{"id":92569,"date":"2026-10-27T09:47:12","date_gmt":"2026-10-27T13:47:12","guid":{"rendered":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/?p=92569"},"modified":"2026-10-27T09:47:12","modified_gmt":"2026-10-27T13:47:12","slug":"necesidades-basicas-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/necesidades-basicas-de-la-vida\/","title":{"rendered":"Necesidades b\u00e1sicas de la vida"},"content":{"rendered":"<p>Por: Sergio Sarita Valdez | Todo ser humano amerita ciertos requisitos fundamentales sin los cuales se hace imposible su desarrollo, mantenimiento y progreso biol\u00f3gico, emocional y social. Las personas necesitan adecuada nutrici\u00f3n, respiraci\u00f3n, hidrataci\u00f3n, vestimenta, techo, educaci\u00f3n y descanso. Sin importar la etnia, ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, credo ni cultura, el Homo sapiens asegura su continua existencia siempre y cuando respire aire sano y disponga de alimentos balanceados y oportunos, sin temor a que lo maten.<\/p>\n<p>Sol\u00edan reiterar nuestros abuelos que el papel aguanta todo. Esa expresi\u00f3n la usaban para alertarnos acerca de cierto nivel de desconfianza que deb\u00edamos observar en los tiempos en que nos inform\u00e1bamos a trav\u00e9s de las noticias publicadas en los peri\u00f3dicos de la \u00e9poca. Si hubiesen vivido en la era de la inteligencia artificial del siglo XXI, tendr\u00edan que admitir con mucho pesar e incertidumbre que la pantalla de los tel\u00e9fonos inteligentes puede mostrarnos im\u00e1genes y v\u00eddeos en los que no podemos saber a ciencia cierta si es real y concreto lo que vemos y escuchamos.<\/p>\n<p>Publicar que en la Rep\u00fablica Dominicana se super\u00f3 la pobreza y la malnutrici\u00f3n, y que contamos con techo adecuado, agua potable, transporte seguro y oportunos servicios de salud, es un irrespeto a la verdad. Lo correcto ser\u00eda decir que en la patria de Duarte tenemos una sociedad compleja y estratificada. Hay familias que viven holgadamente en c\u00f3modos hogares sanos, con servicio el\u00e9ctrico permanente, agua potable en abundancia, alimentos frescos y balanceados, educaci\u00f3n de alta calidad y seguridad privada. \u00bfA qu\u00e9 porcentaje del total de la poblaci\u00f3n corresponden esas familias?<\/p>\n<p>Si decimos que menos del 25% de los dominicanos vive en el campo, ser\u00eda interesante saber cu\u00e1ntos de estos disfrutan de una vida sana y holgada. Por otro lado, el restante 75% de nuestros habitantes reside en \u00e1reas urbanas. La gente humilde que vive en las zonas urbanas, en su mayor\u00eda, tiene limitaciones en lo referente a la disponibilidad de agua potable las veinticuatro horas de los siete d\u00edas de la semana. Igualmente sucede con el servicio de electricidad. El transporte p\u00fablico citadino es un peligroso caos en el que impera la ley del m\u00e1s osado. En la ciudad capital, conducir es un riesgo mayor; se requiere algo de adivino para saber cu\u00e1ndo se nos aparece en contrav\u00eda un temerario motorista, o nos pasan como balas o cohetes espaciales vueltos terrestres.<\/p>\n<p>Hablar del derecho a los servicios de salud para toda la ciudadan\u00eda es un mito. La calidad de las atenciones en las emergencias hospitalarias mete miedo. Empecemos porque, al llegar a la sala de urgencia, la primera pregunta que se hace al paciente o familiar es acerca del tipo de seguro m\u00e9dico que dispone. De su respuesta depende si recibir\u00e1 atenci\u00f3n inmediata o ser\u00e1 referido a otro lugar. Dicen por ah\u00ed que nada es real hasta que se localiza; quien haya vivido esta amarga odisea sabe a lo que me refiero.<\/p>\n<p>Por suerte o por desgracia, todos los dominicanos somos empleados. Nos mantenemos muy ocupados, como casi todo el resto del mundo, imantados por el algoritmo a trav\u00e9s de los tel\u00e9fonos inteligentes. Las redes sociales son el ox\u00edgeno y alimento que entretiene nuestro cerebro con la fantas\u00eda que sus endorfinas fabrican.<\/p>\n<p>Si decimos que menos del 25% de los dominicanos vive en el campo, ser\u00eda interesante saber cu\u00e1ntos de estos disfrutan de una vida sana y holgada. Por otro lado, el restante 75% de nuestros habitantes reside en \u00e1reas urbanas. La gente humilde que vive en las zonas urbanas, en su mayor\u00eda, tiene limitaciones en lo referente a la disponibilidad de agua potable las veinticuatro horas de los siete d\u00edas de la semana. Igualmente sucede con el servicio de electricidad. El transporte p\u00fablico citadino es un peligroso caos en el que impera la ley del m\u00e1s osado. En la ciudad capital, conducir es un riesgo mayor; se requiere algo de adivino para saber cu\u00e1ndo se nos aparece en contrav\u00eda un temerario motorista, o nos pasan como balas o cohetes espaciales vueltos terrestres.<\/p>\n<p>Hablar del derecho a los servicios de salud para toda la ciudadan\u00eda es un mito. La calidad de las atenciones en las emergencias hospitalarias mete miedo. Empecemos porque, al llegar a la sala de urgencia, la primera pregunta que se hace al paciente o familiar es acerca del tipo de seguro m\u00e9dico que dispone. De su respuesta depende si recibir\u00e1 atenci\u00f3n inmediata o ser\u00e1 referido a otro lugar. Dicen por ah\u00ed que nada es real hasta que se localiza; quien haya vivido esta amarga odisea sabe a lo que me refiero.<\/p>\n<p>Por suerte o por desgracia, todos los dominicanos somos empleados. Nos mantenemos muy ocupados, como casi todo el resto del mundo, imantados por el algoritmo a trav\u00e9s de los tel\u00e9fonos inteligentes. Las redes sociales son el ox\u00edgeno y alimento que entretiene nuestro cerebro con la fantas\u00eda que sus endorfinas fabrican.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Sergio Sarita Valdez | Todo ser humano amerita ciertos requisitos fundamentales sin los cuales se hace imposible su desarrollo, mantenimiento y progreso biol\u00f3gico, emocional y social. Las personas necesitan adecuada nutrici\u00f3n, respiraci\u00f3n, hidrataci\u00f3n, vestimenta, techo, educaci\u00f3n y descanso. Sin importar la etnia, ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, credo ni cultura, el Homo sapiens asegura su continua existencia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":46957,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[53],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/92569"}],"collection":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=92569"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/92569\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":92570,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/92569\/revisions\/92570"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/media\/46957"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=92569"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=92569"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/pldaldia.com\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=92569"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}