica, de niveles r\u00e9cord de ocupaci\u00f3n y de dinamismo econ\u00f3mico. Sin embargo, detr\u00e1s de esa narrativa optimista se esconde una realidad mucho m\u00e1s compleja \u2014y mucho m\u00e1s dura\u2014 para la clase trabajadora de la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>El primer problema del discurso oficial es metodol\u00f3gico. No todo empleo es sin\u00f3nimo de trabajo digno. No todo incremento en la tasa de ocupaci\u00f3n implica estabilidad, seguridad social o salario suficiente. El gobierno celebra n\u00fameros absolutos, pero evita profundizar en la calidad del empleo generado: \u00bfcu\u00e1ntos de esos puestos son informales? \u00bfCu\u00e1ntos garantizan acceso real a seguridad social? \u00bfCu\u00e1ntos permiten cubrir la canasta b\u00e1sica sin endeudamiento?<\/p>\n<p>La informalidad sigue siendo uno de los grandes males estructurales del mercado laboral dominicano. Un empleo sin contrato, sin protecci\u00f3n y sin estabilidad no representa progreso; representa supervivencia. Y cuando el crecimiento econ\u00f3mico descansa en empleos precarios, lo que se consolida no es desarrollo, sino vulnerabilidad social.<\/p>\n<p>Otro elemento preocupante es la brecha entre salario y costo de vida. Mientras el discurso presidencial resalta aumentos salariales como conquistas significativas, la realidad muestra que el poder adquisitivo contin\u00faa erosionado por la inflaci\u00f3n acumulada y el alto costo de los bienes esenciales. El trabajador promedio no mide el \u00e9xito econ\u00f3mico por porcentajes t\u00e9cnicos, sino por lo que puede llevar a su mesa al final del mes.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el enfoque gubernamental privilegia la narrativa del crecimiento macroecon\u00f3mico sobre la redistribuci\u00f3n. Se habla de inversi\u00f3n extranjera, de expansi\u00f3n del turismo y de estabilidad financiera, pero poco se dice sobre la desigualdad persistente y la concentraci\u00f3n de oportunidades. Un pa\u00eds puede crecer sin que su gente progrese.<\/p>\n<p>Desde una perspectiva pol\u00edtica opositora, la cr\u00edtica central no es que no haya avances puntuales, sino que se est\u00e1 construyendo un relato triunfalista que no dialoga con la angustia cotidiana de miles de familias. El empleo no puede medirse solo en cantidad; debe medirse en dignidad. Y mientras el trabajo formal y bien remunerado no sea la regla sino la excepci\u00f3n, cualquier discurso de \u00e9xito resulta, cuando menos, incompleto.<\/p>\n<p>La pregunta de fondo es simple pero contundente: \u00bfestamos creando empleos para transformar vidas o simplemente para mejorar estad\u00edsticas? La respuesta no est\u00e1 en los informes oficiales, sino en los hogares dominicanos que a\u00fan viven entre la incertidumbre y la precariedad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Alexander Suero | El presidente Luis Abinader insiste en presentar cifras de empleo como prueba irrefutable del \u00e9xito de su gesti\u00f3n. Habla de recuperaci\u00f3n hist\u00f3rica, de niveles r\u00e9cord de ocupaci\u00f3n y de dinamismo econ\u00f3mico. 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