{"id":89665,"date":"2026-06-26T10:37:23","date_gmt":"2026-06-26T14:37:23","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=89665"},"modified":"2026-06-26T10:37:23","modified_gmt":"2026-06-26T14:37:23","slug":"sera-multipolar-el-dinero-mundial-3-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/sera-multipolar-el-dinero-mundial-3-5\/","title":{"rendered":"\u00bfSer\u00e1 multipolar el dinero mundial? 3\/5"},"content":{"rendered":"<p>Por: Guarocuya F\u00e9lix | El art\u00edculo anterior llev\u00f3 el argumento a Washington: la moneda de reserva depende tambi\u00e9n de la disciplina fiscal y de la credibilidad pol\u00edtica del Estado que la emite. Si esa credibilidad se debilitara, ser\u00eda razonable pensar que otros centros monetarios podr\u00edan ocupar parte del espacio. Esa expectativa se ha extendido. El d\u00f3lar perder\u00eda peso relativo; el euro, el renminbi y algunas monedas medianas ganar\u00edan presencia; los pagos internacionales podr\u00edan distribuirse entre m\u00e1s canales; y el sistema depender\u00eda menos de una sola potencia.<\/p>\n<p>Esa interpretaci\u00f3n tiene una parte de verdad, pero puede llevar a un diagn\u00f3stico apresurado. Que m\u00e1s monedas participen en reservas, pagos o acuerdos bilaterales no significa que el mundo haya construido un orden monetario multipolar. Puede significar algo m\u00e1s limitado: una b\u00fasqueda de cobertura frente a riesgos pol\u00edticos, financieros o regulatorios asociados a la infraestructura dominante. La diferencia importa. Una cosa es tener m\u00e1s instrumentos disponibles; otra, contar con varios centros capaces de sostener liquidez, confianza y coordinaci\u00f3n cuando el sistema se estresa.<\/p>\n<p>Para evaluar si el dinero mundial podr\u00eda volverse multipolar, conviene aplicar una prueba m\u00e1s rigurosa. Un polo monetario no se define solo por aparecer en las reservas de los bancos centrales o por usarse en algunos contratos comerciales. Debe cumplir varias condiciones al mismo tiempo: profundidad financiera, convertibilidad, instrumentos de cobertura, seguridad jur\u00eddica, aceptaci\u00f3n internacional, activos seguros en escala suficiente y capacidad de proveer liquidez cuando muchos actores la demandan a la vez. Sin esa combinaci\u00f3n, una moneda puede ser \u00fatil como complemento, pero no necesariamente como eje.<\/p>\n<p>La primera condici\u00f3n es la profundidad del mercado. Una moneda internacional necesita mercados amplios donde gobiernos, empresas, bancos y fondos puedan comprar, vender, endeudarse, cubrir riesgos y deshacer posiciones sin alterar demasiado los precios. No basta con que una econom\u00eda sea grande. Tampoco basta con que comercie mucho. La moneda debe estar respaldada por mercados financieros capaces de absorber operaciones en distintos plazos, con suficiente volumen y con contrapartes disponibles aun cuando aumenta la aversi\u00f3n al riesgo.<\/p>\n<p>La segunda condici\u00f3n es la convertibilidad. Quien mantiene activos en una moneda internacional debe poder entrar y salir de ella con pocas restricciones. Los controles de capital, las autorizaciones administrativas o la incertidumbre sobre transferencias futuras limitan la disposici\u00f3n de otros pa\u00edses a acumular grandes saldos en esa moneda. La convertibilidad no es un detalle t\u00e9cnico. Es una promesa pr\u00e1ctica: los tenedores de activos podr\u00e1n movilizar su dinero cuando lo necesiten, incluso si el contexto pol\u00edtico o financiero cambia.<\/p>\n<p>La tercera condici\u00f3n es la existencia de activos seguros. El sistema monetario internacional no gira solo alrededor de monedas; gira tambi\u00e9n alrededor de instrumentos financieros que los inversionistas consideran l\u00edquidos, confiables y aceptables como reserva de valor. Durante d\u00e9cadas, los t\u00edtulos del Tesoro de Estados Unidos han cumplido esa funci\u00f3n en una escala que ninguna otra jurisdicci\u00f3n ha logrado replicar de manera completa. Sin un activo seguro comparable, una moneda puede ganar visibilidad, pero le cuesta convertirse en dep\u00f3sito global de liquidez.<\/p>\n<p>La cuarta condici\u00f3n es la seguridad jur\u00eddica. Los actores internacionales no solo preguntan cu\u00e1nto rinde un activo o qu\u00e9 tan l\u00edquido es. Tambi\u00e9n preguntan bajo qu\u00e9 tribunales se resuelve una disputa, qu\u00e9 tan previsible es la regulaci\u00f3n, qu\u00e9 protecci\u00f3n existe frente a decisiones discrecionales y qu\u00e9 tan confiable es el trato a los acreedores. Una moneda puede ser atractiva por razones comerciales, pero si el marco institucional genera dudas, su capacidad para convertirse en reserva global se reduce.<\/p>\n<p>La quinta condici\u00f3n es la capacidad de cobertura. El comercio y las finanzas modernas no funcionan \u00fanicamente con pagos al contado. Funcionan con derivados, futuros, swaps, opciones, l\u00edneas de cr\u00e9dito, repos y otros instrumentos que permiten administrar riesgo de tasa, moneda, plazo y liquidez. Una moneda que no ofrezca mercados profundos de cobertura puede servir para algunas transacciones, pero no para organizar balances globales complejos.<\/p>\n<p>La sexta condici\u00f3n es la provisi\u00f3n de liquidez en crisis. En tiempos normales, muchas monedas pueden parecer suficientes. La verdadera prueba aparece cuando todos quieren liquidez al mismo tiempo. Ah\u00ed se mide qu\u00e9 banco central tiene capacidad de estabilizar mercados, qu\u00e9 activos son aceptados como colateral, qu\u00e9 l\u00edneas de intercambio existen entre bancos centrales y qu\u00e9 moneda sigue siendo demandada cuando los participantes reducen exposici\u00f3n. Un polo monetario debe funcionar en la tensi\u00f3n, no solo en la normalidad.<\/p>\n<p>Al aplicar esta prueba, el debate sobre la multipolaridad cambia. No se trata de negar que el d\u00f3lar haya perdido participaci\u00f3n en reservas ni de desconocer que otros pa\u00edses buscan reducir exposici\u00f3n. Tampoco se trata de afirmar que el orden existente permanecer\u00e1 igual. El punto es otro: la presencia de m\u00e1s monedas en operaciones espec\u00edficas no equivale a la formaci\u00f3n de varios centros monetarios con capacidades equivalentes. La pluralidad de uso puede aumentar antes de que exista un nuevo orden.<\/p>\n<p>El euro es el candidato m\u00e1s cercano a un segundo centro monetario, pero su arquitectura limita su alcance. Tiene un banco central cre\u00edble, gran base econ\u00f3mica, mercados financieros desarrollados y una presencia internacional consolidada. Sin embargo, la zona del euro no cuenta todav\u00eda con una uni\u00f3n fiscal plena ni con un activo seguro com\u00fan de escala comparable al mercado de deuda estadounidense. Los bonos alemanes, franceses, italianos o espa\u00f1oles no son el mismo instrumento; incorporan riesgos soberanos distintos, marcos pol\u00edticos nacionales y primas diferenciadas. Esa diversidad no impide que el euro sea una moneda internacional de alto peso. S\u00ed limita su capacidad para actuar como sustituto integral del d\u00f3lar.<\/p>\n<p>El renminbi enfrenta otro tipo de restricci\u00f3n. China tiene escala econ\u00f3mica, centralidad comercial y creciente peso geopol\u00edtico. Su moneda puede ganar espacio en pagos bilaterales, comercio regional, financiamiento vinculado a proyectos de infraestructura y acuerdos entre bancos centrales. Pero una moneda de reserva global exige algo m\u00e1s que volumen comercial. Requiere convertibilidad amplia, confianza en la movilidad del capital, previsibilidad institucional y disposici\u00f3n de terceros a mantener grandes saldos financieros en esa moneda durante ciclos adversos. Mientras esas condiciones no se fortalezcan, el renminbi podr\u00eda ampliar su presencia sin convertirse en eje monetario global.<\/p>\n<p>El oro, por su parte, cumple una funci\u00f3n distinta. Puede servir como reserva frente a riesgos de sanciones, inflaci\u00f3n, depreciaci\u00f3n o p\u00e9rdida de confianza en monedas emitidas por Estados. Su atractivo aumenta cuando los gobiernos buscan activos sin pasivo de contraparte directa. Pero el oro no organiza pagos internacionales, no provee cr\u00e9dito el\u00e1stico, no ofrece una curva completa de instrumentos financieros y no funciona como moneda operativa para balances complejos. Puede proteger, pero no coordinar el sistema.<\/p>\n<p>Las monedas medianas tambi\u00e9n tienen un papel acotado. El yen, la libra esterlina, el franco suizo, el d\u00f3lar canadiense, el d\u00f3lar australiano y otras monedas con instituciones confiables pueden ayudar a diversificar reservas o cubrir exposiciones concretas. Algunas ofrecen estabilidad, otras profundidad relativa, otras v\u00ednculos con materias primas o regiones espec\u00edficas. Pero ninguna tiene por s\u00ed sola la escala necesaria para articular pagos, deuda, derivados, reservas y liquidez global. Pueden ser piezas \u00fatiles de una cartera; no constituyen, aisladas, una arquitectura alternativa.<\/p>\n<p>Algo similar ocurre con los acuerdos de pago en monedas locales. Pueden reducir costos en corredores comerciales espec\u00edficos, disminuir exposici\u00f3n al d\u00f3lar en operaciones puntuales y ofrecer se\u00f1ales pol\u00edticas de autonom\u00eda. Pero su alcance suele depender del equilibrio comercial entre las partes, de la profundidad de sus mercados financieros, de la confianza en sus monedas y de la posibilidad de convertir excedentes. Si una empresa recibe una moneda que luego no puede usar, cubrir o invertir con facilidad, el ahorro inicial puede transformarse en riesgo.<\/p>\n<p>Esta distinci\u00f3n permite leer mejor el momento actual. El mundo podr\u00eda estar agregando capas al sistema, no reemplazando su centro. Bancos centrales que compran m\u00e1s oro, empresas que diversifican coberturas, gobiernos que firman acuerdos de pago en monedas locales y bancos que abren l\u00edneas en distintas divisas no est\u00e1n necesariamente construyendo un nuevo orden. Podr\u00edan estar comprando opciones frente a un entorno menos previsible. Esa conducta puede ser racional para cada actor, aunque no garantice mayor estabilidad colectiva.<\/p>\n<p>El costo de esa transici\u00f3n ser\u00eda operativo. M\u00e1s rutas de pago pueden significar m\u00e1s contratos, m\u00e1s conversiones, m\u00e1s cobertura, m\u00e1s capital inmovilizado y m\u00e1s complejidad legal. La dependencia de una sola infraestructura ten\u00eda riesgos, pero tambi\u00e9n reduc\u00eda costos de coordinaci\u00f3n. Si el sistema se vuelve m\u00e1s plural sin crear reglas comunes, podr\u00eda combinar lo peor de dos mundos: seguir dependiendo del d\u00f3lar en momentos de tensi\u00f3n y, al mismo tiempo, operar con m\u00e1s fricciones en tiempos normales.<\/p>\n<p>Por eso la palabra \u201cmultipolaridad\u201d debe usarse con cuidado. Puede describir una aspiraci\u00f3n pol\u00edtica, pero no necesariamente una realidad financiera. Un sistema monetario con varios centros requiere algo m\u00e1s que voluntad de diversificar. Requiere instituciones capaces de producir confianza, mercados capaces de absorber riesgo y mecanismos capaces de sostener liquidez cuando la confianza se reduce. Sin esos elementos, el resultado no ser\u00eda un equilibrio entre polos, sino una red de soluciones parciales alrededor de una infraestructura que a\u00fan concentra la funci\u00f3n de liquidez global.<\/p>\n<p>El caso del d\u00f3lar muestra la fuerza de la inercia monetaria. Una moneda dominante acumula ventajas por uso repetido. Cuantos m\u00e1s contratos, mercados, reservas, instrumentos y sistemas de pago se denominan en ella, m\u00e1s costoso se vuelve abandonarla. Esa inercia no la vuelve invulnerable. Pero significa que la sustituci\u00f3n requiere algo m\u00e1s que descontento con el emisor dominante. Requiere una alternativa que no solo sea pol\u00edticamente deseable, sino operacionalmente superior o al menos equivalente en los momentos en que el sistema necesita liquidez.<\/p>\n<p>La historia monetaria respalda esta cautela. Las monedas dominantes no suelen perder su papel porque aparezca una alternativa parcial. Lo pierden cuando la combinaci\u00f3n de poder econ\u00f3mico, capacidad fiscal, profundidad financiera, confianza institucional y arquitectura internacional cambia de manera sostenida. Ese proceso puede tardar d\u00e9cadas y rara vez avanza en l\u00ednea recta. La libra esterlina no cedi\u00f3 su papel de un d\u00eda para otro. El d\u00f3lar tampoco lo har\u00eda as\u00ed. La diferencia es que hoy no se observa todav\u00eda un acuerdo internacional capaz de redise\u00f1ar el sistema, ni una moneda alternativa que re\u00fana por s\u00ed sola todas las condiciones necesarias.<\/p>\n<p>Esta lectura no defiende la continuidad intacta del orden actual. La centralidad del d\u00f3lar produce asimetr\u00edas. Da a Estados Unidos capacidad de financiamiento, poder sancionador y margen de maniobra que otros pa\u00edses no poseen. Tambi\u00e9n transmite al resto del mundo parte de sus tensiones fiscales, regulatorias y pol\u00edticas. Pero reconocer esos costos no equivale a identificar un reemplazo. La inconformidad con una arquitectura puede generar defensas, desv\u00edos y mecanismos parciales antes de producir una arquitectura nueva.<\/p>\n<p>Para los pa\u00edses que no emiten moneda de reserva, la implicaci\u00f3n es pr\u00e1ctica. El debate no deber\u00eda centrarse en celebrar o temer la multipolaridad, sino en medir riesgos concretos: moneda de la deuda, plazo de vencimientos, jurisdicci\u00f3n de los contratos, profundidad de mercados alternativos, capacidad de refinanciamiento, exposici\u00f3n de bancos y empresas, suficiencia de reservas y calidad de la supervisi\u00f3n. Una estrategia de diversificaci\u00f3n mal dise\u00f1ada puede reducir una dependencia y crear otra m\u00e1s opaca.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n es esta: el mundo podr\u00eda usar m\u00e1s monedas sin haber construido un orden monetario multipolar. Podr\u00eda sumar canales de pago, activos de cobertura y arreglos bilaterales sin contar con varios proveedores equivalentes de liquidez global. Ese escenario no anunciar\u00eda necesariamente el final del d\u00f3lar, pero s\u00ed un sistema m\u00e1s costoso de administrar. Habr\u00eda m\u00e1s opciones, pero no siempre m\u00e1s seguridad; m\u00e1s instrumentos, pero no necesariamente m\u00e1s coordinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El siguiente paso de la serie es dom\u00e9stico. Si el entorno internacional avanzara hacia m\u00e1s rutas auxiliares sin un nuevo centro claro, los pa\u00edses tomadores de liquidez internacional tendr\u00edan menos espacio para improvisar. La Rep\u00fablica Dominicana, expuesta al financiamiento externo, a flujos dolarizados y a cambios en las condiciones financieras globales, tendr\u00eda que preguntarse qu\u00e9 pol\u00edtica fiscal, monetaria, cambiaria y regulatoria necesita para operar en un sistema donde la pluralidad de monedas no garantiza mayor protecci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Guarocuya F\u00e9lix | El art\u00edculo anterior llev\u00f3 el argumento a Washington: la moneda de reserva depende tambi\u00e9n de la disciplina fiscal y de la credibilidad pol\u00edtica del Estado que la emite. Si esa credibilidad se debilitara, ser\u00eda razonable pensar que otros centros monetarios podr\u00edan ocupar parte del espacio. Esa expectativa se ha extendido. El [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":85778,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[53],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89665"}],"collection":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89665"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89665\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":89666,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89665\/revisions\/89666"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/media\/85778"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89665"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89665"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89665"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}