{"id":90859,"date":"2026-08-13T02:04:43","date_gmt":"2026-08-13T06:04:43","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=90859"},"modified":"2026-08-13T02:04:43","modified_gmt":"2026-08-13T06:04:43","slug":"hostos-bosch-y-la-siembra-que-no-termino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/hostos-bosch-y-la-siembra-que-no-termino\/","title":{"rendered":"Hostos, Bosch y la siembra que no termin\u00f3"},"content":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes | El 11 de agosto se cumplieron 123 a\u00f1os de la muerte, en Santo Domingo, de Eugenio Mar\u00eda de Hostos.<\/p>\n<p>Hab\u00eda nacido Hostos en Mayag\u00fcez, Puerto Rico, el 11 de enero de 1839, pero una parte esencial de su obra qued\u00f3 sembrada para siempre en la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>Y digo sembrada porque dif\u00edcilmente pueda encontrarse una palabra mejor para definir lo que Hostos hizo entre nosotros.<\/p>\n<p>Juan Bosch la encontr\u00f3.<\/p>\n<p>En 1939, en La Habana, Bosch public\u00f3 Hostos, el sembrador, una obra escrita cuando todav\u00eda era un joven intelectual dominicano que comenzaba a abrirse camino en el exilio.<\/p>\n<p>No escogi\u00f3 presentar a Hostos simplemente como fil\u00f3sofo, educador, soci\u00f3logo o patriota puertorrique\u00f1o. Lo llam\u00f3 sembrador.<\/p>\n<p>La palabra contiene pr\u00e1cticamente una filosof\u00eda.<\/p>\n<p>El sembrador trabaja para el futuro. Deposita algo en una tierra que quiz\u00e1 no ver\u00e1 convertido plenamente en fruto. Necesita paciencia y, sobre todo, confianza en que otros continuar\u00e1n la tarea.<\/p>\n<p>Eso hizo Hostos.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 a la Rep\u00fablica Dominicana y comprendi\u00f3 que la construcci\u00f3n de una naci\u00f3n no depend\u00eda \u00fanicamente de constituciones, gobiernos, ej\u00e9rcitos o caudillos. Depend\u00eda de algo mucho m\u00e1s profundo y duradero: la educaci\u00f3n del ciudadano.<\/p>\n<p>Para Hostos, educar no significaba llenar la memoria de conocimientos. Significaba ense\u00f1ar a pensar. Y ense\u00f1ar a pensar era tambi\u00e9n ense\u00f1ar a ser libre.<\/p>\n<p>Ah\u00ed reside posiblemente la extraordinaria actualidad de Hostos.<\/p>\n<p>Un libro que conservo desde 1977<\/p>\n<p>Tengo ante m\u00ed un ejemplar de Hostos, el sembrador, edici\u00f3n de 1976 de Ediciones Hurac\u00e1n.<\/p>\n<p>Pero para m\u00ed no es simplemente un libro.<\/p>\n<p>En su primera p\u00e1gina Juan Bosch escribi\u00f3 de su pu\u00f1o y letra una dedicatoria que, casi medio siglo despu\u00e9s, conserva naturalmente un enorme valor personal:<\/p>\n<p>\u201cA V\u00edctor Grimaldi, con amistad, pero tambi\u00e9n en estimaci\u00f3n por su honestidad intelectual y humana.\u201d<\/p>\n<p>Y debajo:<\/p>\n<p>Juan Bosch.<br \/>\nSanto Domingo, 20 de abril de 1977.<\/p>\n<p>Yo ten\u00eda entonces 27 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Cuando vuelvo a mirar esas palabras no puedo evitar pensar en la curiosa trayectoria de las ideas a trav\u00e9s de las generaciones.<\/p>\n<p>Hostos hab\u00eda muerto en Santo Domingo en 1903.<\/p>\n<p>Bosch naci\u00f3 seis a\u00f1os despu\u00e9s, en 1909. No conoci\u00f3 personalmente al Maestro.<\/p>\n<p>Sin embargo, estudi\u00f3 su pensamiento, reconstruy\u00f3 su vida y termin\u00f3 convirti\u00e9ndolo en personaje central de uno de sus primeros libros importantes.<\/p>\n<p>En 1939 escribi\u00f3 sobre Hostos.<\/p>\n<p>En 1977 puso aquel libro en mis manos.<\/p>\n<p>Y hoy, casi cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de aquella dedicatoria y 123 a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte del Maestro, vuelvo sobre ambos.<\/p>\n<p>La siembra contin\u00faa.<\/p>\n<p>Hostos y la Rep\u00fablica Dominicana:<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de Eugenio Mar\u00eda de Hostos con nuestro pa\u00eds pertenece a uno de los cap\u00edtulos fundamentales de la historia intelectual dominicana.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed encontr\u00f3 un terreno f\u00e9rtil para desarrollar su proyecto educativo. En 1880 fund\u00f3 la Escuela Normal de Santo Domingo y promovi\u00f3 una transformaci\u00f3n pedag\u00f3gica basada en la raz\u00f3n, la ciencia, la observaci\u00f3n y la formaci\u00f3n moral.<\/p>\n<p>Aquello era mucho m\u00e1s revolucionario de lo que hoy pudiera parecernos.<\/p>\n<p>Hostos pretend\u00eda formar maestros para que esos maestros formaran ciudadanos.<\/p>\n<p>Y detr\u00e1s de esa concepci\u00f3n estaba una idea esencial: sin ciudadanos conscientes no puede existir verdaderamente una Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Una naci\u00f3n puede tener elecciones y carecer de ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Puede tener leyes y carecer de cultura institucional.<\/p>\n<p>Puede proclamar libertades mientras sus habitantes no hayan aprendido a ejercer responsablemente esas libertades.<\/p>\n<p>Por eso la educaci\u00f3n, para Hostos, era inseparable de la moral y de la democracia.<\/p>\n<p>No quer\u00eda simplemente personas instruidas.<\/p>\n<p>Quer\u00eda seres humanos capaces de razonar.<\/p>\n<p>Hostos y las Antillas:<\/p>\n<p>Pero Hostos tampoco puede entenderse encerr\u00e1ndolo dentro de las fronteras de Puerto Rico o de la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>Fue un hombre antillano.<\/p>\n<p>Puerto Rico era su patria de nacimiento. La Rep\u00fablica Dominicana se convirti\u00f3 en una de sus grandes patrias espirituales. Cuba ocup\u00f3 igualmente un lugar central en su pensamiento pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Hostos perteneci\u00f3 a aquella generaci\u00f3n que so\u00f1\u00f3 con unas Antillas capaces de reconocerse como parte de una misma comunidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Por eso resulta tan poderosa una de las fotograf\u00edas de los homenajes que se le tributaron en Santo Domingo durante la d\u00e9cada de 1940.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de su monumento aparecen las banderas de Puerto Rico y de la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>No son simplemente dos banderas decorando una ceremonia.<\/p>\n<p>Representan una idea.<\/p>\n<p>La idea antillana.<\/p>\n<p>En aquellas ceremonias aparecen figuras fundamentales de nuestra historia intelectual, entre ellas Federico Henr\u00edquez y Carvajal, amigo de Jos\u00e9 Mart\u00ed y del propio Hostos, educador, periodista, orador y primer presidente de la Academia Dominicana de la Historia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aparece S\u00f3crates Nolasco.<\/p>\n<p>Las im\u00e1genes conservan as\u00ed una especie de genealog\u00eda intelectual dominicana y antillana.<\/p>\n<p>La Rep\u00fablica que se construye en la escuela:<\/p>\n<p>Hay una raz\u00f3n por la cual Hostos sigue resultando inc\u00f3modo y necesario 123 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p>Su pensamiento obliga a preguntarnos qu\u00e9 entendemos realmente por educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cada cierto tiempo nuestras sociedades vuelven a discutir presupuestos, edificios escolares, salarios de maestros, tecnolog\u00eda, programas y estad\u00edsticas.<\/p>\n<p>Todo eso es necesario.<\/p>\n<p>Pero Hostos colocar\u00eda probablemente otra pregunta antes que todas las dem\u00e1s:<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 clase de ser humano estamos formando?<\/p>\n<p>Porque una escuela puede transmitir informaci\u00f3n sin ense\u00f1ar a pensar.<\/p>\n<p>Puede producir profesionales sin producir ciudadanos.<\/p>\n<p>Puede otorgar t\u00edtulos sin desarrollar conciencia moral.<\/p>\n<p>Y una democracia habitada por ciudadanos incapaces de distinguir entre raz\u00f3n y propaganda, conocimiento y rumor, verdad y manipulaci\u00f3n, termina siendo extraordinariamente vulnerable.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca de Hostos exist\u00edan el caudillismo, la ignorancia y el autoritarismo.<\/p>\n<p>En la nuestra existen adem\u00e1s las redes sociales, la intoxicaci\u00f3n informativa, la manipulaci\u00f3n digital y ahora la inteligencia artificial.<\/p>\n<p>Las herramientas han cambiado.<\/p>\n<p>El problema esencial permanece.<\/p>\n<p>Aprender a pensar.<\/p>\n<p>Bosch comprendi\u00f3 al Maestro.<\/p>\n<p>Por eso el t\u00edtulo elegido por Juan Bosch sigue siendo tan acertado.<\/p>\n<p>Hostos, el sembrador.<\/p>\n<p>Bosch comprendi\u00f3 que las grandes transformaciones intelectuales rara vez producen resultados inmediatos.<\/p>\n<p>Hostos sembr\u00f3 maestros.<\/p>\n<p>Sembr\u00f3 escuelas.<\/p>\n<p>Sembr\u00f3 m\u00e9todos.<\/p>\n<p>Sembr\u00f3 principios.<\/p>\n<p>Pero, sobre todo, sembr\u00f3 una determinada concepci\u00f3n del ciudadano.<\/p>\n<p>Y quiz\u00e1 ah\u00ed se encuentre tambi\u00e9n una afinidad profunda entre Hostos y Bosch, m\u00e1s all\u00e1 de las enormes diferencias hist\u00f3ricas entre ambos.<\/p>\n<p>Los dos concedieron una importancia extraordinaria a la formaci\u00f3n pol\u00edtica y moral del pueblo.<\/p>\n<p>Los dos creyeron en la palabra escrita como instrumento de educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los dos entendieron que la Rep\u00fablica no termina cuando se cuentan los votos.<\/p>\n<p>La Rep\u00fablica comienza mucho antes: en la conciencia del ciudadano.<\/p>\n<p>Una dedicatoria y el paso del tiempo<\/p>\n<p>Vuelvo entonces a aquel 20 de abril de 1977.<\/p>\n<p>Juan Bosch escribi\u00f3 unas l\u00edneas en un libro suyo publicado originalmente treinta y ocho a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>Yo era entonces un periodista joven.<\/p>\n<p>Han pasado cuarenta y nueve a\u00f1os.<\/p>\n<p>Bosch muri\u00f3 en 2001.<\/p>\n<p>Hostos hab\u00eda muerto casi un siglo antes.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, aqu\u00ed est\u00e1n los tres tiempos reunidos sobre una misma p\u00e1gina: Hostos, Bosch y quienes recibimos despu\u00e9s aquella herencia intelectual.<\/p>\n<p>Los libros tienen esa extraordinaria capacidad.<\/p>\n<p>Vencen parcialmente al tiempo.<\/p>\n<p>Los hombres desaparecemos; las conversaciones terminan; las ciudades cambian; los gobiernos pasan; las generaciones se suceden.<\/p>\n<p>Pero alguien abre nuevamente un libro.<\/p>\n<p>Y la conversaci\u00f3n recomienza.<\/p>\n<p>Hostos todav\u00eda espera.<\/p>\n<p>Los restos de Eugenio Mar\u00eda de Hostos descansan desde 1985 en el Pante\u00f3n de la Patria, en Santo Domingo.<\/p>\n<p>Existe, adem\u00e1s, una circunstancia profundamente simb\u00f3lica: Hostos hab\u00eda expresado el deseo de permanecer en tierra dominicana mientras Puerto Rico no alcanzara la libertad por la cual luch\u00f3.<\/p>\n<p>De alguna manera, pues, Hostos todav\u00eda espera en Santo Domingo.<\/p>\n<p>Pero no espera solamente por Puerto Rico.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n parece esperar por nosotros.<\/p>\n<p>Espera que terminemos de comprender que ninguna democracia ser\u00e1 mejor que sus ciudadanos.<\/p>\n<p>Que ninguna Rep\u00fablica puede construirse s\u00f3lidamente sobre la ignorancia.<\/p>\n<p>Que la educaci\u00f3n no consiste solamente en preparar personas para ganarse la vida, sino tambi\u00e9n en prepararlas para vivir responsablemente en libertad.<\/p>\n<p>Han transcurrido 123 a\u00f1os desde aquella muerte en Santo Domingo.<\/p>\n<p>Ochenta y siete desde que Juan Bosch public\u00f3 Hostos, el sembrador.<\/p>\n<p>Y cuarenta y nueve desde aquella tarde de abril de 1977 en que Bosch escribi\u00f3 una dedicatoria en el ejemplar que todav\u00eda conservo.<\/p>\n<p>Miro nuevamente el libro.<\/p>\n<p>Miro las viejas fotograf\u00edas de Hostos rodeado por dominicanos y extranjeros, bajo las banderas de Puerto Rico y la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p>Y comprendo que Bosch ten\u00eda raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Algunos hombres construyen.<\/p>\n<p>Otros gobiernan.<\/p>\n<p>Otros conquistan.<\/p>\n<p>Hostos sembr\u00f3.<\/p>\n<p>Y la caracter\u00edstica m\u00e1s hermosa de una verdadera siembra es que nadie puede determinar d\u00f3nde terminar\u00e1n creciendo sus frutos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes | El 11 de agosto se cumplieron 123 a\u00f1os de la muerte, en Santo Domingo, de Eugenio Mar\u00eda de Hostos. 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