{"id":91883,"date":"2026-09-28T10:33:22","date_gmt":"2026-09-28T14:33:22","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=91883"},"modified":"2026-09-28T10:33:22","modified_gmt":"2026-09-28T14:33:22","slug":"lo-realmente-bueno-esta-siendo-poco-resaltado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/lo-realmente-bueno-esta-siendo-poco-resaltado\/","title":{"rendered":"Lo realmente bueno est\u00e1 siendo poco resaltado"},"content":{"rendered":"<p>Por: Yulibelys Waldelpool | Durante mucho tiempo he escrito sobre buena administraci\u00f3n, m\u00e9rito, eficiencia, cumplimiento de la ley, responsabilidad institucional y la necesidad de que el Estado coloque a la persona en el centro de sus decisiones. He defendido que una Administraci\u00f3n p\u00fablica funciona mejor cuando reconoce a quien trabaja bien, cuando el m\u00e9rito pesa m\u00e1s que las relaciones, cuando se responde a tiempo, se planifica, se previene y se entiende que detr\u00e1s de cada expediente hay una persona esperando una soluci\u00f3n. Pero cada vez estoy m\u00e1s convencida de que esta conversaci\u00f3n no puede quedarse solamente dentro del Estado. Hay una pregunta anterior que tambi\u00e9n debemos hacernos como sociedad: \u00bfqu\u00e9 estamos resaltando y qu\u00e9 estamos ense\u00f1ando a las nuevas generaciones a entender como \u00e9xito, liderazgo y trascendencia?<\/p>\n<p>Vivimos en una \u00e9poca en la que parecer importante muchas veces recibe m\u00e1s atenci\u00f3n que hacer cosas importantes. La exposici\u00f3n se confunde con trascendencia; tener seguidores, con tener influencia real; ocupar una posici\u00f3n, con haber construido una trayectoria; exhibir riqueza, con haber alcanzado el \u00e9xito. No es un fen\u00f3meno exclusivamente dominicano. Las redes sociales han convertido buena parte de la vida cotidiana en una vitrina y han hecho de la atenci\u00f3n una especie de moneda. Pero aqu\u00ed tambi\u00e9n debemos mirarnos. Porque mientras damos enorme visibilidad a lo estridente, lo controversial, lo inmediato y lo espectacular, muchas veces pasa casi inadvertido quien estudia durante a\u00f1os, quien se prepara, quien trabaja correctamente, quien construye una empresa generando empleos, quien ejerce una funci\u00f3n p\u00fablica con honestidad, quien educa, quien investiga, quien sirve desde una comunidad o quien simplemente decide hacer las cosas bien aunque nadie lo est\u00e9 mirando.<\/p>\n<p>Y esto importa mucho m\u00e1s de lo que parece. Lo que una sociedad resalta, termina convirti\u00e9ndose en referencia. Si el mensaje permanente es que vale m\u00e1s aparentar que construir, llegar r\u00e1pido que llegar correctamente, tener poder que servir, o hacerse visible que ser \u00fatil, no deber\u00eda sorprendernos que muchas personas organicen sus aspiraciones alrededor de esos mismos valores. Despu\u00e9s reclamamos mejores funcionarios, mejores profesionales, empresarios m\u00e1s responsables, dirigentes pol\u00edticos con mayor preparaci\u00f3n y personas m\u00e1s comprometidas con su entorno, pero quiz\u00e1s tambi\u00e9n debemos revisar cu\u00e1les son los modelos de \u00e9xito que estamos colocando frente a ellas.<\/p>\n<p>En la Administraci\u00f3n p\u00fablica esta reflexi\u00f3n resulta indispensable. He insistido muchas veces en que el m\u00e9rito debe imponerse sobre el parentesco, que responder a la persona no es una cortes\u00eda sino una obligaci\u00f3n, que la transparencia debe formar parte natural del ejercicio p\u00fablico y que un Estado fuerte no es aquel que puede hacerlo todo, sino aquel que sabe ejercer su poder dentro de l\u00edmites. Pero ninguna reforma administrativa ser\u00e1 suficiente si culturalmente seguimos valorando m\u00e1s el cargo que el servicio, m\u00e1s la cercan\u00eda al poder que la preparaci\u00f3n y m\u00e1s la notoriedad que los resultados. Las instituciones tambi\u00e9n se transforman cuando comenzamos a reconocer a quienes dentro de ellas trabajan con vocaci\u00f3n, competencia, honestidad y sentido de responsabilidad.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica tampoco puede quedar fuera de esta conversaci\u00f3n. Con frecuencia, la atenci\u00f3n p\u00fablica se concentra en el conflicto, el esc\u00e1ndalo, la confrontaci\u00f3n o la figura que logra generar mayor ruido. Y, sin embargo, tambi\u00e9n existen personas haciendo pol\u00edtica desde la formaci\u00f3n, el trabajo territorial, la construcci\u00f3n de propuestas, la escucha, la disciplina y la vocaci\u00f3n de servicio. Hay dirigentes que estudian los temas, que se preparan antes de asumir responsabilidades, que construyen equipos, que forman a otros, que trabajan durante a\u00f1os sin ocupar necesariamente los primeros titulares. Si queremos elevar la calidad de la pol\u00edtica, tambi\u00e9n debemos comenzar a hacer m\u00e1s visibles esos esfuerzos. La pol\u00edtica necesita referentes de preparaci\u00f3n, \u00e9tica, servicio y trabajo constante, no solamente figuras capaces de captar atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre en cada profesi\u00f3n y en cada vocaci\u00f3n. Hay m\u00e9dicos que se preparan durante a\u00f1os y siguen estudiando toda su vida; maestros que transforman generaciones desde un aula; abogados que construyen su ejercicio sobre el estudio y la responsabilidad; emprendedores que comienzan con pocos recursos y sostienen durante a\u00f1os un proyecto; comunicadores que investigan antes de informar; artistas que desarrollan su talento con disciplina; servidores p\u00fablicos que cumplen su deber sin esperar reconocimiento; madres y padres que hacen enormes sacrificios para formar a sus hijos. Hay un esfuerzo personal, muchas veces silencioso, que sostiene buena parte de lo que funciona en nuestra sociedad y que quiz\u00e1s estamos resaltando demasiado poco.<\/p>\n<p>Por eso tambi\u00e9n necesitamos repensar el concepto de trascendencia. Trascender no necesariamente significa que todo el mundo conozca nuestro nombre. Se puede trascender formando a una persona, resolviendo correctamente un problema, sirviendo desde una instituci\u00f3n, construyendo una empresa, ejerciendo con dignidad una profesi\u00f3n, aportando desde una comunidad o dejando un ejemplo que otros decidan seguir. El verdadero impacto no siempre llega acompa\u00f1ado de visibilidad. Muchas veces se construye lentamente, a trav\u00e9s de a\u00f1os de formaci\u00f3n, esfuerzo, disciplina y coherencia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n debemos repensar qu\u00e9 entendemos por \u00e9xito. Tener aspiraciones econ\u00f3micas, profesionales o pol\u00edticas es leg\u00edtimo y necesario. Una sociedad necesita personas que quieran crecer, producir, dirigir, innovar, crear y alcanzar posiciones importantes. El problema aparece cuando el \u00e9xito se separa completamente del prop\u00f3sito, del esfuerzo, de la \u00e9tica, de la preparaci\u00f3n y de la utilidad social. Porque entonces comenzamos a valorar \u00fanicamente el resultado sin preguntarnos c\u00f3mo se alcanz\u00f3, qu\u00e9 se construy\u00f3 durante el camino o qu\u00e9 aporte produjo para los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Y precisamente por eso no creo que todo est\u00e9 perdido. Al contrario. Hay muchas personas haciendo las cosas bien. Hay j\u00f3venes prepar\u00e1ndose, profesionales estudiando, servidores p\u00fablicos comprometidos, pol\u00edticos construyendo desde la formaci\u00f3n, empresarios generando oportunidades, maestros formando, familias educando y ciudadanos \u2014personas, en definitiva\u2014 asumiendo responsabilidades todos los d\u00edas. Quiz\u00e1s el problema es que esas historias reciben menos atenci\u00f3n que otras. Nuestra tarea tambi\u00e9n deber\u00eda ser aprender a mirar hacia ellas.<\/p>\n<p>Tal vez necesitamos volver a destacar aquello que parece sencillo, pero sostiene cualquier sociedad: estudiar, trabajar, servir, respetar, prepararse, construir, perseverar y actuar con integridad. No porque debamos idealizar el pasado ni porque todo tiempo anterior haya sido mejor, sino porque una sociedad que pretende avanzar necesita tener claro cu\u00e1les comportamientos quiere multiplicar. Podemos modernizar las instituciones, digitalizar servicios, aprobar mejores leyes y establecer nuevos mecanismos de control, pero ninguna transformaci\u00f3n ser\u00e1 verdaderamente sostenible si no construimos al mismo tiempo una cultura que reconozca a quienes hacen las cosas bien.<\/p>\n<p>Lo realmente bueno no ha dejado de existir. Est\u00e1 ocurriendo todos los d\u00edas, muchas veces lejos de las c\u00e1maras, de las tendencias y de la atenci\u00f3n p\u00fablica. Hay personas esforz\u00e1ndose de manera genuina, prepar\u00e1ndose, sirviendo y construyendo desde su propia vocaci\u00f3n. Quiz\u00e1s ha llegado el momento de mirar m\u00e1s hacia ellas, de resaltarlas y de recordar que la sociedad que queremos tambi\u00e9n se construye haciendo visibles los ejemplos que vale la pena multiplicar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Yulibelys Waldelpool | Durante mucho tiempo he escrito sobre buena administraci\u00f3n, m\u00e9rito, eficiencia, cumplimiento de la ley, responsabilidad institucional y la necesidad de que el Estado coloque a la persona en el centro de sus decisiones. 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