{"id":89935,"date":"2026-07-06T21:38:15","date_gmt":"2026-07-07T01:38:15","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=89935"},"modified":"2026-07-06T21:38:15","modified_gmt":"2026-07-07T01:38:15","slug":"del-cuerpo-del-orden-al-cuerpo-de-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/del-cuerpo-del-orden-al-cuerpo-de-la-muerte\/","title":{"rendered":"DEL CUERPO DEL ORDEN AL CUERPO DE LA MUERTE"},"content":{"rendered":"<p>Por: Daniel Cruz | Juan Jos\u00e9 toma el casco y las llaves. Se apresta a salir cuando se detiene unos segundos; parece que vacila entre ir al encuentro de su destino o posponer la salida. No, solo piensa por un instante en darle una vuelta por el vecindario a Juanita, su hermana. Se arrepiente de inmediato, aleccionado por la experiencia de ayer, cuando la ni\u00f1a no baj\u00f3 de la motocicleta antes de la sexta vuelta. Hoy Juan Jos\u00e9 no tiene tiempo para tanto trote. Quiere llegar a donde su novia, Josefina, a la hora acordada: las 6:00 p. m. Dispone de veinticinco minutos para cubrir el recorrido desde La Joya de Los Alcarrizos hasta Pedro Brand. Le son suficientes, piensa.<\/p>\n<p>\u2014Ma, nos vemos m\u00e1s tarde \u2014le vocea a su madre, quien, arrodillada frente a la nevera, acomoda unos vegetales.<\/p>\n<p>\u2014Ten cuidado, \u00abBot\u00f3n\u00bb, la calle est\u00e1 muy peligrosa \u2014le dice a su hijo pensando en Cesarito, el hijo de su comadre Andrea, asesinado la semana anterior por un polic\u00eda en un intercambio de disparos bastante desproporcionado.<\/p>\n<p>Antes de poner un pie fuera de la casa, Juan Jos\u00e9 se traza una cruz toc\u00e1ndose la frente, los hombros y el vientre, un poco m\u00e1s abajo del diafragma. Por su parte, la madre, que parece una devota consagrada ba\u00f1ada por la luz de la nevera, le dedica su oraci\u00f3n preferida: la del Santo Ni\u00f1o de Atocha. Ella se queda inm\u00f3vil, acariciando la estampa de ocho gramos del Santo Ni\u00f1o que siempre lleva consigo. No reanuda sus labores hasta que finalmente se deja de o\u00edr el sonido del motor, \u00fanico v\u00ednculo f\u00edsico que la unir\u00e1 por \u00faltima vez a su hijo.<\/p>\n<p>La noticia fatal lleg\u00f3 un minuto despu\u00e9s. \u00a1Mataron a Juan Jos\u00e9 en la salida de Los Alcarrizos! \u2014o la entrada, dependiendo de por d\u00f3nde se venga\u2014, debajo del Metro.<\/p>\n<p>La noticia se expandi\u00f3 por todo el pa\u00eds con la fuerza arrolladora con que se difunden siempre las malas nuevas. De un joven alegre de veinticinco a\u00f1os que laboraba como almacenista en una ferreter\u00eda y cursaba un ciclo t\u00e9cnico en el Infotep, Juan Jos\u00e9 pas\u00f3 a ser un mero dato estad\u00edstico: la v\u00edctima fatal n\u00famero 143 de la Polic\u00eda en lo que va del a\u00f1o 2026.<\/p>\n<p>La primera reacci\u00f3n de la madre fue rechazar lo que le dec\u00edan. No cre\u00eda que su hijo hubiera muerto. \u00abMe est\u00e1n mintiendo, debe ser un error. Adem\u00e1s, mi Santo Ni\u00f1o de Atocha no puede fallarme. Nunca ha desamparado a mi \u201cBot\u00f3n\u201d\u00bb, se dec\u00eda la madre ahogada en llanto. Por momentos, llenaba sus pulmones con tanto aire en el vano intento de contener las l\u00e1grimas que se le dificultaba respirar; entonces tos\u00eda y lanzaba un grito desgarrador: \u00ab\u00a1Ay, mi \u201cBot\u00f3n\u201d!, \u00bfqu\u00e9 voy a hacer sin ti?\u00bb.<\/p>\n<p>Juanita no entend\u00eda del todo lo que pasaba. Vio c\u00f3mo la casa se llenaba de personas; la primera en llegar fue la comadre Andrea, su madrina. Con sus cuatro a\u00f1itos, la ni\u00f1a sent\u00eda que algo malo hab\u00eda sucedido y, contagiada por el dolor materno, lloraba desconsolada aferrada a su falda.<\/p>\n<p>En el lugar de la tragedia tambi\u00e9n se respiraba dolor. Algunos conoc\u00edan a Juan Jos\u00e9 por ser del mismo barrio; otros, sobre todo motoconchistas de la zona, porque lo hab\u00edan visto tantas veces que ya hab\u00edan trabado amistad. Todos contemplaban el cuerpo sin vida. Una enorme mancha de sangre, ya seca, marcaba la camisa a la altura del pecho. Sus ojos permanec\u00edan fijos y vac\u00edos, mientras su mano inerte a\u00fan apretaba los papeles del motor; documentos que de nada le sirvieron ante un polic\u00eda cuyo \u00fanico objetivo era confiscar la motocicleta a cualquier precio.<\/p>\n<p>Una vida se hab\u00eda reducido a la nada, al igual que las 142 anteriores de este semestre; las 240 del a\u00f1o anterior; las 227 del antepasado y las 178 del 2023. Cada a\u00f1o muere m\u00e1s gente a manos de quienes est\u00e1n llamados a protegernos. Ocho gramos de plomo \u2014el equivalente al peso de una de nuestras monedas de veinticinco pesos\u2014 hab\u00edan bastado para enlutar a un barrio. El peso de esos ocho gramos de una bala de plomo fue mayor que el de los ocho gramos del Santo Ni\u00f1o de Atocha; as\u00ed habr\u00eda razonado la madre de Juan Jos\u00e9 si hubiera podido pensar con objetividad en ese momento.<\/p>\n<p>Al pa\u00eds se le prometi\u00f3 reducir la delincuencia en un 50 % en dos a\u00f1os y, seis a\u00f1os despu\u00e9s, esta no ha hecho sino aumentar, con el agravante de que ahora a los delincuentes tradicionales se les han sumado quienes deber\u00edan proteger a los ciudadanos: los polic\u00edas.<\/p>\n<p>Se han invertido m\u00e1s de 8 000 millones de pesos en Seguridad Ciudadana y en la reforma de la instituci\u00f3n del orden, pero nadie ha visto una correspondencia real entre esa inversi\u00f3n y la mejor\u00eda de la uniformada.<\/p>\n<p>Para un observador atento, desde la fatal experiencia de Elizabeth Altagracia Mu\u00f1oz Marte y Joel Eusebio D\u00edaz Ferrer \u2014la pareja de religiosos asesinada por una patrulla policial en las proximidades de Villa Altagracia, en un ret\u00e9n improvisado en el kil\u00f3metro 45 de la autopista Duarte el 30 de marzo de 2021\u2014, lo que se ha evidenciado es una escalada de represi\u00f3n, abusos y cr\u00edmenes contra ciudadanos de a pie, incidentes en los que siempre hay por lo menos un polic\u00eda involucrado. En cualquier parte del mundo, los polic\u00edas est\u00e1n para proteger a la ciudadan\u00eda; los de la Rep\u00fablica Dominicana, en cambio, parecen ensa\u00f1ados en aprovechar su condici\u00f3n de fuerza (arma y autoridad) para abusar y atropellar.<\/p>\n<p>Aunque existen sentencias del Tribunal Constitucional que disponen que no se pueden retener los veh\u00edculos sin la decisi\u00f3n de un juez, los agentes se los llevan porque se consideran por encima de todo, incluida la ley.<\/p>\n<p>Se valen de m\u00faltiples artima\u00f1as para subyugar a los ciudadanos. Te detienen y, si ven que andas con los papeles en regla, te provocan para arrestarte \u00abpor bocadura\u00bb. Cuando te despojan del veh\u00edculo (autom\u00f3vil o motocicleta), no entregan ning\u00fan comprobante de la incautaci\u00f3n donde se registren los datos de dichos medios de transporte y los tuyos. Es un atraco a la franca, amparado en la complicidad de las autoridades de la instituci\u00f3n y del Gobierno.<\/p>\n<p>Al final de todo \u2014seg\u00fan parecen creer las autoridades\u2014 la gente se queja, clama y protesta, pero termina por resignarse. Los \u00abJuan Jos\u00e9\u00bb son estad\u00edsticas que se pueden manejar y maquillar con mercadeo y un buen plan de contingencia comunicacional. Este libreto empieza por una expresi\u00f3n oficial de solidaridad y condolencias, contin\u00faa con un arreglo floral y, quiz\u00e1s, con la promesa de un empleo para alg\u00fan familiar afectado; todo esto sepultado bajo el silencio c\u00f3mplice de las autoridades y de la sociedad civil. El ciclo se mantiene intacto hasta la pr\u00f3xima v\u00edctima, cuando se repite el mismo ritual, en un proceso infinito que solo terminar\u00e1 cuando la paciencia del pueblo diga \u00a1basta!, porque cuando este despierta, no hay fuerza que lo detenga.<\/p>\n<p>___<br \/>\n* Los personajes de esta historia son ficticios, no as\u00ed los datos ni los nombres de la pareja asesinada en las proximidades de Villa Altagracia, los cuales son tan reales como la muerte reciente de Darlin Enmanuel Mercado Cabrera, de apenas 19 a\u00f1os, en Herrera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Daniel Cruz | Juan Jos\u00e9 toma el casco y las llaves. Se apresta a salir cuando se detiene unos segundos; parece que vacila entre ir al encuentro de su destino o posponer la salida. No, solo piensa por un instante en darle una vuelta por el vecindario a Juanita, su hermana. 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