{"id":88173,"date":"2026-04-26T10:02:28","date_gmt":"2026-04-26T14:02:28","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=88173"},"modified":"2026-04-26T10:02:28","modified_gmt":"2026-04-26T14:02:28","slug":"el-galletazo-de-la-historia-que-dio-frank-moya-pons","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/el-galletazo-de-la-historia-que-dio-frank-moya-pons\/","title":{"rendered":"El galletazo de la Historia que dio Frank Moya Pons"},"content":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes | En abril de 2025, cuando Par\u00eds comenzaba a desprenderse del fr\u00edo con esa elegancia que tienen las ciudades que han visto demasiadas revoluciones para asombrarse por una m\u00e1s, un grupo de dominicanos y franceses se reuni\u00f3 en la Casa de Am\u00e9rica Latina convocado por Leonel Antonio Fern\u00e1ndez Reyna para recordar, sesenta a\u00f1os despu\u00e9s, la Revoluci\u00f3n Constitucionalista de 1965.<\/p>\n<p>Era una de esas conmemoraciones donde el tiempo parece ordenarse con disciplina acad\u00e9mica, como si los hechos obedecieran a la voluntad de quienes los narran. Pero la historia \u2014la verdadera\u2014 nunca se deja domesticar del todo.<\/p>\n<p>All\u00ed estaba tambi\u00e9n Frank Moya Pons, con la autoridad tranquila de quien ha pasado la vida ordenando el pasado ajeno sin sospechar que un d\u00eda le tocar\u00eda desordenar el propio.<\/p>\n<p>Y fue entonces, sin alzar la voz, sin dramatismo, casi como quien recuerda un detalle dom\u00e9stico, cuando dej\u00f3 caer lo que nadie esperaba: que en los d\u00edas ardientes de 1965, desde el Palacio Nacional, un grupo de j\u00f3venes \u2014entre los cuales \u00e9l mismo se encontraba\u2014 hab\u00eda logrado comunicarse por radio con Juan Bosch, exiliado en Puerto Rico, vigilado, cercado, observado como se observa a los hombres que pueden cambiar el rumbo de un pa\u00eds.<\/p>\n<p>Y Bosch \u2014dijo Moya Pons\u2014 no dud\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cQuiero regresar.\u201d<\/p>\n<p>No hubo titubeo, no hubo c\u00e1lculo, no hubo esa prudencia que despu\u00e9s le atribuyeron como defecto.<\/p>\n<p>Hubo, en cambio, una decisi\u00f3n inmediata, casi instintiva, como si la historia lo llamara por su nombre propio. Pero del otro lado de la comunicaci\u00f3n \u2014en ese Palacio sitiado por las fuerzas visibles y las invisibles de la Guerra Fr\u00eda\u2014 la respuesta fue otra, m\u00e1s dura, m\u00e1s concreta, m\u00e1s brutal que cualquier discurso:<\/p>\n<p>\u201cNo venga.\u201d<\/p>\n<p>Le dijeron que los aeropuertos estaban tomados.<\/p>\n<p>Le dijeron que lo estaban esperando.<\/p>\n<p>Le dijeron, sin rodeos, que si intentaba regresar, lo tumbar\u00edan en el aire o lo apresar\u00edan al tocar tierra.<\/p>\n<p>Y entonces Bosch no vino.<\/p>\n<p>No porque no quiso.<\/p>\n<p>Sino porque no lo dejaron.<\/p>\n<p>Pero la historia dominicana \u2014que a veces se escribe m\u00e1s con resentimientos que con documentos\u2014 decidi\u00f3 contar otra cosa.<\/p>\n<p>Durante a\u00f1os, d\u00e9cadas enteras, se repiti\u00f3 la f\u00e1bula de que Bosch hab\u00eda sido cobarde, que hab\u00eda abandonado su propio momento, que hab\u00eda preferido la distancia c\u00f3moda del exilio a la incertidumbre de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa versi\u00f3n encontr\u00f3 alimento en textos como los de John Bartlow Martin, que mezclaban verdades con interpretaciones.<\/p>\n<p>Porque las mentiras \u00fatiles no necesitan pruebas:<br \/>\nles basta con repetirse.<\/p>\n<p>Y as\u00ed llegaron a la pol\u00edtica, donde todo se simplifica hasta volverse consigna.<\/p>\n<p>En 1982, en medio de la campa\u00f1a electoral que enfrentaba a Salvador Jorge Blanco con Bosch, la acusaci\u00f3n se convirti\u00f3 en arma.<\/p>\n<p>Se proyectaban im\u00e1genes, se pronunciaban discursos, se evocaban escenas \u2014reales o manipuladas\u2014 con la precisi\u00f3n calculada de quien sabe que la memoria colectiva es fr\u00e1gil y que basta una frase repetida para fijar una duda permanente.<\/p>\n<p>Incluso la voz poderosa de Jos\u00e9 Francisco Pe\u00f1a G\u00f3mez, resonando en el Parque Independencia, form\u00f3 parte de ese clima en el que la historia dej\u00f3 de ser recuerdo para convertirse en instrumento.<\/p>\n<p>Sin embargo, la verdad \u2014como el agua\u2014 siempre encuentra una grieta.<\/p>\n<p>Pasaron los a\u00f1os.<\/p>\n<p>Murieron protagonistas.<\/p>\n<p>Cambiaron los gobiernos. Se olvidaron los detalles.<\/p>\n<p>Y cuando ya nadie esperaba que aquel episodio encontrara una nueva luz, en un sal\u00f3n parisino, lejos del calor tropical donde hab\u00eda ocurrido todo, el pasado volvi\u00f3 a respirar.<\/p>\n<p>Lo dijo Moya Pons, y al decirlo no corrigi\u00f3 un dato: golpe\u00f3 una narrativa.<\/p>\n<p>Fue un galletazo, s\u00ed, pero no a un hombre, ni a un adversario pol\u00edtico, ni siquiera a una generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Fue un golpe seco contra una construcci\u00f3n hist\u00f3rica que hab\u00eda resistido medio siglo de repeticiones.<\/p>\n<p>Porque si Bosch quiso venir y no lo dejaron, entonces no fue cobarde:<br \/>\nfue contenido.<\/p>\n<p>Y si fue contenido, entonces la historia dominicana tiene que revisarse no desde la psicolog\u00eda de sus l\u00edderes, sino desde las fuerzas \u2014nacionales e internacionales\u2014 que decid\u00edan qui\u00e9n pod\u00eda regresar y qui\u00e9n deb\u00eda quedarse fuera.<\/p>\n<p>Ese es el verdadero peso de aquella escena: no la conversaci\u00f3n de un empresario desinformado en un rinc\u00f3n de Par\u00eds, ni la molestia leg\u00edtima que provoca escuchar las mismas falsedades de siempre, sino la irrupci\u00f3n de un dato que obliga a mirar el pasado con otros ojos.<\/p>\n<p>Porque hay momentos en que la historia no avanza con discursos ni con libros, sino con una frase que llega tarde, pero llega.<\/p>\n<p>Y como dice el viejo refr\u00e1n que \u201cno juegues Magino\u201d record\u00f3 \u2014y que en el fondo es una ley silenciosa del tiempo\u2014: nunca es tarde cuando la verdad, por fin, decide hablar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes | En abril de 2025, cuando Par\u00eds comenzaba a desprenderse del fr\u00edo con esa elegancia que tienen las ciudades que han visto demasiadas revoluciones para asombrarse por una m\u00e1s, un grupo de dominicanos y franceses se reuni\u00f3 en la Casa de Am\u00e9rica Latina convocado por Leonel Antonio Fern\u00e1ndez Reyna para [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":46967,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[53],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88173"}],"collection":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=88173"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88173\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":88174,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88173\/revisions\/88174"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/media\/46967"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=88173"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=88173"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=88173"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}