{"id":87617,"date":"2026-04-03T09:45:58","date_gmt":"2026-04-03T13:45:58","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=87617"},"modified":"2026-04-03T09:45:58","modified_gmt":"2026-04-03T13:45:58","slug":"el-hombre-que-volvio-para-la-guerra-y-el-que-se-quedo-para-el-dinero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/el-hombre-que-volvio-para-la-guerra-y-el-que-se-quedo-para-el-dinero\/","title":{"rendered":"El hombre que volvi\u00f3 para la guerra y el que se qued\u00f3 para el dinero"},"content":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes | Hubo un tiempo \u2014entre 1975 y 1976\u2014 en que Juan Bosch ten\u00eda el raro privilegio de la calma.<br \/>\nDentro de esa calma cab\u00edan conversaciones largas, de esas que no ense\u00f1an datos sino destinos.<br \/>\nYo ten\u00eda apenas 26 a\u00f1os y m\u00e1s preguntas que certezas, y \u00e9l \u2014como los hombres que han visto demasiado\u2014 respond\u00eda sin prisa, como si supiera que las respuestas verdaderas no se dan: se dejan caer.<\/p>\n<p>Una tarde, hablando de su familia, me explic\u00f3 por qu\u00e9 a su padre le dec\u00edan Pepe Frijoles.<br \/>\n\u2014V\u00edctor \u2014me dijo\u2014, tu abuelo Giuseppe era tocayo y amigo de mi padre.<\/p>\n<p>Yo, que todav\u00eda no entend\u00eda la importancia de los apodos, le pregunt\u00e9 por los frijoles.<br \/>\nEntonces sonri\u00f3, con esa sonrisa que no explica, sino que recuerda.<\/p>\n<p>\u2014Porque en el camioncito de mi padre and\u00e1bamos comprando habichuelas y guandules para revenderlos\u2026 y tu abuelo, el otro Pepe, le dec\u00eda frijoles a pap\u00e1.<br \/>\nHizo una pausa, como si mirara hacia atr\u00e1s.<br \/>\n\u2014A m\u00ed me dec\u00eda Juancito\u2026 y me parece estar viendo hoy su cara, tan parecido a ti.<\/p>\n<p>Ah\u00ed comprend\u00ed \u2014aunque tard\u00e9 a\u00f1os en entenderlo del todo\u2014 que la historia no se escribe con fechas, sino con escenas: hombres en un cami\u00f3n, sacos de granos, apodos que duran m\u00e1s que los nombres.<\/p>\n<p>Y que las familias no se construyen con genealog\u00edas, sino con decisiones.<\/p>\n<p>Ya nos lo imagin\u00e1bamos lo del cabaret y las putas\u2026!!!!!<\/p>\n<p>Porque incluso las historias m\u00e1s solemnes empiezan donde nadie las toma en serio.<br \/>\nY tambi\u00e9n las familias.<\/p>\n<p>\u201cY ese Toto botando leche\u201d.<\/p>\n<p>La frase me lleg\u00f3 primero como ritmo y mucho despu\u00e9s como sentido.<br \/>\nNo sab\u00eda que ven\u00eda de una marcha, ni que esa marcha pertenec\u00eda a la Legi\u00f3n, ni que detr\u00e1s de ese tambor caminaba la muerte con paso ligero.<\/p>\n<p>Solo sab\u00eda que aquello avanzaba.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s entend\u00ed.<\/p>\n<p>La Legi\u00f3n Espa\u00f1ola \u2014fundada en 1920 por Jos\u00e9 Mill\u00e1n-Astray\u2014 no naci\u00f3 para desfilar, sino para no retroceder.<br \/>\nSe hizo leyenda en el Rif, cuando el desastre de Annual dej\u00f3 a Espa\u00f1a mirando de frente su propio miedo.<\/p>\n<p>All\u00ed, entre la arena y los nombres que no volvieron, se invent\u00f3 una forma de caminar:<br \/>\nun paso corto, r\u00e1pido, casi imposible, como si el suelo no bastara.<\/p>\n<p>Ese paso fue m\u00fasica.<br \/>\nY la m\u00fasica \u2014como todo lo que insiste\u2014 termin\u00f3 siendo traducida.<\/p>\n<p>Porque el pueblo no soporta el silencio del ritmo.<br \/>\nDonde hay tambor, pone palabras.<br \/>\nDonde hay solemnidad, pone iron\u00eda.<br \/>\nDonde hay tragedia, pone risa.<\/p>\n<p>No para burlarse, sino para sobrevivir.<\/p>\n<p>Mi abuelo, Giuseppe Grimaldi, tampoco hablaba de guerras como hablan los libros.<br \/>\nNo ten\u00eda fechas.<br \/>\nTen\u00eda sonidos.<\/p>\n<p>Hab\u00eda hecho su servicio militar en Italia hacia 1910, cuando Europa todav\u00eda cre\u00eda que la guerra era breve y casi elegante.<br \/>\nDespu\u00e9s se fue a Brasil, como tantos otros, buscando una vida que no estuviera escrita.<\/p>\n<p>Pero en 1914, cuando la guerra dej\u00f3 de ser noticia y se volvi\u00f3 destino, hizo algo que hoy parece incomprensible:<\/p>\n<p>regres\u00f3.<\/p>\n<p>No por obligaci\u00f3n.<br \/>\nNo por c\u00e1lculo.<br \/>\nPor una fidelidad que no se explica.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a Italia a defender su patria.<\/p>\n<p>Y en ese gesto \u2014tan simple como definitivo\u2014 se decidi\u00f3 todo.<\/p>\n<p>Porque hay hombres que se quedan para hacer fortuna,<br \/>\ny otros que regresan para hacer historia.<\/p>\n<p>Y la historia, aunque se admire, casi nunca paga.<\/p>\n<p>Terminada la guerra, en 1920, lleg\u00f3 a Santo Domingo.<br \/>\nNo trajo dinero.<br \/>\nTrajo un apellido, una memoria y un silencio que todav\u00eda resuena.<\/p>\n<p>En esos mismos a\u00f1os \u2014en otra l\u00ednea invisible del tiempo\u2014 otras familias eleg\u00edan distinto.<\/p>\n<p>Entre ellas, los Corripio.<\/p>\n<p>Si el padre de Pep\u00edn Corripio se hubiera quedado en Espa\u00f1a, si las guerras \u2014la del Rif o la Civil\u2014 lo hubieran alcanzado como alcanzaron a tantos, tal vez la historia habr\u00eda tomado otro rumbo.<\/p>\n<p>Tal vez sus hijos habr\u00edan vestido uniforme.<br \/>\nTal vez sus nietos habr\u00edan marchado con la Legi\u00f3n, cantando aquella canci\u00f3n que naci\u00f3 en un cabaret y termin\u00f3 consagrada por la guerra.<\/p>\n<p>Pero no fue as\u00ed.<\/p>\n<p>Eligieron \u2014o les toc\u00f3\u2014 otro camino.<\/p>\n<p>El del comercio.<br \/>\nEl de la empresa.<br \/>\nEl de la paciencia.<\/p>\n<p>Y ese camino, a diferencia del de Giuseppe, s\u00ed paga.<\/p>\n<p>Porque hay una iron\u00eda que nadie ense\u00f1a:<\/p>\n<p>la historia no premia el valor,<br \/>\nno recompensa el sacrificio,<br \/>\nno devuelve lo que se entrega.<\/p>\n<p>La historia apenas recuerda.<br \/>\nY a veces ni siquiera eso.<\/p>\n<p>As\u00ed, sin que nadie lo decidiera del todo, los destinos se separaron.<\/p>\n<p>Unos \u2014los Corripio\u2014 construyeron riqueza en la paz.<br \/>\nLos Bosch quedaron marcados por la irrupci\u00f3n de Juancito en la vida p\u00fablica y por su obra, que termin\u00f3 siendo otra forma de permanencia.<br \/>\nOtros \u2014los Grimaldi\u2014 heredamos un nombre que sonaba a M\u00f3naco pero viv\u00eda en el Caribe, con m\u00e1s memoria que fortuna.<\/p>\n<p>Pero hay algo que no entra en las cuentas.<\/p>\n<p>Porque mientras unos acumulaban bienes, otros acumulaban relatos.<br \/>\nMientras unos levantaban empresas, otros levantaban historias.<\/p>\n<p>Y las historias \u2014aunque no se heredan como el dinero\u2014 permanecen de una manera m\u00e1s obstinada.<\/p>\n<p>A veces pienso que todo se reduce a un instante que nadie vio:<\/p>\n<p>un hombre en Brasil que decide volver a la guerra,<br \/>\ny otro hombre en Espa\u00f1a que decide \u2014o puede\u2014 no hacerlo.<\/p>\n<p>Ah\u00ed se bifurca el mundo.<\/p>\n<p>Ah\u00ed se decide qui\u00e9n marcha\u2026<br \/>\ny qui\u00e9n se queda.<\/p>\n<p>Y sin embargo, cada vez que suena aquella marcha \u2014r\u00e1pida, imposible, como si no tocara el suelo\u2014 uno entiende que la historia no termina de un lado ni del otro.<\/p>\n<p>Porque detr\u00e1s del tambor no solo van los soldados.<\/p>\n<p>Van los que no fueron.<br \/>\nLos que pudieron ser.<br \/>\nLos que eligieron distinto.<\/p>\n<p>Y entonces, entre el eco del Rif, el humo del cabaret, la memoria de los viejos y la risa del Caribe, uno termina comprendiendo algo que no ense\u00f1an los libros:<\/p>\n<p>que hay familias que se hacen ricas con el tiempo,<br \/>\ny otras que se hacen profundas con la historia.<\/p>\n<p>Y que ambas \u2014aunque parezcan opuestas\u2014 nacen del mismo lugar: una decisi\u00f3n tomada a tiempo\u2026o demasiado tarde.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes | Hubo un tiempo \u2014entre 1975 y 1976\u2014 en que Juan Bosch ten\u00eda el raro privilegio de la calma. 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