{"id":91855,"date":"2026-09-26T08:54:07","date_gmt":"2026-09-26T12:54:07","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=91855"},"modified":"2026-09-26T08:54:07","modified_gmt":"2026-09-26T12:54:07","slug":"25-de-septiembre-de-1963-el-dia-que-derribaron-un-gobierno-pero-no-pudieron-derribar-sus-principios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/25-de-septiembre-de-1963-el-dia-que-derribaron-un-gobierno-pero-no-pudieron-derribar-sus-principios\/","title":{"rendered":"25 de septiembre de 1963: el d\u00eda que derribaron un gobierno, pero no pudieron derribar sus principios"},"content":{"rendered":"<p>Por: Brendaly Morel | Hay hombres a los que la historia recuerda por el tiempo que permanecieron en el poder. A Juan Bosch, parad\u00f3jicamente, la historia dominicana lo hizo m\u00e1s grande despu\u00e9s de sacarlo de \u00e9l.<\/p>\n<p>Hace 63 a\u00f1os, un 25 de septiembre de 1963, bastaron unas horas para derribar un gobierno que el pueblo hab\u00eda elegido democr\u00e1ticamente. Bosch apenas llevaba siete meses en la Presidencia de la Rep\u00fablica. Lo sacaron del Palacio Nacional, quebraron el orden constitucional y sepultaron una experiencia democr\u00e1tica que apenas comenzaba a caminar.<\/p>\n<p>Creyeron, quiz\u00e1s, que derribando al hombre derribaban tambi\u00e9n sus ideas. Se equivocaron.<\/p>\n<p>Porque a Juan Bosch pudieron quitarle la Presidencia, pero no pudieron quitarle a la historia los principios que defendi\u00f3.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed, precisamente ah\u00ed, encuentro la verdadera dimensi\u00f3n de aquel atentado contra la democracia dominicana.<\/p>\n<p>Bosch no lleg\u00f3 al poder en un pa\u00eds normal. Lleg\u00f3 despu\u00e9s de 31 a\u00f1os de dictadura trujillista. Gobern\u00f3 una sociedad que apenas estaba aprendiendo que disentir no era un delito, que el presidente no era due\u00f1o del pa\u00eds y que unas Fuerzas Armadas no estaban llamadas a decidir qui\u00e9n pod\u00eda o no pod\u00eda gobernar.<\/p>\n<p>Trujillo hab\u00eda muerto en 1961, pero una dictadura tan larga no desaparece cuando muere el dictador. Quedan sus estructuras, sus intereses, sus miedos y su manera de entender el poder. Quedan, sobre todo, quienes aprendieron a vivir c\u00f3modamente dentro de ese sistema.<\/p>\n<p>El 20 de diciembre de 1962, los dominicanos acudieron a las urnas y eligieron a Bosch con el 59%. El 27 de febrero de 1963 tom\u00f3 posesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Para nosotros, acostumbrados hoy a cambiar presidentes mediante elecciones, puede resultar dif\u00edcil comprender la dimensi\u00f3n de aquel momento. Pero pensemos en la gente: en el campesino que hab\u00eda vivido pr\u00e1cticamente toda su vida bajo Trujillo; en la madre que hab\u00eda ense\u00f1ado a sus hijos a tener cuidado con lo que dec\u00edan; en el joven que nunca hab\u00eda conocido una democracia; en aquella generaci\u00f3n de dominicanos que, por primera vez en much\u00edsimo tiempo, pod\u00eda sentir que su voluntad depositada en una urna ten\u00eda alg\u00fan valor.<\/p>\n<p>Eso era tambi\u00e9n Juan Bosch en 1963.<\/p>\n<p>No solamente un presidente, sino la posibilidad de demostrar que Rep\u00fablica Dominicana pod\u00eda comenzar a gobernarse sin miedo.<\/p>\n<p>Y entonces vino algo todav\u00eda m\u00e1s impactante: la Constituci\u00f3n del 29 de abril de 1963.<\/p>\n<p>Aquella Constituci\u00f3n habl\u00f3 de cosas que hoy pueden parecernos normales, pero que entonces tocaron intereses muy poderosos. Habl\u00f3 de educaci\u00f3n, de la necesidad de combatir el analfabetismo y de una ense\u00f1anza que deb\u00eda contribuir al desarrollo de las personas. Habl\u00f3 de vivienda, de trabajo, de igualdad y de libertades. Reconoci\u00f3 derechos de los trabajadores, la libertad sindical y su participaci\u00f3n en los beneficios de las empresas. Proclam\u00f3 la igualdad de los hijos, prohibi\u00f3 la prisi\u00f3n por razones pol\u00edticas y enfrent\u00f3 uno de los problemas hist\u00f3ricos de la propiedad de la tierra: el latifundio.<\/p>\n<p>No era solamente una Constituci\u00f3n para organizar qui\u00e9n gobernaba y c\u00f3mo deb\u00eda gobernar. Era una Constituci\u00f3n que intentaba llevar la democracia a la vida de la gente: al ni\u00f1o que necesitaba educaci\u00f3n, al trabajador que reclamaba derechos, a la familia que aspiraba a una vivienda y al ciudadano que ven\u00eda de vivir durante d\u00e9cadas bajo un r\u00e9gimen en el que disentir pod\u00eda costarle demasiado.<\/p>\n<p>Eso ayuda a entender por qu\u00e9 el gobierno comenz\u00f3 a encontrar tanta resistencia.<\/p>\n<p>Bosch estaba planteando que la democracia no pod\u00eda limitarse a permitir que el pueblo eligiera un presidente. La democracia tambi\u00e9n ten\u00eda que entrar en la vida cotidiana de la gente: ten\u00eda que tocar derechos, privilegios, la tierra, el trabajo y, naturalmente, el poder.<\/p>\n<p>Y cuando una democracia comienza a tocar intereses, aparecen quienes descubren repentinamente que les gusta la democracia solo mientras esta no cambie demasiado las cosas.<\/p>\n<p>No quiero, sin embargo, cometer el error de convertir a Bosch en un hombre perfecto para defenderlo. No lo fue, ni necesita serlo.<\/p>\n<p>Su gobierno cometi\u00f3 errores. Tuvo dificultades pol\u00edticas, enfrentamientos y problemas para construir entendimientos con sectores importantes de la sociedad. Reconocerlo, lejos de debilitar la defensa de la institucionalidad de su gobierno, la hace todav\u00eda m\u00e1s necesaria.<\/p>\n<p>Porque la democracia no existe solamente para gobiernos perfectos.<\/p>\n<p>La democracia existe precisamente para permitir que los gobiernos se equivoquen y que sea el pueblo, no los fusiles, quien los castigue.<\/p>\n<p>Si Bosch estaba gobernando mal, hab\u00eda que dejarlo gobernar. Si sus reformas eran equivocadas, hab\u00eda que combatirlas pol\u00edticamente. Si hab\u00eda sectores que no compart\u00edan su Constituci\u00f3n, ten\u00edan derecho a organizarse, debatir, protestar y construir una alternativa.<\/p>\n<p>Y si el pueblo terminaba decepcionado de Juan Bosch, entonces deb\u00eda sacarlo del Palacio Nacional de la misma manera en que lo hab\u00eda llevado hasta all\u00ed: con votos.<\/p>\n<p>Ese era el camino.<\/p>\n<p>Pero escogieron otro.<\/p>\n<p>El 25 de septiembre de 1963, las armas sustituyeron las urnas.<\/p>\n<p>Y cuando eso ocurre en cualquier democracia, la discusi\u00f3n deja de ser si un presidente era bueno o malo. La pregunta pasa a ser otra: \u00bfqui\u00e9n tiene derecho a decidir qui\u00e9n gobierna?<\/p>\n<p>Para m\u00ed, esa es la herida que dej\u00f3 aquel d\u00eda.<\/p>\n<p>Porque el golpe no solamente castig\u00f3 a Bosch. Castig\u00f3 al pueblo que lo hab\u00eda elegido. Le dijo al dominicano com\u00fan que su decisi\u00f3n ten\u00eda l\u00edmites; que pod\u00eda depositar una papeleta, pero que otros conservaban el poder suficiente para decidir si aquella papeleta ser\u00eda respetada.<\/p>\n<p>Eso fue un atentado contra la democracia y, tambi\u00e9n, un enorme retroceso para una naci\u00f3n que apenas estaba aprendiendo a vivir sin dictadura.<\/p>\n<p>A Bosch lo derrocaron, pero ocurri\u00f3 algo que probablemente sus adversarios no calcularon: sus principios sobrevivieron al golpe.<\/p>\n<p>Sobrevivi\u00f3 la Constituci\u00f3n de 1963 como referencia hist\u00f3rica. Sobrevivi\u00f3 la idea de recuperar la constitucionalidad, la convicci\u00f3n de que el poder militar deb\u00eda someterse al poder civil, la defensa de las libertades p\u00fablicas y aquella concepci\u00f3n de una democracia acompa\u00f1ada de derechos sociales.<\/p>\n<p>Tan vivos quedaron aquellos principios que, menos de dos a\u00f1os despu\u00e9s, miles de dominicanos estuvieron dispuestos a jugarse la vida reclamando el retorno al orden constitucional quebrado en 1963.<\/p>\n<p>Abril de 1965 no puede entenderse completamente sin septiembre de 1963.<\/p>\n<p>Y entonces la historia se vuelve dolorosamente humana, porque detr\u00e1s de las fechas hubo personas. Hubo familias, j\u00f3venes, muertos, dominicanos enfrent\u00e1ndose entre dominicanos, una intervenci\u00f3n militar extranjera y una generaci\u00f3n entera marcada por acontecimientos que no aparecieron de la nada.<\/p>\n<p>Por eso, 63 a\u00f1os despu\u00e9s, creo que tenemos derecho a hacernos una pregunta que nunca tendr\u00e1 una respuesta definitiva:<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1nto nos cost\u00f3 realmente aquel 25 de septiembre?<\/p>\n<p>Y no hablo solamente de lo que ocurri\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s. Hablo tambi\u00e9n de aquello que nunca ocurri\u00f3.<\/p>\n<p>Porque ese es el problema de interrumpir violentamente un proceso hist\u00f3rico: sabemos perfectamente qu\u00e9 destruimos, pero jam\u00e1s podremos saber qu\u00e9 habr\u00eda producido aquello que no dejamos terminar.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 habr\u00eda pasado si Juan Bosch hubiese completado sus cuatro a\u00f1os?<\/p>\n<p>No lo s\u00e9 y desconf\u00edo de cualquiera que diga saberlo.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s su gobierno habr\u00eda fracasado. Quiz\u00e1s habr\u00eda terminado desgastado. Quiz\u00e1s el pueblo habr\u00eda rechazado posteriormente su proyecto. Quiz\u00e1s muchas de sus reformas no habr\u00edan funcionado.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n existe otra posibilidad que tenemos derecho a plantearnos.<\/p>\n<p>\u00bfY si aquel gobierno hubiese conseguido consolidar algunas de sus reformas? \u00bfY si la Constituci\u00f3n de 1963 hubiese tenido a\u00f1os, y no meses, para comenzar a transformar nuestras instituciones? \u00bfY si desde entonces hubi\u00e9semos aprendido definitivamente que ning\u00fan uniforme, apellido, fortuna, iglesia, partido o grupo econ\u00f3mico estaba por encima de la voluntad popular?<\/p>\n<p>\u00bfY si nuestra democracia hubiese madurado desde 1963 sin aquella ruptura? \u00bfHabr\u00edamos tenido abril de 1965? \u00bfHabr\u00edamos vivido la misma violencia? \u00bfHabr\u00edamos recorrido posteriormente el mismo camino?<\/p>\n<p>Y hay una pregunta que me resulta todav\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil:<\/p>\n<p>\u00bfEstar\u00eda Rep\u00fablica Dominicana hoy exactamente donde est\u00e1?<\/p>\n<p>Miro nuestro pa\u00eds en 2026 y ser\u00eda injusto negar cu\u00e1nto hemos avanzado. Pero tambi\u00e9n miro alrededor.<\/p>\n<p>Todav\u00eda hablamos de desigualdad. Todav\u00eda exigimos una educaci\u00f3n capaz de cambiar verdaderamente la vida de nuestros muchachos. Todav\u00eda reclamamos instituciones m\u00e1s fuertes. Todav\u00eda discutimos corrupci\u00f3n. Todav\u00eda demasiados dominicanos sienten que el lugar donde nacen determina buena parte de las oportunidades que tendr\u00e1n.<\/p>\n<p>Y entonces vuelvo, inevitablemente, a Bosch, a sus siete meses, a aquella Constituci\u00f3n y a aquel 25 de septiembre.<\/p>\n<p>Me pregunto qu\u00e9 habr\u00eda ocurrido si esa idea de democracia social hubiese tenido tiempo para crecer, equivocarse, corregirse y demostrar de qu\u00e9 era capaz.<\/p>\n<p>Tal vez hoy estar\u00edamos exactamente en el mismo lugar. Tal vez no. Tal vez estar\u00edamos peor.<\/p>\n<p>O tal vez estar\u00edamos mucho mejor.<\/p>\n<p>Nunca podremos comprobarlo.<\/p>\n<p>Y esa incertidumbre, para m\u00ed, forma parte de la condena hist\u00f3rica de aquel golpe. Porque a Juan Bosch no solamente le quitaron a\u00f1os de gobierno; a toda una naci\u00f3n le quitaron la posibilidad de conocer qu\u00e9 habr\u00eda ocurrido con aquel proyecto si la democracia hubiese seguido su curso.<\/p>\n<p>Por eso no quiero recordar a Bosch \u00fanicamente como la v\u00edctima de un golpe de Estado. Ser\u00eda reducirlo.<\/p>\n<p>Prefiero recordarlo como el hombre al que pudieron derrotar pol\u00edticamente por la fuerza, pero cuyos principios terminaron sobreviviendo a quienes lo derrocaron.<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1 la enorme iron\u00eda de la historia.<\/p>\n<p>Los hombres que participaron en aquel golpe consiguieron su objetivo inmediato: Bosch cay\u00f3.<\/p>\n<p>Pero 63 a\u00f1os despu\u00e9s seguimos hablando de su Constituci\u00f3n, seguimos estudiando su gobierno, seguimos discutiendo sus ideas, seguimos recordando el 25 de septiembre como una ruptura del orden democr\u00e1tico y seguimos haci\u00e9ndonos preguntas sobre el pa\u00eds que pudo haber sido.<\/p>\n<p>Eso significa que pudieron vencer al gobierno, pero no pudieron vencer aquello que representaba.<\/p>\n<p>Porque los cargos terminan, los gobiernos pasan y los hombres mueren. Los principios, cuando logran echar ra\u00edces en la conciencia de un pueblo, pueden sobrevivir incluso a quienes intentaron enterrarlos.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s por eso aquella frase que Bosch dej\u00f3 escrita despu\u00e9s de ser derrocado sigue teniendo tanta fuerza seis d\u00e9cadas despu\u00e9s:<\/p>\n<p>\u201cLos hombres pueden caer, pero los principios no.\u201d<\/p>\n<p>Aquel 25 de septiembre cay\u00f3 Juan Bosch. Cay\u00f3 su gobierno. Cay\u00f3 temporalmente aquella Constituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero sus principios no.<\/p>\n<p>Y quiz\u00e1s la pregunta m\u00e1s inc\u00f3moda que nos dej\u00f3 aquel atentado contra la democracia no sea \u00fanicamente por qu\u00e9 lo hicieron, sino otra que la historia jam\u00e1s podr\u00e1 respondernos:<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 Rep\u00fablica Dominicana tendr\u00edamos hoy si aquel 25 de septiembre de 1963 hubi\u00e9semos permitido que la democracia simplemente siguiera su curso?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Brendaly Morel | Hay hombres a los que la historia recuerda por el tiempo que permanecieron en el poder. A Juan Bosch, parad\u00f3jicamente, la historia dominicana lo hizo m\u00e1s grande despu\u00e9s de sacarlo de \u00e9l. 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