Ramón Valerio cuestiona nómina y estilo individualista autoridades en academia
Para el Partido de la Liberación Dominicana la actual situación de crisis en que la Universidad Autónoma de Santo Domingo desenvuelve sus actividades es el fruto de la debilidad institucional y consecuentemente la no aplicación y respeto de los estatutos de la entidad por parte de sus autoridades.
Mediante un documento de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia y Tecnología el PLD hace saber que todo tiene su base en la protección de intereses patrimoniales o grupales
“Y eso para favorecer o proteger intereses patrimoniales de corte individual o grupal, así como a la falta de mecanismos de regulación, control y sanción por parte de los órganos que toman decisiones. Normalmente son “juez y parte”, señala el órgano peledeísta en una nota divulgada por la Secretaría de Comunicaciones del PLD.
Ramón Valerio, titular de la Secretaría de Educación Superior del PLD, presentó un diagnóstico con las principales problemáticas a nivel institucional, y junto a un equipo de hombres y mujeres del órgano peledeísta, elaboró un documento cuyo objetivo es ayudar a rescate de la universidad pública y que copiamos de manera íntegra para edificación de la opinión pública.
PARTIDO DE LA LIBERACIÓN DOMINICANA
Servir al Partido para Servir al pueblo
Secretaría de Educación Superior, Ciencia y Tecnología
Vanguardia Profesora! Universitaria (VPU)
Vanguardia Estudiantil Dominicana (VED)
Frente De Trabajadores Universitarios (FTU)
¡Esto hay que cambiarlo¡
BREVE DIAGNÓSTICO DE LA REALIDAD DE LA UASD
El presente trabajo, representa un intento responsable de diagnóstico genérico sobre la realidad de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), patrimonio y luz cultural de la nación dominicana. Es un ensayo no depurado, en virtud de que constituye uno de sus objetivos convertirse en instrumento de debate para despertar una corriente más de pensamiento, dentro del concierto de ideas y propósitos que hoy claman por urgentes cambios de visión, de actitud y de gestión en la vida institucional de la academia.
Es un aporte sincero, que tiene por fin ayudar a rescatar la UASD de su actual encerrona y llevarla a sus principios fundacionales, conforme la naturaleza de una universidad del siglo XXI.
Entendemos que la UASD puede dar más y con mayor calidad, a un menor sacrificio de su cuerpo docente y con menores obstáculos y frustraciones para sus estudiantes.
Cierto que la academia en su condición de macro-universidad necesita de mayores recursos financieros y otros aportes significativos de parte del Estado dominicano.
Igualmente, cierto es que la institución urge de políticas gerenciales creativas y diversas que permitan propiciar estrategias permanentes de autofinanciación, sin desmedro de su condición publica y autónoma. Aún más cierto es que si no da pasos paralelos en dirección de un profundo proceso de saneamiento interno, de modo que se corrijan las distorsiones e irregularidades que en sentido general se vienen profundizando por obra del contagiante clientelismo politiquero, de poco serviría cualquier inyección económica o material, sea procedente del gobierno o de la sociedad en general.
Tal como entiende la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la educación superior, en tanto que bien público, bien debería asumir el liderazgo social en materia de creación de conocimientos de alcance nacional como mundial, para abordar retos y pensar en soluciones tanto de alcance nacionales como mundiales.
Nada impide a la UASD cumplir con ese propósito, que no sean sus propias debilidades y desviaciones organizacionales, ya que, en sentido general, goza del personal académico más experimentado, cualificado y competente, tanto en el
tercer como cuarto nivel, dentro del sistema de educación superior del país, Amen de su valioso e intangible tesoro histórico y cultural.
El cambio, la innovación, lo creativo, el pensamiento crítico, ha de ser cultura y política de toda entidad educativa universitaria que pretenda formar profesionales responsables socialmente, de ciudadanía activa y comprometidos con la transformación permanente de la sociedad. Desventuradamente, no es lo que el pueblo dominicano atestigua en la UASD del presente.
Por años, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) se ha manejado de una crisis en otra, al tiempo que su máximo órgano ejecutivo (el Consejo Universitario) y los rectores de turno no han asumido con carácter y voluntad la forma de enfrentar las mismas, debido a que, en gran medida, llegan al poder atados a los grupos clientelares que generan tales dificultades, lo cual se convierte en seria retranca para decidir y realizar las acciones renovadoras que precisa la academia, vistas las corrientes que en tal sentido se producen de manera permanente en todo el quehacer universitario del mundo y las tendencias predominantes en todos los organismos académicos internacionales, incluyendo la UNESCO.
De salud, es bueno aclarar que las reflexiones contentivas en el presente diagnostico no están enfocadas particularmente sobre gestión de gobierno universitario alguno, ni tienen una intención de critica individual a ningún actor universitario. El enfoque es sistémico y se irradia tanto hacia periodos pasados como actuales. Su única intención es salvar, no dañar. La UASD debe preservarse y defenderse, no al precio de lo incorrecto y la falta de transparencia; sino al precio que demanda la sociedad y la misión para la cual existe.
Las características generales de la crisis y consecuente estancamiento de la UASD la podríamos resumir, sin intenciones absolutistas, en los siguientes renglones y factores;
1 -LO INSTITUCIONAL
1. Manifiesta debilidad institucional, observada en la falta de aplicación y respeto de los estatutos de la entidad por parte de sus autoridades, normalmente para favorecer o proteger intereses patrimoniales de corte individual o grupal. Falta de mecanismo de regulación, control y sanción por parte de los órganos que toman decisiones. Normalmente son «juez y parte»;
2. Sistema de gestión individualista y centralizado, en manos de rector y decanos, contraviniendo el espíritu y la letra de la plataforma colegiada democrática establecida en el Estatuto Orgánico;
3. Poder excesivo (unipersonal) del rector o rectoría en manejo de finanzas, nombramiento directo de funcionarios en puestos por concursos, incluido el contralor, usurpando funciones del Consejo Universitario;
4. Desvaloración e inoperancia del Consejo Universitario como máximo órgano ejecutivo colegiado, del que se espera sea representante de la diversidad crítica del universo uasdiano;
5. Desbordante diversidad de grupos y proyectos con objetivos particulares, lo que demuestra la atomización de la Universidad, trayendo como consecuencia que muchas decisiones que deben ser tomadas por los organismos correspondientes, se ventilen primero de manera de manera extraoficial;
6. Pérdida de autoridad moral e institucional, tanto dentro de UASD como en la sociedad;
7. Negativa a rendir cuentas, aun contra sentencias de tribunales del país;
8. Falta total de transparencia, en áreas como (a manera de ejemplos):
a) nómina (no se sabe cantidad empleados, contratados, nombrados, conexas)
b) financiera (no se plantean claramente las distintas fuentes alternas de ingreso y sus montos, fuera el presupuesto nacional, como: descuento de impuestos a profesores y empleados, descuento por falta a clase, ingresos de facultades, pago por servicios estudiantiles y profesionales, otros)
e) estadísticas (no se sabe la cantidad real de estudiantes por semestre o año y su clasificación; relación inscritos-graduados, deserción por facultad o carrera, etc.)
d) ejecución de presupuesto por programas particulares
f) plan estratégico u operativo anual o de gestión g) sistema de información, interno y externo
h) tesoro físico-cultural (inmobiliario, tecnológico, fincas, plantas productivas, laboratorios y talleres, mobiliarios, obras de arte, etc.)
i) resultados de evaluación del personal académico
9. Desguace de las estructuras, funciones y puestos de mando de la institución, como patrimonio particular de los grupos clientelares airosos en las elecciones, en detrimento del verdadero valor de la universidad como academia de educación supenor;
1O. Cualquierización de la función y del funcionariado;
11. Desproporcionado, abusivo e incesante aumento de la nómina de la universidad, sin responder a necesidades reales o justificación de funciones, sin importar competencias y capacidades, dando lugar a decenas de «botellas», dualidad de funciones y creación de plazas que riñen con las normas y carrera administrativas de la institución, lo que entraña a su vez, despilfarro de cientos de millones de pesos al año, en detrimento de la calidad docente, la investigación, la mejora del ambiente académico de trabajo y la calidad de vida del profesorado;
12. Alto nepotismo en las relaciones laborales, convirtiendo la universidad, en algunos casos, en un espacio de familia; planteando un dilema en el plano ético, amén del plano económico, en franco conflicto con las reglamentaciones existentes;
13. Bajo las anteriores circunstancias, está fracasado cualquier modelo de supervisión responsable y equitativo. La indisciplina, por tanto, predomina;
14. Constitución de una ‘ aristocracia académica’, una elite que se recicla electoralmente (algunos con 15 y 18 años en el Consejo Universitario);
15. Existencia de un modelo electoral desfasado, fuertemente clientelar, excluyente, de poca vigilancia ética, sin interés sobre la coherencia de lo propuesto y lo ejecutado, sufragista, de poco seguimiento al curso de los órganos colegiados y el respeto de sus normas. Un modelo hecho casi como traje a la medida para un círculo exclusivo, que fomenta el carrerismo político desmedido entre una minoría, negando derechos constitucionales a la mayoría del
profesorado, en desmedro del espíritu democrático y el buen sentido académico del propósito;
16. Estructura colegiada sin un régimen de consecuencias para los miembros incumplidores, llevando el modelo democrático en muletas;
17. Procesos electorales contaminados moralmente por las implicaciones que conlleva gastar decenas de millones de pesos para candidaturas a los puestos de rectoría y vicerrectorías, funciones que no son productivas, sino de servicio, estrictamente académicas, trayendo consigo la presencia de prestamistas financieros, que, para garantizar su «inversión», luego exigen el control de las oficinas que administran fondos millonarios de la institución. El Comedor Universitario, por ejemplo, ha sido víctima de esta devoradora practica inmoral;
18. Campañas electorales permanentes, extensas, sin freno ni control, donde se usan incesantemente los recursos (económicos, logísticos, personal, material) de la institución por quienes son autoridades en ejercicio y que pretenden aspirar a continuar o a un cargo superior;
19. Ilegalidad e ilegitimidad de las delegaciones estudiantiles en ca-gobierno y la Federación de Estudiantes Dominicanos (en los últimos periodos han prevalecido entre 2-4 años ilegalmente en esos órganos);
20. Modelo de representación de estudiantes a través de grupos que no cuentan con respaldo de masa ni representan la parte académica de los estudiantes; con representantes (no todos) desacreditados y cuestionados moralmente; razones que explican la pírrica participación de alumnos en las elecciones estudiantiles;
21. Nombramiento por parte de autoridades y pago de salario de UASD a dirigentes y delegados estudiantiles, cuyo propósito institucional no queda claro;
22. Ausencia de visión y estrategia institucional que enlace el desarrollo docente e institucional, las prioridades en investigación y la innovación con la Estrategia Nacional de Desarrollo (END) del país. Igual debilidad se observa en el fomento de alianzas estratégicas a través de proyectos de investigación y formación o actualización técnico-profesional con el sector productivo del país, tanto en la sede central como en las expresiones regionales de la universidad;
23. Poca aplicación y falta de seguimiento de miles de acuerdos nacionales e internacionales asumidos, por carecer de una estructura competente que evalúe el comportamiento de cada acuerdo, para verificar sus alcances y medir los beneficios-resultados que se esperan de los mismos; falta de sinergia con otras instituciones para potenciar y optimizar dichos acuerdos, los cuales, en su inmensa mayoría, duermen en carpetas;
24. Predominio de una primitiva cultura opositora al gobierno, q ue estimula la confrontación con los poderes Ejecutivo y Legislativo, en lugar de propiciar una relación armoniosa y critica, de autonomía responsable, tras objetivos que impulsen el desarrollo de la UASD y el país. Olvidándose que la UASD no es un proyecto particular, sino la universidad del Estado y de la nación dominicana;
25. Falta de presencia y de una comunicación fluida y sistemática con la sociedad, de modo que dé participación a la universidad en la agenda nacional y los temas prioritarios para la nación; una política que resalte, además, la gran cantidad de actividades académicas realizadas en todas las facultades y unidades regionales, que divulgue lo bueno e importante de lo que se hace o está en carpeta, que
mueva promueva públicamente al cuerpo profesora!, de investigadores y extensionistas de la academia;
26. Pérdida y daño de su imagen pública, por falta de disciplina y autoridad, falta de control y sanción sobre promotores de acciones y disturbios violentos sin excusas y legitimidad, desde el campus, proyectando una percepción de caos internamente;
27. Creciente presencia y control del campus por parte de encapuchados, dirigiendo disturbios violentos sin ningún control, con aparente tolerancia de las autoridades;
28. Presencia y establecimiento de grupos irregulares de presión violenta y fuerzas de choque (como los llamados Topos), liderados por figuras que han sido expulsados en algún momento de la universidad por su práctica violenta e intolerante, pero reenganchados luego, gracias al clientelismo. Grupos armados al servicio del chantaje y la extorsión, cuyo fortalecimiento es tan evidente como preocupante. Algunos de sus líderes han sido nombrados como funcionarios de áreas, con creciente presencia dentro del Departamento de Seguridad de la UASD, además;
29. Aumento de la inseguridad interna, de hurtos a la institución; daño y robo a bienes de profesores; de atracos y violaciones de estudiantes y empleados; de la ineficacia e inoperancia del Departamento de Seguridad. Se han denunciado robos al patrimonio de la universidad, entre los que se cuentan equipos tecnológicos sofisticados, cuadros valiosos, sin consecuencia conocida;
30. Violación a la ley de seguridad social. Aunque los impuestos son descontados religiosamente, el Seguro de Salud casi infuncional (el personal UASD no está dentro de la SISALRIL), Fondos de Pensiones en quiebra y Riesgo Laboral inexistente. La desprotección del personal académico, principalmente, es casi absoluta;
31. El actual procedimiento de pago del sistema de pensiones pondrá en peligro la estabilidad financiera (y existencia) de la UASD en corto plazo, se nutre del presupuesto ordinario, lo cual es insostenible;
32. Carencia de un inventario de su patrimonio, ocasionando que tanto autoridades, como universitarios en general desconozcan cuáles son los bienes que tiene la institución y sus valores reales, incluyendo la Inmobiliaria que nadie sabe su verdadero rol dentro de la institución;
11- GESTION ACADEMICA Y ADMI NISTRATIVA
33. Baja atención a la gestión docente e investigativa; pobre percepción de interés por el progreso de lo académico. Predominio de espíritu electoralista;
34. Sistema obsoleto de actualización curricular, lento y lleno de obstáculos, con tendencia a promover intereses de grupo;
35. Poca oferta curricular nueva, con carreras propias de la época;
36. Modelo de Postgrado con estrategia poca conocida; no articulado a la END, de poco anclaje con el sector productivo nacional y con no claras políticas de prioridad para enrumbar sus actividades. Con poca oferta temática y bajo apoyo financiero para los profesores. Con fuerte influencia clientelar (nombramiento por compromiso electoral), trasiego de influencia y tendencia recaudadora. Normas no muy respetadas. No es muy clara su apuesta concreta a la calidad;
37. En Investigación no se conoce una política definida de prioridad y pertinencia, buscando la aplicabilidad de resultados. La línea de investigación debería estar ligada y coordinada con el postgrado de todas las facultades de la universidad lo que proporcionaría calidad y una mejor orientación a la investigación,
38. Poca transparencia en los concursos académicos, cuyos resultados se retrasan meses, inexplicablemente, proyectando justificada incertidumbre en los participantes, Sospecha de tráfico de influencia y compromiso electoral;
39. Poca o ninguna política de incentivo al cuerpo docente, investigativo y de extension;
40. Pobre y cada vez más baja la calidad del estudiante que ingresa a UASD;
41. Masificación permanente e ilimitada y presupuesto insuficiente y deficitario; falta de proyectos o propuestas alternativas ante realidad: el deterioro de la calidad general solo crece;
42. Excesiva carga docente por parte del profesor para poder aspirar a un salario mínimamente digno, a costo de su salud, ocio y actualización permanente. Excesiva cantidad de estudiantes por profesor/sección docente;
43. Sueldos y salarios a personal académico por debajo de la media de la región;
44. Carencia de una política que estimule y garantice la formación y actualización del maestro e investigador;
45. Se adolece igualmente de un efectivo y práctico modelo de supervisión del trabajo de los académicos, de su apego a las normativas existentes y del trato y relación con los estudiantes, basados en principios y valores, ausente toda practica mercantil entre los mismos, como a veces ocurre, aunque en el menor de los casos;
46. Plataforma de informática obstaculizante y poco efectiva, costosa, por demás, que atasca continuamente los procesos académicos;
47. Sistema de inscripción, reinscripción y selección de asignaturas pobremente funcional, que retrasa, desconcierta y encoleriza a los estudiantes, generando nudos entorpecedores en el avance de sus carreras, al solo ofertar 1, 2 o 3 asignaturas por semestre. Las denuncias de mafias que venden los primeros lugares y números de asignaturas abundan;
48. Falta de automatización de la mayoría de los procesos lo que incrementa la burocracia y los inconvenientes de los demandantes de servicios;
49. Faltas graves en sistema de registro de notas. Los casos denunciados de fraudes no se han manejado ni con prontitud en los organismos responsables, ni con transparencia. Las sanciones consecuenciales se desconocen;
50. Perdida de liderazgo en las áreas deportivas, artísticas y culturales en general, orgullo nuestro en el pasado;
51. Empobrecimiento y deterioro de los espacios educativos;
52. Ineficiente conectividad de wifi;
53. Mala planificación en la relación congruente aula-cantidad de estudiantes. Abundan aulas grandes con pocos estudiantes y aulas chicas con desbordante cantidad de estudiantes, afectando entusiasmo, atención, climatización y todo el ambiente pedagógico elemental y, por tanto, la calidad del proceso de formación;
54. Falta de mantenimiento y mejora de las infraestructuras, pobre o n1nguna iluminación nocturna de sus calles;
55. Alarmante deterioro físico y tecnológico de la Biblioteca Central;
56. Déficit general de aulas y laboratorios con sus equipos correspondientes;
57. Equipos de laboratorios obsoletos. Alto deterioro de los existentes. Riesgo para la salud y seguridad de usuario;
58. Aulas de clases y laboratorios en condiciones infrahumanas, riesgo para la salud de sus usuarios y enemigas de la calidad docente;
59. Basura, sucio, mugre y descuido en aulas y laboratorios, pasillos, escaleras y entornos de unidades docentes;
60. Masiva ocupación por estudiantes de pasillos y escaleras de unidades docentes. Áreas usadas para sentarse y dormir. Desorden y ruido generalizado. Ningún control, el problema solo crece;
61. Unidades docentes carentes de baños o en condiciones inaccesibles. Déficit de baños en todo el campus para una universidad masificada;
62. Mega arrabalización de entradas a campus UASD y su entorno, con aumento de criminalidad, ruido, caos en el transporte y daño al medio ambiente;
63. Baja identidad corporativa de estudiantes y profesores, lo cual debe despertar preocupación;
111- GOBIERNO NACIONAL
64. Practica y actitud de espalda al gobierno de turno, cualquesea;
65. Escasas iniciativas voluntarias o proyectos de colaboración al gobierno o con propuestas, planteando soluciones a problemas o crisis;
66. Poca voluntad para acercarse al gobierno a los fines de que, en búsqueda de ingresos alternativos, este facilite la apertura de puertas y acuerdos de organismos internaciones de colaboración y financiamiento;
67. Débil labor de supervisión del MESCyT y de demanda de transparencia y rendición de cuenta de la UASD; dentro de los marcos de la autonomía universitaria.
Ante esta terrible situación, hemos decidido:
1o. llamar a nuestras fuerzas a reorganizamos y actuar bajo la dirección de nuestro órgano político académico.
2°. Alertar a nuestros compañeros a no comprometerse con aspirantes, no importa la jerarquía del puesto.
3°. Promovemos las aspiraciones de nuestros compañeros dentro de las normas establecidas en nuestras reglamentaciones.
4°. El momento reclama e indica que ahora la consigna ES: peledeísta en la
UASD y fuera de la UASD.
5°. Nos colocamos lejos, de los clanes, mafias, adinerados, bandas, y de todos aquellos que han mutilado la academia.
6°. Admitimos que nos saturamos de engaños y traiciones, ahora actuaremos con ojos abiertos para que no se repita el pasado.
r. Llamamos a los sectores uasdianos que no estén atados a estos males, a trabajar juntos, obviamente desde el plano académico para detener este veloz deterioro de nuestra UASD.
8°. Esperamos que estas ideas ciertas o no, sean respondidas en el plano académico y con la altura que indica la delicada situación de la gloriosa universidad autónoma de Santo Domingo.
También lucharemos para que la decisión de elegir nuestros candidatos universitarios sea exclusiva de nuestros compañeros
Por la Secretaría
Ramón Valerio
Titular
Miembros
Félix Almonte
José Burgos
Raúl Hernández
Mery rosa García
Héctor Rosario
Gilberto Disla
Jovanny matos
Lenchy Vargas
Luis Paulina
María E.C.
J. David Terrero
Bernarda Castillo
(En licencia)
Félix reyes (FTU)
Juan Manuel García (VED)
Radhames Silverio (VPU)
¡ESTO HAY QUE CAMBIARLO!





