{"id":91542,"date":"2026-09-11T09:16:16","date_gmt":"2026-09-11T13:16:16","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=91542"},"modified":"2026-09-11T09:16:16","modified_gmt":"2026-09-11T13:16:16","slug":"auditorias-que-llegan-tarde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/auditorias-que-llegan-tarde\/","title":{"rendered":"Auditorias que Llegan Tarde"},"content":{"rendered":"<p>Por: Carlos Manzano | El anuncio del Gobierno de comenzar a publicar las auditor\u00edas realizadas por la Contralor\u00eda General de la Rep\u00fablica merece ser recibido con responsabilidad, pero, sobre todo, con sentido cr\u00edtico.<br \/>\nLa transparencia ser\u00e1 siempre bienvenida, pero publicar auditor\u00edas no puede convertirse, por s\u00ed mismo, en una prueba de transparencia y eficiencia institucional. En determinados casos, podr\u00eda terminar siendo, precisamente, todo lo contrario: la evidencia de que los controles internos fallaron cuando m\u00e1s se necesitaban.<\/p>\n<p>El debate no deber\u00eda centrarse \u00fanicamente en si las auditor\u00edas se publican o no. La pregunta verdaderamente importante es cu\u00e1ndo se realizaron, qu\u00e9 detectaron, y qu\u00e9 ocurre despu\u00e9s de que se identifican las irregularidades.<br \/>\nEl control interno del Estado no puede ser visto como una herramienta para mirar hacia atr\u00e1s. Su raz\u00f3n de ser es, fundamentalmente, prevenir, advertir y corregir oportunamente aquellas actuaciones que puedan comprometer los recursos p\u00fablicos o vulnerar los procedimientos administrativos.<br \/>\nPor eso, cuando una auditor\u00eda identifica irregularidades dos, tres o incluso cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de ocurridos los hechos, surge una pregunta inevitable: \u00bfd\u00f3nde estaban los controles cuando esas irregularidades estaban ocurriendo?<br \/>\nUna auditor\u00eda tard\u00eda puede documentar un problema, pero dif\u00edcilmente puede impedir un da\u00f1o que ya se consum\u00f3. El dinero que fue gastado irregularmente ya sali\u00f3 de las arcas p\u00fablicas; el procedimiento que fue violentado ya produjo sus consecuencias y la decisi\u00f3n administrativa cuestionada ya surti\u00f3 sus efectos.<\/p>\n<p>En ese contexto, la publicaci\u00f3n posterior de un informe de auditoria no debe confundirse con una respuesta a tiempo y eficaz del Estado. La transparencia no puede reducirse a publicar el diagn\u00f3stico de una irregularidad cuando el da\u00f1o ya est\u00e1 hecho. Tambi\u00e9n debe existir capacidad institucional para detectar las se\u00f1ales de alerta y actuar antes de que el problema se convierta en una p\u00e9rdida para el patrimonio p\u00fablico.<\/p>\n<p>Cuando una irregularidad aparece a\u00f1os despu\u00e9s, corresponde preguntar por qu\u00e9 no fue detectada antes, qu\u00e9 mecanismos de control estaban vigentes, qui\u00e9n ten\u00eda la responsabilidad de supervisar, si existieron advertencias previas y qu\u00e9 medidas fueron adoptadas para evitar que la situaci\u00f3n continuara.<br \/>\nTambi\u00e9n es necesario conocer qu\u00e9 consecuencias tuvieron esos hallazgos. Porque una auditor\u00eda que identifica irregularidades, pero no genera correcciones, responsabilidades ni recuperaci\u00f3n de recursos cuando corresponda, corre el riesgo de convertirse en un simple documento administrativo archivado despu\u00e9s de haber cumplido su funci\u00f3n formal.<\/p>\n<p>La ciudadan\u00eda necesita conocer la historia completa: cu\u00e1ndo ocurrieron los hechos, cu\u00e1ndo fueron detectados, cu\u00e1nto tiempo transcurri\u00f3 hasta la auditor\u00eda, cu\u00e1nto dinero estuvo comprometido, qu\u00e9 da\u00f1os caus\u00f3, qu\u00e9 medidas correctivas se adoptaron y qu\u00e9 consecuencias enfrentaron los responsables, si las hubo. Ese es el verdadero est\u00e1ndar de transparencia.<\/p>\n<p>No basta con mostrar lo que sali\u00f3 mal. Un Estado eficiente debe demostrar tambi\u00e9n que tiene la capacidad de impedir que los errores, abusos o irregularidades se repitan, y hacer las correcciones de lugar, oportunamente.<br \/>\nPorque existe una contradicci\u00f3n evidente en presentar como \u00e9xito institucional el descubrimiento tard\u00edo de irregularidades que los propios mecanismos de control debieron detectar y, cuando fuera posible, impedir.<br \/>\nLas auditor\u00edas son indispensables. Nadie cuestiona su importancia. Pero una auditor\u00eda realizada demasiado tarde puede terminar siendo apenas una fotograf\u00eda administrativa de un da\u00f1o ya consumado.<br \/>\nEl Gobierno debe entender que el control interno no significa solamente auditar despu\u00e9s. Significa, ante todo, prevenir antes.<\/p>\n<p>La eficacia de los controles p\u00fablicos no deber\u00eda medirse \u00fanicamente por la cantidad de irregularidades que logran descubrir a\u00f1os despu\u00e9s, sino tambi\u00e9n \u2014y principalmente\u2014 por su capacidad para evitar que esas irregularidades ocurran.<br \/>\nEl pa\u00eds no necesita controles que lleguen tarde. Necesita instituciones que act\u00faen a tiempo.<\/p>\n<p>Y si las auditor\u00edas llegan cuando el da\u00f1o ya est\u00e1 hecho, en lugar de convertirse en una vitrina del \u00e9xito de transparencia y control interno, podr\u00edan terminar demostrando exactamente lo contrario: que el sistema de prevenci\u00f3n fall\u00f3 y que el Gobierno no fue capaz de evitar aquello que ten\u00eda el deber de controlar.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Manzano | El anuncio del Gobierno de comenzar a publicar las auditor\u00edas realizadas por la Contralor\u00eda General de la Rep\u00fablica merece ser recibido con responsabilidad, pero, sobre todo, con sentido cr\u00edtico. La transparencia ser\u00e1 siempre bienvenida, pero publicar auditor\u00edas no puede convertirse, por s\u00ed mismo, en una prueba de transparencia y eficiencia institucional. 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