{"id":88513,"date":"2026-05-11T17:45:03","date_gmt":"2026-05-11T21:45:03","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=88513"},"modified":"2026-05-11T17:45:03","modified_gmt":"2026-05-11T21:45:03","slug":"la-urss-y-la-derrota-del-nazismo-la-historia-que-hollywood-no-conto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/la-urss-y-la-derrota-del-nazismo-la-historia-que-hollywood-no-conto\/","title":{"rendered":"La URSS y la derrota del nazismo: la historia que Hollywood no cont\u00f3"},"content":{"rendered":"<p>Por: Isc\u00e1nder Santana | Cada 8 y 9 de mayo, Rusia conmemora la victoria sobre la Alemania nazi, y lo hace con una intensidad que en Occidente se interpreta mal, casi siempre. Para entender ese orgullo hay que partir de una verdad elemental: la Segunda Guerra Mundial en Europa no se decidi\u00f3 en un solo desembarco, ni en un solo general, ni en una sola bandera. Se decidi\u00f3, sobre todo, en el frente oriental, donde la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica sostuvo el peso principal de la guerra contra la maquinaria hitleriana.<\/p>\n<p>Durante d\u00e9cadas, la memoria popular occidental ha tendido a simplificar esa historia. El cine estadounidense, los documentales m\u00e1s difundidos y buena parte del relato cultural dominante han colocado al soldado angloamericano en el centro moral de la victoria. Normand\u00eda, el D\u00eda D, la liberaci\u00f3n de Europa occidental y la \u00e9pica de Hollywood han ocupado el imaginario colectivo. Todo eso existi\u00f3 y fue importante, pero no agota la verdad hist\u00f3rica. La derrota del nazismo fue una victoria aliada; no fue, ni de lejos, una haza\u00f1a exclusiva de Occidente.<\/p>\n<p>La Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica pag\u00f3 el precio m\u00e1s alto de toda la guerra. Su territorio fue invadido, su poblaci\u00f3n civil masacrada, sus ciudades cercadas y destruidas, y su ej\u00e9rcito obligado a resistir una ofensiva de exterminio. La guerra en el Este no fue una campa\u00f1a convencional: fue una lucha de aniquilaci\u00f3n. Batallas como Mosc\u00fa, Stalingrado, Kursk y la ofensiva sobre Berl\u00edn no fueron episodios secundarios, sino el centro mismo del derrumbe militar alem\u00e1n en Europa. All\u00ed se quebr\u00f3 la columna vertebral del Tercer Reich.<\/p>\n<p>El costo humano sovi\u00e9tico fue descomunal. Decenas de millones de personas murieron , \u2014entre soldados y civiles . Ning\u00fan otro pa\u00eds sufri\u00f3 tanto. Esa cifra no es un recurso ret\u00f3rico; es la medida real del sacrificio que sostuvo el peso de la guerra. Mientras otros aliados avanzaban por frentes complementarios, la URSS absorb\u00eda el golpe principal y destru\u00eda a la mayor parte de las fuerzas alemanas en combate terrestre. Sin esa resistencia, sin esa capacidad de recuperaci\u00f3n y contraataque, la derrota de Hitler habr\u00eda sido mucho m\u00e1s larga, m\u00e1s incierta y m\u00e1s costosa.<\/p>\n<p>Eso no significa negar el papel de Estados Unidos y Reino Unido. Ser\u00eda un error tan grande como el de quienes borran a la URSS del relato. La victoria fue de una coalici\u00f3n, y cada potencia aport\u00f3 algo decisivo: producci\u00f3n industrial, apoyo log\u00edstico, bombardeo estrat\u00e9gico, apertura de frentes y presi\u00f3n militar sostenida. Pero la jerarqu\u00eda de los hechos importa. Y el hecho central es que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica llev\u00f3 la carga m\u00e1s brutal de la guerra terrestre contra Alemania.<\/p>\n<p>La desproporci\u00f3n en la memoria p\u00fablica no es casual. Hollywood no solo entretiene, tambi\u00e9n ordena el imaginario pol\u00edtico del mundo. Y en ese imaginario, la guerra suele narrarse desde una \u00f3ptica que favorece la \u00e9pica occidental y relega el sacrificio sovi\u00e9tico a un segundo plano. No hace falta imaginar una conspiraci\u00f3n absoluta para reconocer el sesgo, basta con observar qu\u00e9 batallas se recuerdan m\u00e1s, qu\u00e9 soldados aparecen como h\u00e9roes principales y qu\u00e9 frentes quedan fuera del relato masivo. El resultado es una historia parcial, emocionalmente poderosa, pero hist\u00f3ricamente incompleta.<\/p>\n<p>Por eso el orgullo ruso en estas fechas tiene una ra\u00edz comprensible. No se trata solo de patriotismo contempor\u00e1neo ni de propaganda estatal. Es, ante todo, memoria hist\u00f3rica. Es el recuerdo de una poblaci\u00f3n que sufri\u00f3 una invasi\u00f3n total, enterr\u00f3 a sus muertos por millones y aun as\u00ed logr\u00f3 derrotar al r\u00e9gimen m\u00e1s criminal del siglo XX en el frente donde se jugaba el destino de Europa.<\/p>\n<p>La verdad hist\u00f3rica, dicha sin adornos, es esta: la Segunda Guerra Mundial no la gan\u00f3 un solo pa\u00eds. Pero sin la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, la derrota del nazismo en Europa no habr\u00eda sido posible. Y si hoy Occidente prefiere contar esa historia con menos Rusia y m\u00e1s espect\u00e1culo, ese problema es de su memoria, no de los hechos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Isc\u00e1nder Santana | Cada 8 y 9 de mayo, Rusia conmemora la victoria sobre la Alemania nazi, y lo hace con una intensidad que en Occidente se interpreta mal, casi siempre. 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