{"id":87338,"date":"2026-03-24T09:25:04","date_gmt":"2026-03-24T13:25:04","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=87338"},"modified":"2026-03-24T09:25:04","modified_gmt":"2026-03-24T13:25:04","slug":"los-suenos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/los-suenos\/","title":{"rendered":"Los sue\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>Por: Sergio Sarita Valdez | Desde Sigmund Freud, neur\u00f3logo austr\u00edaco, padre del psicoan\u00e1lisis de principios del siglo XX, hasta el m\u00e1s humilde analfabeto campesino dominicano de monta\u00f1a, todos han tratado de dar significado a las revelaciones creadas por nuestro cerebro durante las horas nocturnas de descanso.<\/p>\n<p>Mi memoria infantil arranca en 1950, y mi vida campesina abarca hasta los quince a\u00f1os, cuando empec\u00e9 a habitar en un ambiente urbano, donde permanezco hasta la fecha. Recuerdo los amaneceres sabatinos, cuando de manera puntual se daban cita en casa los compadres, vecinos y familiares para \u201carreglar\u201d los sue\u00f1os de la noche del viernes y la madrugada del s\u00e1bado, y traducirlos en un n\u00famero que se jugar\u00eda en billetes y quinielas de la Loter\u00eda Nacional, tambi\u00e9n conocida como la amiga del pobre y del rico.<\/p>\n<p>El sorteo se llevaba a cabo la ma\u00f1ana del domingo, con el consabido resultado de muchos perdedores y muy pocas personas agraciadas. Con dolor y mucha amargura se revisaban las interpretaciones de las revelaciones nocturnas, y siempre se encontraban errores de c\u00e1lculo u omisiones en las narrativas que dieron lugar a obtener un n\u00famero equivocado. Si el premio mayor correspondi\u00f3 al n\u00famero 84 y la persona jug\u00f3 el 83, era porque se olvid\u00f3 agregar a un individuo que aparec\u00eda en el sue\u00f1o. Esas visiones nocturnas se consideraban infalibles; los desaciertos se entend\u00edan siempre como pifias interpretativas a tener en cuenta en una pr\u00f3xima ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tan profundas y arraigadas estaban las creencias en los relatos mientras dormimos, que mi bisabuela materna se despert\u00f3 una madrugada con la convicci\u00f3n de que, despu\u00e9s de la medianoche, mientras descansaba, hab\u00eda visto a una de sus hijas en peligro de muerte. Desde su morada en un campo de Imbert, Puerto Plata, prepar\u00f3 viaje hacia Santo Domingo, donde viv\u00edan tres de sus hijas, y al mediod\u00eda ya estaba en la capital. Lleg\u00f3 tan ansiosa y desesperada, la pobre anciana, que lo primero que hizo fue preguntar el estado de salud de cada una de sus v\u00e1stagos. Coincidi\u00f3 que una de ellas estaba de viaje hacia Curazao y la embarcaci\u00f3n hab\u00eda zozobrado, por lo que pas\u00f3 tres d\u00edas a la deriva en el mar Caribe. Fue suficiente coincidencia para que a la so\u00f1adora se le atribuyeran poderes sobrenaturales.<\/p>\n<p>Don Calder\u00f3n de la Barca es gratamente recordado por el cierre po\u00e9tico de su obra teatral La vida es sue\u00f1o, que concluye de esta bella forma:<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 es la vida? Un frenes\u00ed.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es la vida? Una ilusi\u00f3n,<\/p>\n<p>una sombra, una ficci\u00f3n,<\/p>\n<p>y el mayor bien es peque\u00f1o;<\/p>\n<p>que toda la vida es sue\u00f1o,<\/p>\n<p>y los sue\u00f1os, sue\u00f1os son.\u201d<\/p>\n<p>Siempre hemos cre\u00eddo, y siento que moriremos bajo la dulce y sana premisa de que un mundo mejor y de paz es posible. Que la guerra no debe ser el ep\u00edlogo de los pueblos. Convencido, dejar\u00e9 el drama de la vida con fe puesta en el bien com\u00fan. Por muy oscura y cargada de pesadilla que nos resulte la noche, nos espera un dulce y resplandeciente amanecer. Lo \u00faltimo que se pierde es la esperanza, y esta se nos apaga con la muerte.<\/p>\n<p>So\u00f1emos y luchemos por la paz mundial. Digamos no al odio y a la guerra.<\/p>\n<p>Por el amor y la paz he vivido, y he so\u00f1ado que so\u00f1aba.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Sergio Sarita Valdez | Desde Sigmund Freud, neur\u00f3logo austr\u00edaco, padre del psicoan\u00e1lisis de principios del siglo XX, hasta el m\u00e1s humilde analfabeto campesino dominicano de monta\u00f1a, todos han tratado de dar significado a las revelaciones creadas por nuestro cerebro durante las horas nocturnas de descanso. 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