{"id":90342,"date":"2026-07-22T09:48:03","date_gmt":"2026-07-22T13:48:03","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=90342"},"modified":"2026-07-22T09:48:03","modified_gmt":"2026-07-22T13:48:03","slug":"cristobal-colon-y-la-isla-saona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/cristobal-colon-y-la-isla-saona\/","title":{"rendered":"Crist\u00f3bal Col\u00f3n y la isla Saona"},"content":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes |  La \u00fanica isla americana que el Almirante regal\u00f3 a un compa\u00f1ero de viaje.<\/p>\n<p>La historia suele recordar a Crist\u00f3bal Col\u00f3n como el descubridor europeo de Am\u00e9rica y como el navegante que abri\u00f3 definitivamente el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico a la expansi\u00f3n del mundo occidental. Sin embargo, detr\u00e1s de aquella extraordinaria empresa existieron hombres cuya participaci\u00f3n qued\u00f3 casi olvidada por los siglos, aunque sus testimonios constituyen hoy documentos indispensables para comprender los primeros a\u00f1os del encuentro entre Europa y el Nuevo Mundo.<\/p>\n<p>Uno de ellos fue Michele de Cuneo, comerciante, navegante y hombre de negocios nacido en la ciudad de Savona, en la costa de Liguria. Gracias a la larga carta que escribi\u00f3 en 1495 al regresar del segundo viaje colombino conocemos numerosos detalles de aquella expedici\u00f3n, desde las dificultades de la navegaci\u00f3n hasta la vida cotidiana en La Espa\u00f1ola, las relaciones entre espa\u00f1oles, genoveses e ind\u00edgenas, la b\u00fasqueda obsesiva del oro y el descubrimiento de nuevas tierras.<\/p>\n<p>Entre todos esos episodios existe uno que posee un significado muy especial para la historia dominicana: el origen del nombre de la isla Saona.<\/p>\n<p>Pocas personas saben que el nombre de esa isla, convertida hoy en uno de los principales s\u00edmbolos naturales de la Rep\u00fablica Dominicana, naci\u00f3 como un homenaje personal de Crist\u00f3bal Col\u00f3n a uno de sus m\u00e1s cercanos compa\u00f1eros de viaje. A\u00fan menos conocido resulta que el propio Michele de Cuneo afirm\u00f3 haber recibido la isla como un regalo del Almirante, convirti\u00e9ndose as\u00ed en el \u00fanico hombre al que Col\u00f3n concedi\u00f3 personalmente una especie de se\u00f1or\u00edo colonial en Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>La historia de Saona constituye, por tanto, un episodio singular dentro de toda la empresa colombina.<\/p>\n<p>Michele de Cuneo: un hombre de la aristocracia mercantil ligur<\/p>\n<p>Michele de Cuneo naci\u00f3 en Savona poco antes de marzo de 1448. Era hijo de Corrado de Cuneo y Mariola, probablemente perteneciente a la familia Scarella. Los de Cuneo proced\u00edan originalmente de la cercana localidad de Cunio, aunque ya estaban plenamente establecidos en Savona desde el siglo XIV.<\/p>\n<p>No pertenec\u00edan a la nobleza feudal tradicional, sino a la poderosa aristocracia mercantil que hab\u00eda convertido a G\u00e9nova y a las ciudades ligures en uno de los grandes centros comerciales del Mediterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>Su familia estaba integrada por armadores, capitanes mar\u00edtimos, comerciantes, diplom\u00e1ticos, propietarios urbanos y rurales y empresarios dedicados tambi\u00e9n al cr\u00e9dito. Sus galeras navegaban desde las costas del norte de \u00c1frica hasta Qu\u00edos, en el mar Egeo; desde los puertos de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica hasta Flandes e Inglaterra.<\/p>\n<p>Su abuelo, tambi\u00e9n llamado Michele, hab\u00eda sido comerciante de pa\u00f1os y embajador en Mil\u00e1n y G\u00e9nova.<\/p>\n<p>Su padre, Corrado, particip\u00f3 activamente en el gobierno municipal de Savona. En 1471 ingres\u00f3 en el Consejo de Ancianos y desarroll\u00f3 durante d\u00e9cadas una intensa actividad comercial por todo el Mediterr\u00e1neo occidental.<\/p>\n<p>Los matrimonios dentro de aquella familia respond\u00edan a una l\u00f3gica econ\u00f3mica y pol\u00edtica caracter\u00edstica del mundo ligur. Los de Cuneo manten\u00edan estrechas alianzas con importantes familias como los Della Rovere y los Centurione, cuyos miembros ocupar\u00edan posteriormente posiciones decisivas tanto en la pol\u00edtica italiana como en la Iglesia.<\/p>\n<p>Precisamente esa compleja red comercial y financiera explica buena parte del \u00e9xito alcanzado por los navegantes genoveses durante los siglos XV y XVI.<\/p>\n<p>Los caminos de Col\u00f3n y los ligures<\/p>\n<p>Uno de los aspectos m\u00e1s interesantes que revela la documentaci\u00f3n conservada es la estrecha relaci\u00f3n existente entre la familia Colombo y los de Cuneo.<\/p>\n<p>En agosto de 1474, Corrado de Cuneo vendi\u00f3 varias casas y terrenos situados en Legino a Domenico Colombo, padre de Crist\u00f3bal Col\u00f3n, quien ya se hab\u00eda trasladado con su familia a Savona algunos a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>Aquel simple contrato inmobiliario demuestra que ambas familias no s\u00f3lo pertenec\u00edan al mismo ambiente ciudadano, sino que manten\u00edan relaciones econ\u00f3micas directas.<\/p>\n<p>Los archivos de Savona conservan decenas de documentos relacionados con Michele de Cuneo.<\/p>\n<p>Sabemos que construy\u00f3 barcos, particip\u00f3 en sociedades mercantiles, compr\u00f3 y vendi\u00f3 inmuebles, negoci\u00f3 az\u00facar, trigo, pa\u00f1os, hilos de oro y otras mercanc\u00edas, adem\u00e1s de realizar operaciones financieras y de cr\u00e9dito.<\/p>\n<p>En 1489 fue nombrado publicus extimator civitatis et communis Saone, es decir, tasador p\u00fablico de la ciudad y del municipio de Savona.<\/p>\n<p>Todo indica que se trataba de un comerciante culto, experimentado y perfectamente integrado en la red internacional de negocios creada por los genoveses.<\/p>\n<p>El segundo viaje de Crist\u00f3bal Col\u00f3n<\/p>\n<p>Cuando Crist\u00f3bal Col\u00f3n regres\u00f3 triunfalmente de su primer viaje en marzo de 1493, Europa entera qued\u00f3 fascinada por las noticias procedentes del otro lado del Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Diplom\u00e1ticos, comerciantes y banqueros deseaban conocer hasta el \u00faltimo detalle de aquellas nuevas tierras.<\/p>\n<p>Portugal observaba con preocupaci\u00f3n el avance castellano.<\/p>\n<p>Los comerciantes italianos comprend\u00edan inmediatamente las inmensas posibilidades econ\u00f3micas abiertas por la nueva ruta occidental.<\/p>\n<p>Por ello no resulta sorprendente que Michele de Cuneo decidiera incorporarse al segundo viaje de Col\u00f3n.<\/p>\n<p>La expedici\u00f3n parti\u00f3 de C\u00e1diz el 25 de septiembre de 1493.<\/p>\n<p>Ya no se trataba de la modesta empresa formada por una nao y dos carabelas.<\/p>\n<p>Ahora la Corona hab\u00eda organizado una verdadera flota de diecisiete embarcaciones, destinada no s\u00f3lo a explorar sino tambi\u00e9n a colonizar los territorios descubiertos.<\/p>\n<p>Entre sus integrantes figuraban numerosos genoveses y ligures.<\/p>\n<p>Como ha se\u00f1alado la historiadora Gabriella Airaldi, Col\u00f3n pod\u00eda servir a Castilla, pero dif\u00edcilmente pod\u00eda actuar sin la extensa red comercial de los hombres de G\u00e9nova.<\/p>\n<p>Espa\u00f1a estaba llena de comerciantes, banqueros, navegantes y empresarios ligures.<\/p>\n<p>Aquella presencia constitu\u00eda una verdadera infraestructura econ\u00f3mica internacional que facilitaba operaciones financieras, abastecimientos, informaci\u00f3n y relaciones comerciales.<\/p>\n<p>Michele de Cuneo formaba parte precisamente de ese mundo.<\/p>\n<p>Su viaje no era \u00fanicamente una aventura mar\u00edtima.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n era una misi\u00f3n comercial.<\/p>\n<p>La carta que sobrevivi\u00f3 cinco siglos<\/p>\n<p>Al concluir el segundo viaje, Michele de Cuneo regres\u00f3 a Italia llevando consigo abundantes notas tomadas durante la expedici\u00f3n. El 26 de septiembre de 1495, su amigo Gerolamo Aimari le solicit\u00f3 que le relatara cuanto hab\u00eda visto en aquellas tierras recientemente descubiertas. Ambos deb\u00edan reunirse personalmente, pero el encuentro nunca lleg\u00f3 a realizarse.<\/p>\n<p>Michele decidi\u00f3 entonces escribir una extensa carta. Comenz\u00f3 el 15 de octubre de 1495 y la termin\u00f3 apenas trece d\u00edas despu\u00e9s, el 28 de octubre.<\/p>\n<p>Aquella carta, destinada originalmente a un amigo, termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en uno de los documentos fundamentales para reconstruir la historia del segundo viaje de Crist\u00f3bal Col\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante siglos permaneci\u00f3 pr\u00e1cticamente desconocida, hasta que en 1885 fue descubierta por el erudito italiano Olindo Guerrini dentro del denominado \u00abManuscrito Negro\u00bb, manuscrito n\u00famero 4075 conservado en la Biblioteca del Instituto de Ciencias de la Universidad de Bolonia.<\/p>\n<p>Desde entonces ha sido objeto de numerosos estudios y sucesivas ediciones cr\u00edticas, especialmente por Jacques Heers, Gabriella Airaldi, Luigi Formisano, Giuseppe Milazzo, Juan Gil y Consuelo Varela.<\/p>\n<p>Para los historiadores constituye una fuente excepcional.<\/p>\n<p>No fue escrita por un cronista oficial ni por un religioso, sino por un comerciante acostumbrado a observar cuidadosamente el mundo.<\/p>\n<p>Su manera de mirar era distinta.<\/p>\n<p>Mientras otros describ\u00edan \u00fanicamente la conquista o la evangelizaci\u00f3n, Michele registraba tambi\u00e9n los puertos, los productos agr\u00edcolas, las posibilidades comerciales, las rutas mar\u00edtimas, las especies animales, la calidad de los suelos, la disponibilidad de agua, las distancias entre las islas y las oportunidades econ\u00f3micas que ofrec\u00edan aquellas nuevas tierras.<\/p>\n<p>Por ello diversos especialistas consideran que su obra pertenece al g\u00e9nero de las antiguas \u00abpr\u00e1cticas de mercader\u00eda\u00bb, manuales utilizados por comerciantes italianos para transmitir informaci\u00f3n \u00fatil sobre mercados, mercanc\u00edas y rutas comerciales.<\/p>\n<p>No era un simple diario de viaje.<\/p>\n<p>Era el informe de un hombre de negocios.<\/p>\n<p>Un observador sin adornos<\/p>\n<p>Una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s notables de Michele de Cuneo es la extraordinaria sinceridad de sus descripciones.<\/p>\n<p>No intenta embellecer la realidad.<\/p>\n<p>Relata las privaciones sufridas durante la expedici\u00f3n.<\/p>\n<p>Al describir la marcha hacia el Cibao, territorio que Col\u00f3n segu\u00eda identificando obstinadamente con el Cipango de Marco Polo, escribe:<\/p>\n<p>\u00abNo demasiado bien provistos de ropa. Y en dicho viaje, entre la ida, la estancia y el regreso, permanecimos veintinueve d\u00edas con p\u00e9simo tiempo, comiendo mal y bebiendo peor.\u00bb<\/p>\n<p>Pero inmediatamente a\u00f1ade otra observaci\u00f3n igualmente reveladora:<\/p>\n<p>\u00abPor la codicia del mencionado oro, todos nos manten\u00edamos fuertes y vigorosos.\u00bb<\/p>\n<p>En otra ocasi\u00f3n recuerda que pasaron doce d\u00edas sobreviviendo pr\u00e1cticamente sin agua y aliment\u00e1ndose \u00fanicamente de pan elaborado con mandioca.<\/p>\n<p>Las provisiones escaseaban tanto que la despensa permanec\u00eda cerrada bajo llave para evitar robos.<\/p>\n<p>Cada hombre recib\u00eda apenas unas ocho onzas de pan diarias, poco m\u00e1s de doscientos gramos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Michele, si no hubiese sido por la abundancia de peces, la expedici\u00f3n habr\u00eda terminado en un desastre.<\/p>\n<p>Son detalles aparentemente secundarios, pero permiten comprender la enorme dureza de aquellas primeras expediciones atl\u00e1nticas.<\/p>\n<p>La amistad con Crist\u00f3bal Col\u00f3n<\/p>\n<p>La carta revela tambi\u00e9n una relaci\u00f3n de confianza poco com\u00fan entre Michele y el Almirante.<\/p>\n<p>Col\u00f3n desconfiaba profundamente de la mayor\u00eda de los espa\u00f1oles y prefer\u00eda rodearse de familiares y compatriotas.<\/p>\n<p>Su mayor colaborador era su hermano Bartolom\u00e9.<\/p>\n<p>Sin embargo, Michele ocup\u00f3 un lugar muy especial entre sus amigos.<\/p>\n<p>Con el humor propio de un viejo compa\u00f1ero de viaje, cuenta incluso que al hacer escala en La Gomera, Col\u00f3n organiz\u00f3 festejos, disparos de bombardas y fuegos artificiales para agasajar a la se\u00f1ora de la isla, de quien hab\u00eda estado enamorado a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>No era una an\u00e9cdota destinada a disminuir la figura del Almirante.<\/p>\n<p>Al contrario.<\/p>\n<p>Refleja la cercan\u00eda con la que Michele lo trataba.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante ofrece un retrato extraordinario del navegante:<\/p>\n<p>\u00abDesde que G\u00e9nova es G\u00e9nova no ha nacido hombre tan magn\u00e1nimo y tan agudo en el arte de navegar como el mencionado se\u00f1or almirante.\u00bb<\/p>\n<p>Y contin\u00faa:<\/p>\n<p>\u00abMientras navegaba, con s\u00f3lo ver una nube o una estrella durante la noche, juzgaba lo que deb\u00eda suceder; y, si deb\u00eda producirse mal tiempo, \u00e9l mismo daba las \u00f3rdenes y permanec\u00eda al tim\u00f3n. Cuando la tempestad hab\u00eda pasado, levantaba las velas mientras los dem\u00e1s dorm\u00edan.\u00bb<\/p>\n<p>Se trata probablemente del elogio m\u00e1s impresionante escrito por un contempor\u00e1neo de Col\u00f3n acerca de sus capacidades como marino.<\/p>\n<p>No procede de un cortesano ni de un cronista oficial.<\/p>\n<p>Lo escribe un navegante experimentado que hab\u00eda recorrido durante a\u00f1os el Mediterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>Sombras de la conquista<\/p>\n<p>Precisamente porque Michele escribe con franqueza, su relato tambi\u00e9n muestra el lado m\u00e1s oscuro de la empresa colombina.<\/p>\n<p>Describe sin eufemismos la violencia ejercida contra los ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Habla de castigos corporales, mutilaciones, esclavitud y de la obsesi\u00f3n por encontrar oro.<\/p>\n<p>Cuenta c\u00f3mo numerosos ind\u00edgenas capturados murieron durante el viaje hacia Europa.<\/p>\n<p>Relata igualmente los conflictos entre espa\u00f1oles y genoveses, las rivalidades internas y la creciente tensi\u00f3n dentro de la colonia.<\/p>\n<p>Cuando algunos colonos realizaban intercambios clandestinos con los ind\u00edgenas, las penas pod\u00edan incluir azotes y el corte de las orejas o de la nariz.<\/p>\n<p>La conquista distaba mucho de ser una empresa ordenada.<\/p>\n<p>Era un mundo dominado por la ambici\u00f3n, las enfermedades, las rivalidades nacionales y la incertidumbre permanente.<\/p>\n<p>Nada de ello es ocultado por Michele.<\/p>\n<p>Su carta constituye precisamente un documento hist\u00f3rico de enorme valor porque no intenta justificar los hechos.<\/p>\n<p>Simplemente los cuenta.<\/p>\n<p>Y gracias a esa honestidad resulta posible comprender con mayor profundidad tanto las grandezas como las tragedias de aquellos primeros a\u00f1os de presencia europea en Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Pero entre todas las experiencias vividas durante aquella expedici\u00f3n hubo una que Michele recordar\u00eda con especial orgullo: el descubrimiento de una hermosa isla situada frente a la costa oriental de La Espa\u00f1ola, cuyo nombre permanecer\u00eda unido para siempre al de su ciudad natal.<\/p>\n<p>El descubrimiento de la Bella Saonese<\/p>\n<p>Fue durante la exploraci\u00f3n de la costa meridional de La Espa\u00f1ola cuando ocurri\u00f3 uno de los episodios m\u00e1s singulares de toda la empresa colombina.<\/p>\n<p>Michele de Cuneo relata que, navegando junto a Crist\u00f3bal Col\u00f3n, fue el primero en avistar un hermoso cabo provisto de un excelente puerto natural.<\/p>\n<p>Como reconocimiento, el Almirante decidi\u00f3 bautizar aquel lugar con un nombre que hac\u00eda referencia directa a su compa\u00f1ero de expedici\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abPuso por nombre al cabo San Michele Saonese, en consideraci\u00f3n a m\u00ed, y as\u00ed lo anot\u00f3 en su libro.\u00bb<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s apareci\u00f3 ante ellos una isla de extraordinaria belleza.<\/p>\n<p>Michele contin\u00faa el relato con palabras que constituyen uno de los testimonios m\u00e1s importantes de toda la documentaci\u00f3n colombina:<\/p>\n<p>\u00abUna isla hermos\u00edsima, situada frente a un cabo no demasiado lejano, que tambi\u00e9n fui el primero en descubrir. Su contorno era de unas veinticinco leguas y, tambi\u00e9n por afecto hacia m\u00ed, el se\u00f1or almirante le puso por nombre la Bella Saonese y me la entreg\u00f3 como presente.\u00bb<\/p>\n<p>Aquella frase, escrita apenas dos a\u00f1os despu\u00e9s de los acontecimientos, posee un enorme valor hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Por primera vez un testigo presencial explica el origen del nombre de la actual isla Saona.<\/p>\n<p>No fue un nombre ind\u00edgena.<\/p>\n<p>Tampoco una denominaci\u00f3n religiosa, como acostumbraba hacer Col\u00f3n.<\/p>\n<p>Mucho menos un homenaje a la Corona de Castilla.<\/p>\n<p>Fue un homenaje personal a la ciudad italiana de Savona, patria de Michele de Cuneo.<\/p>\n<p>Con el paso del tiempo, el nombre Bella Saonese termin\u00f3 simplific\u00e1ndose hasta convertirse simplemente en Saona, denominaci\u00f3n que conserva desde finales del siglo XV.<\/p>\n<p>Un regalo excepcional<\/p>\n<p>Pero el episodio no termin\u00f3 con el bautismo de la isla.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el propio Michele, Crist\u00f3bal Col\u00f3n realiz\u00f3 un gesto absolutamente extraordinario.<\/p>\n<p>Le entreg\u00f3 la isla como regalo personal.<\/p>\n<p>Escribi\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abConforme a las formas y procedimientos correspondientes, tom\u00e9 posesi\u00f3n de ella, del mismo modo que el se\u00f1or almirante lo hac\u00eda con las dem\u00e1s en nombre de la majestad del rey; es decir, mediante un documento de notario p\u00fablico.\u00bb<\/p>\n<p>Y a\u00f1ade inmediatamente:<\/p>\n<p>\u00abArranqu\u00e9 hierba, cort\u00e9 \u00e1rboles, plant\u00e9 la cruz y tambi\u00e9n la horca, y en nombre de Dios la bautic\u00e9 con el nombre de la Bella Saonese.\u00bb<\/p>\n<p>Aquellos gestos respond\u00edan al ceremonial jur\u00eddico castellano utilizado para tomar posesi\u00f3n de nuevos territorios.<\/p>\n<p>La cruz simbolizaba la incorporaci\u00f3n del territorio a la Cristiandad.<\/p>\n<p>La horca representaba la autoridad para administrar justicia.<\/p>\n<p>Arrancar hierba y cortar ramas constitu\u00edan antiguos actos simb\u00f3licos de posesi\u00f3n territorial.<\/p>\n<p>Michele afirma adem\u00e1s que todo aquel procedimiento qued\u00f3 registrado por Col\u00f3n en su propio libro de navegaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El \u00fanico se\u00f1or\u00edo concedido por el Almirante<\/p>\n<p>Los historiadores consideran que \u00e9ste constituye un caso \u00fanico.<\/p>\n<p>No se conoce otro episodio semejante en toda la trayectoria colombina.<\/p>\n<p>Jacques Heers lleg\u00f3 a afirmar que Michele de Cuneo fue la \u00fanica persona a quien Crist\u00f3bal Col\u00f3n concedi\u00f3 un se\u00f1or\u00edo colonial durante sus viajes americanos.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, el gran historiador italiano Paolo Emilio Taviani, uno de los mayores especialistas del siglo XX en la vida del Descubridor, reforz\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s esta interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En su obra sobre Crist\u00f3bal Col\u00f3n escribe que el Almirante ten\u00eda por costumbre bautizar las nuevas tierras con nombres relacionados con la fe cristiana o con la monarqu\u00eda espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Sin embargo, existi\u00f3 una sola excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Refiri\u00e9ndose precisamente a Saona, Taviani afirma:<\/p>\n<p>\u00abS\u00f3lo permiti\u00f3 una excepci\u00f3n, Saona, y lo hizo \u2014lo dijo claramente\u2014 en honor a Miguel (Michele) de Cuneo, no a s\u00ed mismo o a su familia.\u00bb<\/p>\n<p>Esta observaci\u00f3n reviste enorme importancia.<\/p>\n<p>Demuestra que el homenaje no fue una casualidad.<\/p>\n<p>Fue una decisi\u00f3n consciente de Col\u00f3n.<\/p>\n<p>Mientras Bartolom\u00e9 Col\u00f3n fundaba la ciudad de Santo Domingo y bautizaba la nueva capital recordando a su padre Domenico Colombo, Crist\u00f3bal mantuvo intacto el nombre de Saona como recuerdo permanente de su amigo savon\u00e9s.<\/p>\n<p>Un v\u00ednculo profundamente ligur<\/p>\n<p>Este episodio posee adem\u00e1s otro significado hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Durante siglos se discuti\u00f3 el verdadero origen de Crist\u00f3bal Col\u00f3n.<\/p>\n<p>Algunas teor\u00edas pretendieron presentarlo como catal\u00e1n, portugu\u00e9s, corso o incluso castellano.<\/p>\n<p>Sin embargo, Jacques Heers observ\u00f3 que un navegante perteneciente a cualquiera de esas tradiciones dif\u00edcilmente habr\u00eda bautizado una isla americana con el nombre de una peque\u00f1a ciudad de Liguria.<\/p>\n<p>El homenaje s\u00f3lo resulta plenamente comprensible dentro del ambiente genov\u00e9s al que pertenec\u00edan tanto Col\u00f3n como Michele de Cuneo.<\/p>\n<p>Gabriella Airaldi ha insistido igualmente en que la empresa colombina debe entenderse dentro de la amplia red comercial ligur que durante siglos hab\u00eda unido el Mediterr\u00e1neo con el Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Crist\u00f3bal Col\u00f3n serv\u00eda a Castilla, pero segu\u00eda siendo un hombre formado en la cultura mar\u00edtima de G\u00e9nova.<\/p>\n<p>Su amistad con Michele constituye uno de los ejemplos m\u00e1s claros de esa continuidad.<\/p>\n<p>Una isla habitada<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n que Michele hace de Saona tambi\u00e9n resulta extraordinariamente valiosa.<\/p>\n<p>No encontr\u00f3 una isla desierta.<\/p>\n<p>Escribe que en ella exist\u00edan treinta y siete aldeas y calcula una poblaci\u00f3n de no menos de treinta mil habitantes.<\/p>\n<p>La cifra seguramente est\u00e1 exagerada seg\u00fan los criterios demogr\u00e1ficos actuales.<\/p>\n<p>Sin embargo, revela una realidad indiscutible.<\/p>\n<p>La isla estaba densamente poblada por comunidades ta\u00ednas antes de la llegada de los europeos.<\/p>\n<p>Michele describe un territorio f\u00e9rtil, cubierto de vegetaci\u00f3n y habitado por pueblos perfectamente organizados.<\/p>\n<p>Aquella visi\u00f3n contrasta profundamente con la imagen posterior de una isla casi despoblada como consecuencia del colapso demogr\u00e1fico que sigui\u00f3 a la conquista.<\/p>\n<p>Hoy, cuando miles de visitantes recorren diariamente sus playas de arena blanca y sus aguas transparentes, resulta dif\u00edcil imaginar aquella Saona ind\u00edgena poblada por decenas de aldeas, integrada plenamente en la vida del cacicazgo de Hig\u00fcey y convertida pocos a\u00f1os despu\u00e9s en escenario de uno de los procesos m\u00e1s dram\u00e1ticos de la historia americana.<\/p>\n<p>El comerciante que ve\u00eda m\u00e1s all\u00e1 del oro<\/p>\n<p>La mayor parte de los cronistas que acompa\u00f1aron las primeras expediciones espa\u00f1olas describieron los acontecimientos desde una perspectiva militar, religiosa o pol\u00edtica. Michele de Cuneo, en cambio, contemplaba el Nuevo Mundo con los ojos de un comerciante formado en la tradici\u00f3n mercantil de G\u00e9nova.<\/p>\n<p>Su inter\u00e9s iba mucho m\u00e1s all\u00e1 del oro.<\/p>\n<p>Registraba cuidadosamente la calidad de los puertos, la existencia de agua dulce, las condiciones de navegaci\u00f3n, las posibilidades agr\u00edcolas, los recursos naturales y las especies animales.<\/p>\n<p>Observ\u00f3 qu\u00e9 cultivos europeos prosperaban en aquellas tierras.<\/p>\n<p>Escribi\u00f3 que el perejil, los melones, las sand\u00edas, las calabazas y los r\u00e1banos crec\u00edan con facilidad. En cambio, las cebollas, los puerros, la lechuga, el trigo, los garbanzos y las habas produc\u00edan resultados mucho m\u00e1s modestos.<\/p>\n<p>Anot\u00f3 igualmente que las gallinas, los perros y los gatos se reproduc\u00edan r\u00e1pidamente, mientras que el crecimiento del ganado vacuno, de los caballos y de las ovejas era mucho m\u00e1s lento.<\/p>\n<p>Su curiosidad cient\u00edfica era extraordinaria para un hombre de finales del siglo XV.<\/p>\n<p>Describi\u00f3 numerosas especies de aves, peces y animales marinos. Explic\u00f3 la utilizaci\u00f3n de la mandioca como alimento b\u00e1sico. Habl\u00f3 de las iguanas, de las canoas ind\u00edgenas, de las armas fabricadas con piedra y madera, de los arcos semejantes a los ingleses y de los adornos elaborados con plumas de papagayo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n describi\u00f3 las costumbres religiosas y sociales de los ta\u00ednos.<\/p>\n<p>Observ\u00f3 que viv\u00edan desnudos, que desconoc\u00edan el cristianismo y que conservaban im\u00e1genes religiosas que, desde su mirada europea, le recordaban representaciones de la Piedad.<\/p>\n<p>Narr\u00f3 igualmente la existencia de los pueblos can\u00edbales, cuyos h\u00e1bitos describi\u00f3 con la mezcla de curiosidad y temor caracter\u00edstica de la mentalidad europea de su tiempo.<\/p>\n<p>Luces y sombras<\/p>\n<p>Precisamente porque Michele escrib\u00eda con absoluta libertad, su carta conserva un enorme valor hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>No oculta la violencia.<\/p>\n<p>Habla de la esclavitud como una pr\u00e1ctica normal para la cultura europea de finales del siglo XV.<\/p>\n<p>Describe castigos corporales, mutilaciones, expediciones militares y la desesperaci\u00f3n de numerosos ind\u00edgenas obligados a abandonar sus aldeas.<\/p>\n<p>Cuenta c\u00f3mo muchas madres hu\u00edan dejando atr\u00e1s a sus hijos peque\u00f1os y c\u00f3mo numerosos esclavos mor\u00edan durante el viaje hacia Europa.<\/p>\n<p>Su relato contiene adem\u00e1s uno de los pasajes m\u00e1s duros de toda la literatura colombina al narrar el episodio de la ind\u00edgena que Col\u00f3n le regal\u00f3 como esclava.<\/p>\n<p>Michele describe los hechos con una frialdad que hoy resulta estremecedora y que refleja la mentalidad dominante en buena parte de la Europa de aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p>Precisamente por ello su carta constituye un documento imprescindible.<\/p>\n<p>No pretende justificar ni condenar.<\/p>\n<p>Simplemente muestra la realidad tal como la vivieron quienes participaron directamente en la conquista.<\/p>\n<p>Cinco siglos despu\u00e9s, ese testimonio permite comprender mejor tanto la grandeza de la navegaci\u00f3n colombina como el profundo drama humano que acompa\u00f1\u00f3 el nacimiento del mundo moderno.<\/p>\n<p>Un homenaje que permanece vivo<\/p>\n<p>Durante siglos, el origen del nombre de Saona permaneci\u00f3 pr\u00e1cticamente desconocido para el gran p\u00fablico.<\/p>\n<p>Sin embargo, los trabajos de historiadores como Jacques Heers, Gabriella Airaldi y Giuseppe Milazzo permitieron reconstruir documentalmente toda la historia.<\/p>\n<p>A ellos se sum\u00f3 el gran historiador italiano Paolo Emilio Taviani, probablemente el mayor especialista del siglo XX en Crist\u00f3bal Col\u00f3n.<\/p>\n<p>Taviani confirm\u00f3 el car\u00e1cter excepcional del homenaje realizado por el Almirante.<\/p>\n<p>Record\u00f3 que Col\u00f3n acostumbraba dar a las nuevas tierras nombres religiosos o relacionados con la Corona espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>S\u00f3lo hizo una excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Saona.<\/p>\n<p>Y la hizo \u2014como \u00e9l mismo explic\u00f3\u2014 en honor de Michele de Cuneo, no en honor de s\u00ed mismo ni de su propia familia.<\/p>\n<p>Esa afirmaci\u00f3n de Taviani coincide plenamente con la carta escrita por Michele en 1495 y constituye una confirmaci\u00f3n independiente del episodio.<\/p>\n<p>Hoy ya no existen dudas razonables sobre el origen del nombre de la isla.<\/p>\n<p>Saona, puente entre Liguria y el Caribe<\/p>\n<p>Cinco siglos despu\u00e9s, miles de visitantes llegan cada a\u00f1o a la isla Saona atra\u00eddos por sus playas de arena blanca, sus aguas transparentes, sus arrecifes coralinos y su extraordinaria riqueza ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Integrada actualmente en el Parque Nacional Cotubanam\u00e1, constituye uno de los espacios naturales m\u00e1s valiosos de la Rep\u00fablica Dominicana y uno de los principales destinos del turismo nacional e internacional.<\/p>\n<p>Sin embargo, pocos de esos visitantes saben que el nombre de la isla constituye tambi\u00e9n un puente hist\u00f3rico entre el Caribe y la costa de Liguria.<\/p>\n<p>Cada vez que pronunciamos la palabra Saona, estamos evocando indirectamente a Savona, la ciudad donde naci\u00f3 Michele de Cuneo y donde tambi\u00e9n transcurrieron parte de los primeros a\u00f1os de la familia Colombo.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de ese nombre sobrevive la memoria de una amistad nacida en el mundo mercantil genov\u00e9s y consolidada durante una de las expediciones m\u00e1s extraordinarias de la historia de la humanidad.<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes | La \u00fanica isla americana que el Almirante regal\u00f3 a un compa\u00f1ero de viaje. 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