{"id":88658,"date":"2026-05-16T09:45:36","date_gmt":"2026-05-16T13:45:36","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=88658"},"modified":"2026-05-16T09:45:36","modified_gmt":"2026-05-16T13:45:36","slug":"mujeres-asesinadas-familias-destruidas-y-un-estado-que-sigue-llegando-tarde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/mujeres-asesinadas-familias-destruidas-y-un-estado-que-sigue-llegando-tarde\/","title":{"rendered":"Mujeres Asesinadas, Familias Destruidas y un Estado que Sigue Llegando Tarde"},"content":{"rendered":"<p>Las cifras de feminicidios, la desprotecci\u00f3n institucional y el miedo de miles de mujeres evidencian una crisis humana que la Rep\u00fablica Dominicana no puede seguir normalizando<\/p>\n<p>Por: Cristina Rodr\u00edguez Mota | Titular de la Secretar\u00eda de Igualdad y Equidad de G\u00e9nero del PLD<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s peligroso que le puede pasar a una sociedad no es solamente la violencia. Lo m\u00e1s peligroso es acostumbrarse a ella.<\/p>\n<p>Y eso es precisamente lo que hoy comienza a ocurrir en la Rep\u00fablica Dominicana con los feminicidios. Nos estamos acostumbrando a escuchar que una mujer fue asesinada por su pareja o expareja. Nos estamos acostumbrando a abrir las redes sociales y encontrar otra foto, otro rostro, otra familia destruida. Nos estamos acostumbrando a que una mujer denuncie varias veces y aun as\u00ed termine muerta.<\/p>\n<p>Y eso tambi\u00e9n mata.<\/p>\n<p>La Rep\u00fablica Dominicana no puede seguir viviendo entre el dolor, la impotencia y la indiferencia. En lo que va del a\u00f1o 2026, las cifras de feminicidios contin\u00faan creciendo de manera alarmante. Reportes oficiales y observatorios especializados registran entre 27 y 32 mujeres asesinadas por parejas y exparejas hasta mayo de este a\u00f1o, mientras el Ministerio P\u00fablico inform\u00f3 que solo en el primer trimestre se produjeron 22 feminicidios y m\u00e1s de 17 mil denuncias por violencia de g\u00e9nero, intrafamiliar y delitos sexuales.<\/p>\n<p>Cada n\u00famero tiene un rostro. Tiene una madre. Tiene hijos. Tiene sue\u00f1os detenidos. Tiene una familia llorando una silla vac\u00eda en la mesa.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n resulta a\u00fan m\u00e1s dolorosa cuando se compara con el comportamiento del a\u00f1o 2025, en el que organizaciones sociales reportaron 59 feminicidios durante todo el a\u00f1o. El ritmo con el que avanzan las cifras en este 2026 evidencia una peligrosa escalada de violencia, pero tambi\u00e9n deja al descubierto una dolorosa sensaci\u00f3n de desprotecci\u00f3n, abandono e impotencia frente a instituciones que muchas veces llegan tarde.<\/p>\n<p>Y quiz\u00e1s eso es lo que m\u00e1s tristeza provoca: mujeres que s\u00ed pidieron ayuda. Mujeres que s\u00ed denunciaron. Mujeres que acudieron a buscar protecci\u00f3n y terminaron convirti\u00e9ndose en v\u00edctimas mortales.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se le explica a un ni\u00f1o que su madre pidi\u00f3 ayuda y aun as\u00ed la mataron?<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se le explica a una familia que el sistema que deb\u00eda proteger no reaccion\u00f3 a tiempo?<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se le explica a un pa\u00eds que seguimos enterrando mujeres mientras aprendemos peligrosamente a convivir con el horror?<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s de la violencia, existe otra realidad profundamente preocupante: la visible incongruencia entre las instituciones del Estado y la falta de articulaci\u00f3n efectiva frente a esta crisis. Mientras una instituci\u00f3n presenta estad\u00edsticas, otra maneja cifras distintas; mientras unas v\u00edctimas denuncian en fiscal\u00edas, otras acuden a destacamentos, ministerios o tribunales sin recibir respuestas integradas ni seguimiento oportuno. La violencia contra la mujer contin\u00faa enfrent\u00e1ndose de manera fragmentada, descoordinada y muchas veces burocr\u00e1tica, como si se tratara de problemas aislados y no de una emergencia nacional.<\/p>\n<p>Esa falta de articulaci\u00f3n institucional tambi\u00e9n mata.<\/p>\n<p>Porque cuando las instituciones no se comunican, no reaccionan a tiempo o trasladan responsabilidades entre s\u00ed, las v\u00edctimas quedan solas frente al agresor. El Estado no puede seguir actuando como estructuras separadas mientras las mujeres viven una violencia que es integral, constante y muchas veces anunciada antes de terminar en tragedia.<\/p>\n<p>Llama profundamente la atenci\u00f3n que esta tragedia contin\u00fae creciendo precisamente en marzo, el mes en que el mundo conmemora la lucha hist\u00f3rica por los derechos de las mujeres. Mientras en distintas partes del mundo se habla de igualdad, dignidad y protecci\u00f3n, en Rep\u00fablica Dominicana seguimos viendo mujeres perder la vida a manos de quienes dec\u00edan amarlas.<\/p>\n<p>Y uno de los aspectos m\u00e1s dolorosos y humillantes para muchas v\u00edctimas es tener que exponerse frente a su agresor para poder obtener una orden de alejamiento o una medida de protecci\u00f3n. Mujeres aterradas, golpeadas f\u00edsica y emocionalmente, obligadas a mirar de frente a quien amenaza sus vidas mientras esperan respuestas institucionales que muchas veces llegan tarde. No es posible que una v\u00edctima tenga que sentir m\u00e1s miedo dentro del sistema que fuera de \u00e9l. Esa exposici\u00f3n representa otra forma de violencia y evidencia una profunda desprotecci\u00f3n estatal que debe ser revisada con urgencia y sensibilidad humana.<\/p>\n<p>Hay casos que estremecen el alma nacional y reflejan el rostro m\u00e1s desgarrador de esta crisis.<\/p>\n<p>El caso de Esmeralda Moronta de los Santos, de apenas 36 a\u00f1os, madre de dos menores y repostera, ha dejado una profunda herida en la conciencia colectiva del pa\u00eds. Esmeralda acudi\u00f3 a la Unidad de Atenci\u00f3n Integral a la Violencia de G\u00e9nero en Alma Rosa para denunciar a su expareja, Omar Tejeda Guzm\u00e1n. Busc\u00f3 ayuda. Busc\u00f3 protecci\u00f3n. Busc\u00f3 que el Estado actuara. Sin embargo, al salir de la fiscal\u00eda fue perseguida y asesinada a tiros dentro de un colmado donde intent\u00f3 refugiarse. Minutos despu\u00e9s, su agresor se suicid\u00f3.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 dolor tan grande produce pensar que una mujer pudo morir pr\u00e1cticamente al salir de una instituci\u00f3n donde acudi\u00f3 buscando auxilio. Qu\u00e9 dolor tan profundo provoca saber que muchas mujeres denuncian y aun as\u00ed no logran sobrevivir.<\/p>\n<p>Y Esmeralda no es la \u00fanica.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n estremecen los casos de Yessica \u00c1lvarez Jim\u00e9nez, de 26 a\u00f1os, asesinada presuntamente por su pareja en la carretera S\u00e1nchez; Rosmery Sosa Rodr\u00edguez, de 29 a\u00f1os, asesinada con arma blanca en Gualey; la profesora Santa Sep\u00falveda, asesinada en Los Guaricanos; y la joven Catherine M\u00e9ndez, v\u00edctima de otra tragedia que enluta al pa\u00eds.<\/p>\n<p>Cada uno de estos nombres representa una vida apagada, una familia destruida y un Estado que sigue llegando tarde.<\/p>\n<p>Y mientras unas familias lloran a sus hijas muertas, otras mujeres viven con miedo y desconfianza frente a organismos que deber\u00edan brindar seguridad. El caso denunciado por la joven Chelsy Batista Garc\u00eda, hija de Cheddy Garc\u00eda, tambi\u00e9n deja preguntas dolorosas sobre la confianza ciudadana en instituciones que deben actuar con transparencia, sensibilidad y respeto a los derechos fundamentales.<\/p>\n<p>Resulta todav\u00eda m\u00e1s alarmante que casos reportados de feminicidios ocurridos en el \u00faltimo a\u00f1o y en lo que va de este hayan sido cometidos por agentes policiales y militares. Hombres cuya responsabilidad constitucional es proteger vidas. Hombres armados por el propio Estado. Y entonces surge la pregunta m\u00e1s triste de todas: \u00bfa d\u00f3nde corre una mujer cuando tambi\u00e9n comienza a sentir miedo de quienes deben protegerla?<\/p>\n<p>Cuando quien debe cuidar se convierte en agresor, la herida social se vuelve mucho m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>Yo hoy hablo como mujer. Como madre de tres hijas. Y escribo estas l\u00edneas con el coraz\u00f3n profundamente desgarrado.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de acercarse el D\u00eda de las Madres, una de mis hijas, felizmente casada, y otras dos marcadas emocionalmente por la crudeza de las noticias, me dijeron algo que a\u00fan retumba en mi alma: \u201cMami, por favor, ya no pongas m\u00e1s eso\u2026 no s\u00e9 c\u00f3mo volver\u00e9 a ver las noticias despu\u00e9s de ver los videos de Moronta asesinada de espaldas. Mami, ella corri\u00f3 mucho\u2026 y no recibi\u00f3 ayuda de donde fue a buscarla ni de nadie.\u201d<\/p>\n<p>Y yo simplemente enmudec\u00ed.<\/p>\n<p>Porque sent\u00ed que mis hijas no solo hablaban con miedo; hablaban desde el dolor de toda una generaci\u00f3n de mujeres que hoy siente que denunciar no siempre garantiza protecci\u00f3n, que pedir ayuda no siempre significa salvar la vida y que muchas veces el Estado llega cuando ya todo termin\u00f3.<\/p>\n<p>Confieso que ese caso me estremeci\u00f3 profundamente. Ver a una mujer correr desesperadamente por salvar su vida despu\u00e9s de haber acudido precisamente a buscar protecci\u00f3n, y terminar asesinada, es una escena que rompe el alma de cualquier madre, de cualquier mujer y de cualquier ser humano con sensibilidad.<\/p>\n<p>Y quiz\u00e1s lo m\u00e1s doloroso es sentir que poco a poco estamos perdiendo la capacidad de conmovernos. Que la violencia comienza a normalizarse. Que vemos una mujer asesinada y seguimos nuestra rutina. Que pasamos la p\u00e1gina demasiado r\u00e1pido mientras una familia queda destruida para siempre.<\/p>\n<p>Pero mi rol como defensora de la dignidad humana, de los derechos de las mujeres y como Titular de la Secretar\u00eda de Igualdad y Equidad de G\u00e9nero no es rendirme ante el dolor. No es callar frente a tantas familias destrozadas ni frente a tantas mujeres que ya no pueden hablar. Mi deber es levantar la voz tambi\u00e9n por aquellas que viven calladas, por las que siguen siendo maltratadas, por las que tienen miedo, y por las que despu\u00e9s del caso de Moronta encontraron valor para contar lo que viven aun cuando sienten que ni siquiera buscando justicia est\u00e1n completamente protegidas.<\/p>\n<p>Hoy escribo para llamar la atenci\u00f3n de mi pa\u00eds. De la sociedad. De las mujeres. Pero tambi\u00e9n de los hombres.<\/p>\n<p>Porque a ning\u00fan hombre Dios le concedi\u00f3 el don de dar vida, y mucho menos el derecho de quitarla.<\/p>\n<p>Ning\u00fan hombre tiene derecho a destruir el cuerpo, la dignidad, la paz o el futuro de una mujer por celos, control, ego\u00edsmo o incapacidad emocional.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed no basta con lamentarse despu\u00e9s de cada tragedia. Aqu\u00ed no bastan las condolencias ni los discursos de ocasi\u00f3n. El pa\u00eds necesita reaccionar antes de que esta tragedia termine completamente normalizada en la conciencia nacional.<\/p>\n<p>Porque cuando una sociedad se acostumbra a la muerte de sus mujeres, comienza tambi\u00e9n a perder su humanidad.<\/p>\n<p>La Rep\u00fablica Dominicana no solo est\u00e1 perdiendo mujeres; est\u00e1 perdiendo sensibilidad, confianza institucional y capacidad de reaccionar frente al dolor humano. Y lo m\u00e1s peligroso de todo es que esta tragedia comienza a normalizarse.<\/p>\n<p>El Estado dominicano tiene que entender que esta lucha no se enfrenta \u00fanicamente con medidas judiciales despu\u00e9s de la tragedia. Esto requiere educaci\u00f3n, prevenci\u00f3n, salud mental, protecci\u00f3n social, seguimiento real a las denuncias y una articulaci\u00f3n seria de todo el aparato estatal.<\/p>\n<p>El Ministerio de Educaci\u00f3n debe asumir un rol fundamental desde las aulas, desde el curr\u00edculo, desde la formaci\u00f3n en valores, respeto, educaci\u00f3n emocional y cultura de paz. Porque la violencia tambi\u00e9n se aprende, pero tambi\u00e9n puede prevenirse educando.<\/p>\n<p>De igual manera, los ministerios de Deportes y Cultura deben convertirse en pilares fundamentales para la construcci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s sana, m\u00e1s humana y menos violenta, promoviendo espacios de convivencia, disciplina, formaci\u00f3n integral, arte, identidad, sensibilidad social y prevenci\u00f3n desde las comunidades y la juventud. La cultura y el deporte tambi\u00e9n educan, tambi\u00e9n forman car\u00e1cter y tambi\u00e9n ayudan a salvar vidas.<\/p>\n<p>Asimismo, la justicia, el Ministerio de la Mujer, el Ministerio P\u00fablico, la Polic\u00eda Nacional, el sistema educativo, los gobiernos locales, el Congreso Nacional y todos los poderes e instituciones del Estado deben actuar de manera coordinada y articulada frente a esta crisis nacional. La violencia contra la mujer no puede seguir siendo tratada como un problema aislado o exclusivo de una sola instituci\u00f3n. Es una responsabilidad colectiva del Estado y de toda la sociedad dominicana.<\/p>\n<p>No podemos seguir permitiendo que las \u00f3rdenes de protecci\u00f3n lleguen tarde. No podemos seguir permitiendo que mujeres denuncien una y otra vez sin recibir respuestas efectivas. No podemos seguir normalizando la indiferencia institucional ni el abandono emocional de las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Hoy escribo con tristeza. Con l\u00e1grimas en mis ojos. Con el sentimiento desgarrador de una mujer, de una madre y de una dominicana que se niega a aceptar que el miedo y la muerte se conviertan en parte normal de nuestra sociedad.<\/p>\n<p>Porque mientras una sola mujer siga muriendo despu\u00e9s de pedir ayuda, la Rep\u00fablica Dominicana seguir\u00e1 llegando tarde.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las cifras de feminicidios, la desprotecci\u00f3n institucional y el miedo de miles de mujeres evidencian una crisis humana que la Rep\u00fablica Dominicana no puede seguir normalizando Por: Cristina Rodr\u00edguez Mota | Titular de la Secretar\u00eda de Igualdad y Equidad de G\u00e9nero del PLD Lo m\u00e1s peligroso que le puede pasar a una sociedad no es [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":77215,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[53],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88658"}],"collection":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=88658"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88658\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":88659,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88658\/revisions\/88659"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/media\/77215"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=88658"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=88658"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=88658"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}