{"id":89820,"date":"2026-07-02T09:12:37","date_gmt":"2026-07-02T13:12:37","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=89820"},"modified":"2026-07-02T09:12:37","modified_gmt":"2026-07-02T13:12:37","slug":"el-partido-por-encima-del-individuo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/el-partido-por-encima-del-individuo\/","title":{"rendered":"El partido por encima del individuo"},"content":{"rendered":"<p>Por: Asiaraf Serulle | Un partido pol\u00edtico no es simplemente una organizaci\u00f3n creada para participar en elecciones. Es una comunidad de principios, valores, normas y objetivos comunes; una instituci\u00f3n llamada a trascender a quienes circunstancialmente la dirigen. Esa fue la visi\u00f3n con la que el profesor Juan Bosch fund\u00f3 el Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana y la misma que recientemente record\u00f3 el Secretario General Johnny Pujols, del PLD durante la graduaci\u00f3n del Instituto de Formaci\u00f3n Pol\u00edtica Profesor Juan Bosch. M\u00e1s que un discurso de ocasi\u00f3n fue una reafirmaci\u00f3n de la esencia de una organizaci\u00f3n que naci\u00f3 para formar dirigentes, fortalecer la institucionalidad y colocar siempre el inter\u00e9s colectivo por encima de cualquier aspiraci\u00f3n individual.<\/p>\n<p>Al escuchar sus palabras fue inevitable recordar aquella entrevista en la que un periodista insist\u00eda en preguntarle a Juan Bosch si volver\u00eda a ser candidato presidencial y, m\u00e1s a\u00fan, si no era \u00e9l, como fundador del partido, quien deb\u00eda decidir el rumbo de la organizaci\u00f3n. La respuesta de Bosch fue tan sencilla como extraordinaria: \u00abEso lo resuelve el partido.\u00bb Ante la insistencia del entrevistador respondi\u00f3 con otra frase que resume toda una filosof\u00eda pol\u00edtica: \u00abYo no soy un caudillo.\u00bb Aquellas palabras no fueron una muestra de humildad personal; fueron una lecci\u00f3n de institucionalidad. Bosch comprend\u00eda que ninguna persona, por importante que fuera su liderazgo, pod\u00eda colocarse por encima de la organizaci\u00f3n que hab\u00eda ayudado a construir. La autoridad de un partido reside en sus principios, en sus organismos y en la voluntad colectiva de sus miembros, no en la decisi\u00f3n individual de uno de ellos, por influyente que sea.<\/p>\n<p>Esa visi\u00f3n explica por qu\u00e9 el Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana naci\u00f3 como una escuela antes que como una simple maquinaria electoral. Su prop\u00f3sito nunca fue \u00fanicamente ganar elecciones, sino formar hombres y mujeres con conciencia pol\u00edtica, disciplina, compromiso social y una profunda comprensi\u00f3n de la realidad dominicana. La formaci\u00f3n pol\u00edtica no era un requisito complementario; era el fundamento sobre el cual deb\u00eda edificarse cada dirigente y la garant\u00eda de que el partido responder\u00eda siempre a un proyecto colectivo y no a intereses particulares.<br \/>\nPrecisamente esa doctrina fue reafirmada por el Secretario, cuando record\u00f3 que el PLD naci\u00f3 para formar cuadros pol\u00edticos, fortalecer la organizaci\u00f3n y preservar una cultura donde ning\u00fan hombre, por brillante que sea, vale m\u00e1s que la instituci\u00f3n que lo form\u00f3. Record\u00f3 tambi\u00e9n que las organizaciones son m\u00e1s trascendentes y perdurables que quienes transitoriamente las integran, y que la verdadera fortaleza de un partido reside en la formaci\u00f3n, la m\u00edstica, el m\u00e9todo y el prop\u00f3sito compartido. M\u00e1s que una idea nueva, fue la reafirmaci\u00f3n de los principios que dieron origen al Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana y que contin\u00faan definiendo su identidad.<\/p>\n<p>Pertenecer a un partido pol\u00edtico es una decisi\u00f3n libre. Nadie est\u00e1 obligado a militar en una organizaci\u00f3n. Sin embargo, quien decide hacerlo asume tambi\u00e9n el compromiso de respetar su doctrina, sus principios, sus estatutos y el principio del centralismo democr\u00e1tico, pilar de la vida org\u00e1nica del Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana. Este principio garantiza el derecho de cada compa\u00f1ero y compa\u00f1era a expresar sus ideas, debatir con libertad y aportar al fortalecimiento de la organizaci\u00f3n dentro de los organismos correspondientes; pero tambi\u00e9n establece el deber de respaldar las decisiones adoptadas democr\u00e1ticamente por el partido. Esa combinaci\u00f3n entre debate, participaci\u00f3n, disciplina y unidad fue una de las grandes ense\u00f1anzas del profesor Juan Bosch y una de las razones por las que el PLD lleg\u00f3 a convertirse en una referencia de organizaci\u00f3n pol\u00edtica, institucionalidad y capacidad de gobierno.<\/p>\n<p>Por esa raz\u00f3n, toda inquietud, propuesta o diferencia encuentra su espacio natural dentro de los organismos del partido. No porque las diferencias deban ocultarse, sino porque una organizaci\u00f3n madura se fortalece cuando sus debates se desarrollan donde corresponde, con respeto, argumentos y apego a las normas que ella misma se ha dado. Esa conducta no limita la democracia interna; por el contrario, la fortalece, la ordena y reafirma la autoridad de las decisiones colectivas. Ese fue el ejemplo que dej\u00f3 Juan Bosch cuando, siendo fundador, l\u00edder e ide\u00f3logo del PLD, acept\u00f3 que la \u00faltima palabra siempre correspond\u00eda al partido y no a una voluntad individual.<\/p>\n<p>Los grandes partidos pol\u00edticos no perduran porque nunca tengan diferencias; perduran porque poseen principios, organismos y reglas que les permiten procesarlas con madurez institucional. Esa cultura pol\u00edtica evita que las personas se conviertan en el centro de la organizaci\u00f3n y garantiza que el proyecto colectivo siempre prevalezca sobre cualquier inter\u00e9s particular. Esa ha sido una de las mayores fortalezas hist\u00f3ricas del Partido de la Liberaci\u00f3n Dominicana PLD y una de las razones por las que pudo formar generaciones de dirigentes comprometidos con el servicio al pueblo dominicano.<\/p>\n<p>Las palabras del Secretario General nos recuerdan precisamente esa herencia doctrinal. No constituyen una invitaci\u00f3n a mirar el pasado con nostalgia, sino a mantener viva la esencia que hizo del PLD una organizaci\u00f3n respetada por su formaci\u00f3n, su disciplina y su institucionalidad. Recordar esos principios significa reafirmar la identidad de un partido que naci\u00f3 convencido de que la organizaci\u00f3n siempre ser\u00e1 m\u00e1s grande que cualquiera de sus dirigentes y de que el liderazgo verdadero consiste en fortalecer la instituci\u00f3n para que esta pueda servir mejor al pueblo.<\/p>\n<p>Ese legado nos compromete a seguir trabajando con humildad, respeto y sentido de unidad. Nos corresponde fortalecer cada organismo, formar nuevos cuadros, escuchar a nuestra militancia y reencontrarnos cada d\u00eda m\u00e1s con nuestra base y con el pueblo dominicano, verdadera raz\u00f3n de ser de nuestra existencia pol\u00edtica. Como bien fue recordado recientemente, el poder no es el destino; es el instrumento para servir a la gente. Por eso, el camino hacia el gobierno no debe entenderse como la meta, sino como la oportunidad de volver a transformar positivamente la vida de los dominicanos, como lo hizo el PLD durante sus a\u00f1os de gesti\u00f3n. Si permanecemos fieles a los principios que nos leg\u00f3 el profesor Juan Bosch, fortalecemos nuestra institucionalidad, respetamos nuestros organismos y colocamos siempre al partido por encima de cualquier inter\u00e9s individual, volveremos a merecer la confianza del pueblo dominicano. Porque la verdadera unidad no consiste en pensar todos igual; consiste en compartir un mismo prop\u00f3sito: servir a la naci\u00f3n. Primero el Partido, porque cuando el partido pone por delante sus principios, su organizaci\u00f3n y su compromiso con el pueblo, tambi\u00e9n pone primero el futuro de la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Asiaraf Serulle | Un partido pol\u00edtico no es simplemente una organizaci\u00f3n creada para participar en elecciones. Es una comunidad de principios, valores, normas y objetivos comunes; una instituci\u00f3n llamada a trascender a quienes circunstancialmente la dirigen. 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