{"id":91437,"date":"2026-09-07T10:08:52","date_gmt":"2026-09-07T14:08:52","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=91437"},"modified":"2026-09-07T10:08:52","modified_gmt":"2026-09-07T14:08:52","slug":"nos-estamos-quedando-sin-voces-independientes-de-la-sociedad-civil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/nos-estamos-quedando-sin-voces-independientes-de-la-sociedad-civil\/","title":{"rendered":"\u00bfNos estamos quedando sin voces independientes de la sociedad civil?"},"content":{"rendered":"<p>Por: Yulibelys Wandelpool | Durante a\u00f1os, en Rep\u00fablica Dominicana hemos hablado de la sociedad civil como un contrapeso necesario al poder pol\u00edtico. Organizaciones, acad\u00e9micos, profesionales y ciudadanos que, sin aspirar necesariamente a gobernar, han observado la actuaci\u00f3n del Gobierno, reclamado transparencia, cuestionado decisiones y colocado temas importantes sobre la mesa p\u00fablica. Pero \u00faltimamente me hago una pregunta que creo merece una reflexi\u00f3n seria: \u00bfnos estamos quedando sin voces verdaderamente independientes dentro de la sociedad civil?<\/p>\n<p>No estoy diciendo que hayan desaparecido las organizaciones sociales, ni cuestiono que una persona proveniente de la sociedad civil pueda pasar a ocupar una funci\u00f3n p\u00fablica. Al contrario, el Estado necesita buenos t\u00e9cnicos, profesionales capaces y ciudadanos comprometidos. Tampoco creo que toda relaci\u00f3n entre el Gobierno y las organizaciones sociales deba verse con sospecha. La colaboraci\u00f3n es necesaria y puede ser positiva. El problema aparece cuando una parte importante de las voces que tradicionalmente vigilaban al poder, reclamaban transparencia o cuestionaban determinadas decisiones terminan integr\u00e1ndose al propio aparato estatal, vincul\u00e1ndose estrechamente con \u00e9l o disminuyendo considerablemente su capacidad cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Porque una democracia no solamente necesita Gobierno y oposici\u00f3n pol\u00edtica. Necesita tambi\u00e9n ciudadan\u00eda organizada, activa y, sobre todo, independiente. La sociedad civil tiene una naturaleza distinta a la de los partidos pol\u00edticos. No est\u00e1 llamada a sustituir al Gobierno ni a convertirse en una oposici\u00f3n partidaria permanente. Su fortaleza est\u00e1 precisamente en poder reconocer lo que est\u00e1 bien y se\u00f1alar lo que est\u00e1 mal, sin importar qui\u00e9n gobierne. Esa independencia es lo que le otorga autoridad moral cuando reclama, fiscaliza o exige explicaciones.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos meses hemos visto iniciativas institucionales dirigidas a fortalecer esa participaci\u00f3n. La C\u00e1mara de Cuentas ha impulsado Mesas de Control Social para incorporar organizaciones ciudadanas a la vigilancia del uso de los recursos p\u00fablicos, la canalizaci\u00f3n de denuncias y la promoci\u00f3n de la transparencia. Tambi\u00e9n desde el Poder Ejecutivo se ha defendido p\u00fablicamente el valor de una sociedad civil activa, cr\u00edtica y comprometida, y se han creado espacios de cooperaci\u00f3n con algunas de sus organizaciones. Son esfuerzos que deben valorarse.<\/p>\n<p>Pero precisamente porque esos espacios existen, hay que cuidar algo esencial: colaborar con el Estado no puede significar perder independencia frente al Estado. Participar en una mesa, suscribir un acuerdo de cooperaci\u00f3n, recibir fondos p\u00fablicos para ejecutar determinado programa o mantener canales abiertos con las autoridades no deber\u00eda colocar a ninguna organizaci\u00f3n en una posici\u00f3n de silencio, complacencia o autocensura cuando llegue el momento de reclamar.<\/p>\n<p>El Gobierno necesita interlocutores, pero la democracia necesita contrapesos. Y ambas cosas no son iguales. Un interlocutor conversa con el poder; un contrapeso, cuando corresponde, tambi\u00e9n lo cuestiona. Una sociedad civil fuerte puede sentarse a dialogar hoy con una autoridad y ma\u00f1ana pedirle cuentas p\u00fablicamente sin sentir que est\u00e1 traicionando ninguna relaci\u00f3n institucional.<\/p>\n<p>Por eso, cuando una sociedad comienza a preguntarse d\u00f3nde est\u00e1n las voces que antes reclamaban, fiscalizaban y cuestionaban, la respuesta no deber\u00eda reducirse a argumentos partidarios ni a determinar qui\u00e9n simpatiza con qui\u00e9n. El problema es mucho m\u00e1s profundo. Se trata de preguntarnos si estamos conservando suficientes espacios de independencia desde los cuales la ciudadan\u00eda pueda observar al poder sin depender de \u00e9l.<\/p>\n<p>La calidad de la sociedad civil no puede medirse solamente por la cantidad de organizaciones registradas, los acuerdos que firma, los proyectos que ejecuta o las mesas institucionales en las que participa. Tambi\u00e9n debe medirse por su disposici\u00f3n a ejercer vigilancia incluso cuando hacerlo resulte inc\u00f3modo, por su capacidad de mantener la misma vara frente a gobiernos distintos y, especialmente, por su libertad para decirle al poder, cuando sea necesario: esto debe explicarse, esto debe corregirse, esto debe transparentarse.<\/p>\n<p>La democracia necesita autoridades que gobiernen, partidos que hagan oposici\u00f3n, organismos de control que fiscalicen y ciudadanos que vigilen a todos. Si alguna de esas piezas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Yulibelys Wandelpool | Durante a\u00f1os, en Rep\u00fablica Dominicana hemos hablado de la sociedad civil como un contrapeso necesario al poder pol\u00edtico. 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