{"id":88215,"date":"2026-04-28T10:28:14","date_gmt":"2026-04-28T14:28:14","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=88215"},"modified":"2026-04-28T10:28:14","modified_gmt":"2026-04-28T14:28:14","slug":"el-milagro-de-vivir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/el-milagro-de-vivir\/","title":{"rendered":"El Milagro de Vivir"},"content":{"rendered":"<p>Por: Sergio Sarita Valdez | Una media ma\u00f1ana veraniega, en su acostumbrado trajinar cotidiano de tr\u00e1nsito rumbo al sitio de trabajo, nuestra compa\u00f1era de vida se mov\u00eda ascendiendo la corta ruta serpentina de una cuesta mal llamada hermosa y m\u00e1s bien peligrosa. Al llegar a la parte llana, fue sorprendida por el impacto de un acelerado motoconchista; en la cola de cuya moto le acompa\u00f1aba una humilde se\u00f1ora que en ese instante saboreaba un helado criollo. En menos de lo que canta un gallo, el veh\u00edculo de mi consorte se vio rodeado por decenas de motoristas que ven\u00edan en defensa del imprudente conductor.<\/p>\n<p>Tras la sacudida moment\u00e1nea generada por la r\u00e1pida aplicaci\u00f3n del freno del carro, mi esposa trat\u00f3 de estacionar el veh\u00edculo para salir de \u00e9l y percatarse del alcance de la colisi\u00f3n. Afortunadamente, surgi\u00f3 un samaritano que le recomend\u00f3 no salir del veh\u00edculo y, m\u00e1s bien, solicitar los documentos del motorista para reportar el accidente.<\/p>\n<p>Como por arte de magia, desaparecieron el agresor y su cliente, sin que hasta el sol de hoy se haya conseguido rastro alguno de ambos.<\/p>\n<p>Se cuentan por centenares los accidentes vehiculares que se registran a diario en todo el territorio dominicano. Conducir en las ciudades del pa\u00eds se ha vuelto un riesgo peligroso para conductores, pasajeros y transe\u00fantes.<\/p>\n<p>Moverse ma\u00f1ana y tarde en la zona urbana y por las grandes v\u00edas que conectan el pa\u00eds es una verdadera odisea estresante, no apta para card\u00edacos.<\/p>\n<p>Desde atr\u00e1s, por delante y hacia los lados, nos rodean choferes con instinto homicida, suicida o demencial. Nuestra salud emocional es sometida cotidianamente a una prueba inaudita por un desesperante y tenso tr\u00e1nsito urbano. Las redes sociales y los diarios nacionales nos muestran im\u00e1genes y titulares que espantan a estoicas y calmadas personalidades. Sorpresa, miedo y p\u00e1nico son ingredientes cotidianos para el consumo de creyentes, agn\u00f3sticos y ateos. Nadie escapa de la tensa atm\u00f3sfera que se respira en el ambiente cotidiano.<\/p>\n<p>Las acostumbradas y vanas promesas de las autoridades responsables de regular el tr\u00e1nsito dominicano quedan convertidas en sanas intenciones que no logran concretarse.<\/p>\n<p>Cada d\u00eda crece m\u00e1s el parque vehicular sin que se logren expandir las v\u00edas por las que a diario circulamos. Ha cambiado el patr\u00f3n del imaginario criollo: hoy vivimos esperanzados a que pronto llegue el Viernes Santo y nos aterra pensar en el tr\u00e1nsito navide\u00f1o.<\/p>\n<p>Los viajes cortos se tornan largos, en tanto que el disfrute de conducir se ha vuelto una prueba de valent\u00eda. Verse perseguido por una turba motorizada de car\u00e1cter homicida es el argumento ideal para una serie de terror de Netflix. Gobierno y oposici\u00f3n entienden que cuatro millones de votantes motorizados suavizan las pol\u00edticas inmediatas y futuras. Nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato. Toca m\u00e1s bien encomendarse al santo de nuestra devoci\u00f3n, o en su defecto, hacerse de un potente talism\u00e1n que nos proteja de la plaga citadina motorizada.<\/p>\n<p>Para los eternos so\u00f1adores que, junto a Juan Pablo Duarte, todav\u00eda creemos en una patria digna, en la que todos vivamos seguros y felices, sigue habiendo motivos para no rendirnos ante las vicisitudes. \u00a1Vendr\u00e1n mejores tiempos!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Sergio Sarita Valdez | Una media ma\u00f1ana veraniega, en su acostumbrado trajinar cotidiano de tr\u00e1nsito rumbo al sitio de trabajo, nuestra compa\u00f1era de vida se mov\u00eda ascendiendo la corta ruta serpentina de una cuesta mal llamada hermosa y m\u00e1s bien peligrosa. 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