{"id":92435,"date":"2026-10-21T12:42:16","date_gmt":"2026-10-21T16:42:16","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=92435"},"modified":"2026-10-21T12:42:16","modified_gmt":"2026-10-21T16:42:16","slug":"dos-pesos-de-agua-la-sed-del-pueblo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/dos-pesos-de-agua-la-sed-del-pueblo\/","title":{"rendered":"DOS PESOS DE AGUA: La Sed del Pueblo"},"content":{"rendered":"<p>Por: C\u00e9sar Pe\u00f1a Bonilla | Cuando el profesor Juan Bosch escribi\u00f3 en 1937 su inmortal cuento Dos pesos de agua, no solo nos leg\u00f3 una pieza maestra de la narrativa dominicana, sino tambi\u00e9n un retrato desgarrador e intemporal de la miseria rural. En aquel relato, los campesinos de Paso Miedoso, acorralados por una sequ\u00eda inclemente, entregaban sus escasas monedas a la vieja Remigia para encomendar a las almas benditas la llegada de la lluvia. La desesperaci\u00f3n y el olvido hist\u00f3rico empujaban al pueblo a buscar en la fe divina lo que las estructuras sociales y pol\u00edticas de la \u00e9poca les negaban.<\/p>\n<p>Hoy, casi un siglo despu\u00e9s, la met\u00e1fora de Bosch cobra una vigencia dolorosa y alarmante. Al recorrer los parajes, campos y barrios marginados de nuestra geograf\u00eda nacional, nos encontramos con una realidad que clama al cielo: la gente sigue teniendo sed. Pero ya no se trata \u00fanicamente de la falta de agua en los grifos o en los causes de los r\u00edos; se trata de una sed estructural, profunda y persistente. Es la sed de justicia social, de caminos dignos, de centros de salud equipados, de educaci\u00f3n de calidad y de autoridades que escuchen y respondan.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, hemos presenciado un preocupante retroceso en la atenci\u00f3n hacia las comunidades m\u00e1s vulnerables de la Rep\u00fablica Dominicana. Los campos, que en los gobiernos del PLD vieron la llegada de visitas sorpresivas del presidente, cr\u00e9ditos agr\u00edcolas, asistencia t\u00e9cnica y la transformaci\u00f3n de sus v\u00edas de acceso, hoy sufren el abandono y la indiferencia oficial. Las familias de nuestros pueblos vuelven a verse obligadas a \u00abcomprar dos pesos de agua\u00bb \u2014simb\u00f3lica y literalmente\u2014 para sobrevivir en medio de la precariedad y el aumento del costo de la vida.<\/p>\n<p>El pensamiento pol\u00edtico y sociol\u00f3gico del maestro Juan Bosch nos ense\u00f1\u00f3 que la pol\u00edtica solo tiene sentido si sirve como instrumento de liberaci\u00f3n y dignificaci\u00f3n del ser humano. No se puede hablar de progreso ni de modernismo cuando en los rincones apartados de nuestro pa\u00eds las madres caminan kil\u00f3metros para conseguir agua potable o cuando los agricultores ven perderse sus cosechas por falta de caminos vecinales transitables. Ni \u201chambre cero\u201d, cuando los padres de familia van al colmado y al supermercado con el coraz\u00f3n en la boca, viendo c\u00f3mo el salario se evapora antes de comprar lo b\u00e1sico: el arroz, el aceite, los huevos y los pl\u00e1tanos se han convertido en art\u00edculos de lujo. Decirle que \u00abno hay hambre\u00bb a una madre que tiene que recortar las raciones de sus hijos es una burla a la dignidad nacional.<\/p>\n<p>Dos Pesos de Agua: La Sed del Pueblo no debe ser solo un t\u00edtulo o una referencia literaria; debe ser una bandera de denuncia period\u00edstica y un compromiso de lucha comunitaria. Es el llamado de atenci\u00f3n urgente a una gesti\u00f3n p\u00fablica que parece haber olvidado que detr\u00e1s de cada estad\u00edstica y cada promesa incumplida hay hombres y mujeres de carne y hueso sufriendo la exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde las p\u00e1ginas de Vanguardia, reafirmamos nuestra vocaci\u00f3n de ser el altavoz de los sin voz, los que caminan por la tierra \u00e1rida de la negligencia gubernamental. Es hora de volver al campo, de escuchar el clamor de las comunidades y de llevar soluciones reales donde hoy reina la escasez. La sed de nuestro pueblo no se apaga con discursos ni con promesas de campa\u00f1a; se apaga con trabajo, sensibilidad humana, inversi\u00f3n social y verdadero compromiso patri\u00f3tico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: C\u00e9sar Pe\u00f1a Bonilla | Cuando el profesor Juan Bosch escribi\u00f3 en 1937 su inmortal cuento Dos pesos de agua, no solo nos leg\u00f3 una pieza maestra de la narrativa dominicana, sino tambi\u00e9n un retrato desgarrador e intemporal de la miseria rural. 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