{"id":89798,"date":"2026-07-01T10:06:50","date_gmt":"2026-07-01T14:06:50","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=89798"},"modified":"2026-07-01T10:06:50","modified_gmt":"2026-07-01T14:06:50","slug":"sonambulos-hacia-el-abismo-la-peligrosa-perdida-de-racionalidad-en-el-occidente-colectivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/sonambulos-hacia-el-abismo-la-peligrosa-perdida-de-racionalidad-en-el-occidente-colectivo\/","title":{"rendered":"Son\u00e1mbulos hacia el abismo: la peligrosa p\u00e9rdida de racionalidad en el Occidente colectivo"},"content":{"rendered":"<p>Por: Isc\u00e1nder Santana | En 1914, el historiador Christopher Clark describi\u00f3 a los l\u00edderes que desataron la Primera Guerra Mundial como \u00abson\u00e1mbulos\u00bb: hombres capaces de ver, pero ciegos ante la realidad, que caminaban hacia el desastre sin darse cuenta del peso de sus decisiones. M\u00e1s de un siglo despu\u00e9s, el Occidente colectivo parece haber heredado ese mismo sonambulismo tr\u00e1gico ante el conflicto en Ucrania.<\/p>\n<p>En una reciente y esclarecedora entrevista, el acad\u00e9mico noruego Glenn Diesen y el analista pol\u00edtico brit\u00e1nico Alexander Mercouris diseccionaron una realidad inc\u00f3moda que las capitales europeas se niegan a admitir: la estrategia occidental no solo est\u00e1 destruyendo el futuro de la naci\u00f3n que dice defender, sino que est\u00e1 erosionando los cimientos de la seguridad global al ignorar las reglas m\u00e1s b\u00e1sicas de la disuasi\u00f3n nuclear.<\/p>\n<p>La fantas\u00eda del frente y el destino de Ucrania<\/p>\n<p>Durante a\u00f1os, la narrativa oficial en Bruselas y Washington ha sido monol\u00edtica: Ucrania gana, Rusia se desmorona, la victoria total es la \u00fanica salida aceptable. Sin embargo, la brecha entre la propaganda y la cruda realidad del terreno es ya insalvable. Como se\u00f1ala cr\u00edticamente Glenn Diesen, en Europa se ha vuelto obligatorio \u00abfingir que Ucrania est\u00e1 ganando&#8230; si uno reconoce la realidad sobre el terreno, eso se considera un argumento prorruso y se le difama por ello\u00bb.<\/p>\n<p>Esta disonancia cognitiva tiene un costo humano devastador. Al alimentar con armas y falsas promesas una guerra de desgaste asim\u00e9trica contra una potencia industrial y nuclear, Occidente solo ha logrado empeorar el desenlace. Los analistas advierten que la insistencia en incluir a Ucrania en la OTAN o lanzar misiles hacia el interior de Rusia para \u00abhumillar a Putin\u00bb est\u00e1 provocando el efecto contrario. Ante la escalada, el Kremlin ha abandonado la v\u00eda diplom\u00e1tica.<\/p>\n<p>Mercouris explica que las ilusiones occidentales solo se traducen en una consecuencia tr\u00e1gica: \u00ablo que est\u00e1n haciendo en realidad es asegurarse de que la derrota, cuando llegue, sea m\u00e1s completa y m\u00e1s desastrosa para nosotros&#8230; y ante todo para Ucrania\u00bb. La intransigencia de la OTAN est\u00e1 sellando el destino del estado ucraniano, empujando a Rusia \u2014por pura necesidad de seguridad\u2014 a expandir sus objetivos militares mucho m\u00e1s all\u00e1 del Donb\u00e1s.<\/p>\n<p>El olvido de las reglas de la Guerra Fr\u00eda<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s el aspecto m\u00e1s alarmante de la postura occidental es la ligereza con la que se trata el peligro nuclear. Durante la Guerra Fr\u00eda, Washington y Mosc\u00fa operaban bajo un c\u00f3digo estricto de l\u00edneas rojas compartidas; exist\u00eda un respeto reverencial al riesgo de destrucci\u00f3n mutua asegurada. Hoy, esa prudencia ha desaparecido.<\/p>\n<p>Occidente parece convencido de que puede cruzar una l\u00ednea roja tras otra \u2014suministrando inteligencia en tiempo real, contratistas y misiles de largo alcance para golpear territorio ruso\u2014 sin sufrir consecuencias. Existe la peligrosa asunci\u00f3n de que la contenci\u00f3n de Mosc\u00fa es una debilidad o un enga\u00f1o. Es una ruleta rusa geopol\u00edtica. En palabras de Mercouris, \u00abest\u00e1 haciendo falta toda la determinaci\u00f3n y la autoridad del presidente Putin para mantener ese sentido de disciplina y contenci\u00f3n en el lado ruso\u00bb. Al intentar acorralar y desestabilizar el liderazgo ruso, Occidente no busca la paz: abre la puerta a un liderazgo en el Kremlin infinitamente m\u00e1s belicista.<\/p>\n<p>Una democracia vaciada de debate<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 Europa insiste en un rumbo autodestructivo que perjudica su propia econom\u00eda y seguridad? La respuesta est\u00e1 en la preocupante degradaci\u00f3n del debate democr\u00e1tico dentro de nuestras propias sociedades.<\/p>\n<p>El establishment pol\u00edtico y medi\u00e1tico europeo ha cerrado filas en un consenso artificial. Ya no se permiten preguntas racionales sobre el costo-beneficio de la escalada ni sobre la viabilidad real de los objetivos planteados. Como concluye Mercouris sobre el ambiente asfixiante en el Reino Unido y el continente: \u00abYa no se trata solo de que no podamos hablar con los rusos, es que ya ni siquiera podemos hablar con sensatez entre nosotros. Y ese es el verdadero problema\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando un sistema pol\u00edtico etiqueta la b\u00fasqueda de la diplomacia como \u00abtraici\u00f3n\u00bb y prefiere la inercia de una guerra permanente antes que aceptar la emergencia de un mundo multipolar, ha perdido el rumbo moral e intelectual. Europa no est\u00e1 defendiendo \u00abvalores liberales\u00bb en Ucrania \u2014est\u00e1 exportando inestabilidad y, al hacerlo, importando de vuelta la censura y la par\u00e1lisis pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Es hora de abandonar el mesianismo geopol\u00edtico y recuperar el realismo. Seguir actuando como intermediarios de una estrategia de desgaste dictada desde el otro lado del Atl\u00e1ntico no salvar\u00e1 a Ucrania, pero s\u00ed puede hundir definitivamente a Europa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Isc\u00e1nder Santana | En 1914, el historiador Christopher Clark describi\u00f3 a los l\u00edderes que desataron la Primera Guerra Mundial como \u00abson\u00e1mbulos\u00bb: hombres capaces de ver, pero ciegos ante la realidad, que caminaban hacia el desastre sin darse cuenta del peso de sus decisiones. 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