Barcelona invita a estar expectante

El mundo consternado no acaba de recuperarse del grosero atentado terrorista perpetrado en Barcelona. España.
La solidaridad internacional se ha sentido en el país ibérico, proveniente de un mundo afligido.

Los actos de terror han cambiado su operatividad. Los disparos a mansalva, las bombas, los atentados dinamiteros, los secuestros han sido cambiados por embestidas a poblaciones indefensas.

Lo que se vivió la semana pasada en Barcelona había ocurrido en Niza, Francia , Uzbeco, Suecia, en Londres, en París, en Berlín, lo que indica un claro objetivo: Crear una situación de terror mediante el derramamiento de sangre.

Un vehículo grande a gran velocidad en una arteria peatonal dando zig – zab y llevándose de paro personas inocentes. Una crueldad.

Este domingo desde el Vaticano se llamó a “liberar al mundo” de la “violencia inhumana” del terrorismo.
Hace referencia al dolor humano que se refleja al nivel mundial por los actos terroristas que, en estos últimos días, han causado numerosas víctimas.

El desarrollo tecnológico acerca los acontecimientos allende los mares, que es lo que origina que Republica Dominicana haya sentido la tragedia de Barcelona España, como si se tratara en nuestra propia tierra.

Una larga tradición de buenas relaciones se tiene con España en el orden económico, diplomático, cultural, político y hasta de herencia por ser el país europeo quien primero trajo sus normas y reglas a nuestro país.

Una ciudadana dominicana resultó con heridas leves en el atentado, pero otros tantos de diversas nacionalidades fueron afectados, porque los actos de terror se procura llamar la atención en lugares cosmopolita, como la avenida usada para el atroz suceso, repleta de turistas del mundo.

Que fuere Barcelona y que antes sucediera en otras ciudades nos hace pensar que cualquier cosa pudiera suceder en cualquier locación del globo terráqueo. En verdad lo que se busca es crear una situación de terror mediante el derramamiento de sangre, una situación de violencia inhumana, como bien dijera el papa.

Desde este pequeño terruño enviamos nuestra plegaria para, de forma conjunta con el papa invocar misericordia y paz, que se libere al mundo de esta violencia inhumana, mientras materialmente abrimos los ojos y nos mantenemos expectantes