{"id":87658,"date":"2026-04-05T08:27:25","date_gmt":"2026-04-05T12:27:25","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=87658"},"modified":"2026-04-05T08:27:25","modified_gmt":"2026-04-05T12:27:25","slug":"un-nuevo-caligula-el-poder-sin-limites-en-la-era-del-espectaculo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/un-nuevo-caligula-el-poder-sin-limites-en-la-era-del-espectaculo\/","title":{"rendered":"\u00bfUn nuevo Cal\u00edgula? El poder sin l\u00edmites en la era del espect\u00e1culo"},"content":{"rendered":"<p>Por: Isc\u00e1nder Santana | Hace unos meses, mientras revisaba los titulares que llegaban desde Washington, no pude evitar una extra\u00f1a sensaci\u00f3n de *d\u00e9j\u00e0 vu* hist\u00f3rico. No era el nombre de Donald Trump lo que me ven\u00eda a la mente, sino otro, mucho m\u00e1s antiguo: Cal\u00edgula, el tercer emperador de Roma.<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n, que en un principio me pareci\u00f3 un recurso ret\u00f3rico propio de las redes sociales, ha ido ganando cuerpo entre analistas de peso. Columnistas del *Financial Times*, acad\u00e9micos de Harvard y polit\u00f3logos de diversas latitudes han comenzado a trazar paralelismos entre el actual presidente estadounidense y el emperador romano.<\/p>\n<p> La pregunta ya no es si la analog\u00eda es pertinente, sino hasta d\u00f3nde alcanza.<\/p>\n<p>El regreso de la pol\u00edtica del espect\u00e1culo<\/p>\n<p>Cuando Trump regres\u00f3 a la Casa Blanca en enero de 2025, muchos imaginaron que los cuatro a\u00f1os fuera del poder le habr\u00edan dejado alguna lecci\u00f3n de moderaci\u00f3n. Nada m\u00e1s lejos de la realidad. Las primeras semanas de su segundo mandato no fueron de transici\u00f3n, sino de embestida: \u00f3rdenes ejecutivas que desmantelaban agencias enteras, indultos masivos a condenados por el asalto al Capitolio, un gabinete compuesto por multimillonarios sin experiencia de gobierno.<\/p>\n<p>Pero es en los meses posteriores, especialmente a lo largo de 2026, donde la analog\u00eda con Cal\u00edgula ha dejado de ser una met\u00e1fora para convertirse en una lente explicativa de una realidad que, de otro modo, resultar\u00eda incomprensible.<\/p>\n<p>El historiador romano Suetonio nos leg\u00f3 el retrato de un emperador que confundi\u00f3 el poder con la licencia absoluta. Cal\u00edgula se presentaba ante sus s\u00fabditos como un dios viviente, vaci\u00f3 las arcas del imperio en fastos personales y humill\u00f3 sistem\u00e1ticamente al Senado hasta convertirlo en un ornamento. Hoy vemos a un presidente que adorna los espacios oficiales con motivos dorados, ordena cambiar el nombre de monumentos nacionales para inmortalizar su legado, se compara con figuras mesi\u00e1nicas y trata al Congreso como un obst\u00e1culo molesto antes que como un poder constitucional.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la personalidad: el verdadero peligro<\/p>\n<p>Sin embargo, aqu\u00ed quisiera introducir un matiz esencial. Centrarnos \u00fanicamente en las similitudes de car\u00e1cter entre Trump y Cal\u00edgula ser\u00eda quedarnos en la superficie del problema. Un hombre con inclinaciones autoritarias que llega al poder no es una novedad hist\u00f3rica: ha ocurrido antes y volver\u00e1 a ocurrir. Lo que s\u00ed constituye una novedad sin precedentes es que ese hombre tenga ahora a su disposici\u00f3n el poder\u00edo militar, tecnol\u00f3gico y nuclear m\u00e1s formidable que haya existido jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Cal\u00edgula, por cruel y exc\u00e9ntrico que fuera, gobernaba un imperio sin misiles intercontinentales, sin drones de vigilancia masiva, sin un arsenal capaz de aniquilar la vida en el planeta varias veces y en varias formas. La diferencia entre aquel poder y este no es de grado, sino de especie.<\/p>\n<p> Lo que estamos presenciando en 2026 es precisamente esa combinaci\u00f3n explosiva. La operaci\u00f3n militar en Venezuela que culmin\u00f3 con la captura de Nicol\u00e1s Maduro no fue consultada al Congreso. Los ataques coordinados con Israel contra objetivos iran\u00edes se ejecutaron con una opacidad que desaf\u00eda cualquier protocolo anterior. Las amenazas de anexar Groenlandia \u2014territorio soberano de un aliado de la OTAN\u2014 han dejado perplejos incluso a los gobiernos europeos m\u00e1s acostumbrados a absorber las provocaciones de Washington.<\/p>\n<p>La institucionalidad bajo asedio<\/p>\n<p>Un aspecto que me preocupa de manera particular es el ataque sistem\u00e1tico a las instituciones. Durante d\u00e9cadas, los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina hemos sufrido las consecuencias de l\u00edderes que se cre\u00edan por encima de la ley: hemos visto c\u00f3mo se capturan fiscal\u00edas independientes, c\u00f3mo se persigue a la oposici\u00f3n bajo cargos fabricados, c\u00f3mo el aparato del Estado se convierte en instrumento de venganza personal.<\/p>\n<p>Hoy, en Estados Unidos, asistimos a un proceso an\u00e1logo. El intento de utilizar el Departamento de Justicia para procesar a seis congresistas dem\u00f3cratas acusados de \u00absedici\u00f3n\u00bb por oponerse a la agenda presidencial no es un esc\u00e1ndalo menor ni una excentricidad aislada. Es la utilizaci\u00f3n deliberada del aparato represivo del Estado contra adversarios pol\u00edticos. Es, en t\u00e9rminos precisos, la criminalizaci\u00f3n de la oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>El factor latinoamericano<\/p>\n<p>Para los lectores dominicanos, este escenario no deber\u00eda resultar ajeno. Nuestra historia est\u00e1 llena de cap\u00edtulos donde la concentraci\u00f3n del poder condujo a crisis institucionales de las que tardamos generaciones en recuperarnos.<\/p>\n<p> La diferencia \u2014y esta diferencia importa\u2014 es que, en nuestro caso, esos procesos ocurr\u00edan en pa\u00edses peque\u00f1os, con econom\u00edas fr\u00e1giles y proyecci\u00f3n internacional limitada. Ahora, el pa\u00eds m\u00e1s poderoso del mundo est\u00e1 transitando un camino que nosotros conocemos demasiado bien.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n controla a Estados Unidos cuando su presidente decide lanzar una operaci\u00f3n militar sin consultar al Congreso? \u00bfQu\u00e9 mecanismo internacional existe para frenar la anexi\u00f3n del territorio de un Estado aliado? Las preguntas no son ret\u00f3ricas: son las preguntas que los cancilleres del mundo se est\u00e1n haciendo sin encontrar respuesta.<\/p>\n<p>El espect\u00e1culo como m\u00e9todo de gobierno<\/p>\n<p>Hay otro elemento perturbador que merece atenci\u00f3n: la conversi\u00f3n de la pol\u00edtica en espect\u00e1culo permanente. Cada orden ejecutiva, cada declaraci\u00f3n incendiaria, cada amenaza territorial est\u00e1 dise\u00f1ada para generar titulares, para dominar el ciclo de noticias y agotar la capacidad de reacci\u00f3n ciudadana. Las consecuencias reales quedan relegadas; lo que importa es la escena.<\/p>\n<p>Esta estrategia tiene un efecto paralizante sobre la oposici\u00f3n y la sociedad civil. Cuando cada d\u00eda trae un nuevo esc\u00e1ndalo de magnitud comparable al anterior, es imposible sostener la atenci\u00f3n y la energ\u00eda necesarias para resistir en todos los frentes a la vez. El caos no es un efecto secundario del estilo de gobierno: es su m\u00e9todo.<\/p>\n<p> Una reflexi\u00f3n final<\/p>\n<p>No escribo estas l\u00edneas con ingenuidad. El poder tiene una tendencia natural a concentrarse, y la historia democr\u00e1tica es, en buena medida, la historia de los esfuerzos por contenerlo. Pero lo que estamos viendo en Estados Unidos trasciende las tensiones ordinarias de la vida democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n con Cal\u00edgula no es perfecta, como no lo es ninguna analog\u00eda hist\u00f3rica. Pero la esencia del problema es la misma: un l\u00edder que se cree por encima de las leyes y las instituciones, que confunde su voluntad con el inter\u00e9s nacional, que convierte el poder en un atributo personal antes que en una funci\u00f3n p\u00fablica. La diferencia es que ahora ese l\u00edder tiene acceso a instrumentos de destrucci\u00f3n que Cal\u00edgula ni siquiera pod\u00eda imaginar en sus delirios m\u00e1s grandiosos.<\/p>\n<p>En Rep\u00fablica Dominicana, donde hemos aprendido a un costo alt\u00edsimo lo que significa vivir bajo el autoritarismo, deber\u00edamos ser especialmente sensibles a estas se\u00f1ales. La defensa de las instituciones, de la separaci\u00f3n de poderes, del Estado de derecho, no es un lujo te\u00f3rico reservado a las democracias consolidadas. Es la \u00fanica garant\u00eda de que la pol\u00edtica siga siendo un instrumento al servicio de los ciudadanos y no al servicio de quien la ejerce.<\/p>\n<p>Queda por ver si la democracia estadounidense tiene la fortaleza suficiente para resistir esta prueba. Porque si la democracia m\u00e1s poderosa del planeta puede caer en manos de un nuevo Cal\u00edgula, entonces ning\u00fan sistema est\u00e1 realmente a salvo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Isc\u00e1nder Santana | Hace unos meses, mientras revisaba los titulares que llegaban desde Washington, no pude evitar una extra\u00f1a sensaci\u00f3n de *d\u00e9j\u00e0 vu* hist\u00f3rico. No era el nombre de Donald Trump lo que me ven\u00eda a la mente, sino otro, mucho m\u00e1s antiguo: Cal\u00edgula, el tercer emperador de Roma. 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