Precaver, antes de que sea tarde

En el debate de quien de manera directa o indirecta participa de la vida política o partidaria de Republica Dominicana está pasando por alto una serie de  acontecimientos determinantes en la sociedad

La intensidad de las discusiones nos hace ser indiferentes a fenómenos que afectan la idiosincrasia  del dominicano.

En los medios masivos de comunicación y las modernas redes sociales se destacan en primeros planos el secuestro de un empresario en Santiago, el asalto al área de emergencia de una clínica también en Santiago.

En ese espacio colocamos la cuantificación de accidentes en los que se involucran vehículos pesados, de los que aquí en el país llamamos patanas, con las características del manejo temerario de los chóferes.

Cada día se detectan alijos enormes de drogas narcóticas y contrabando de armas de fuego, que impulsan una sociedad violenta.

Los sanos gestos y las buenas costumbres se han excluido de la programación local de radio y televisión, dando paso a vulgaridades y las excentricidades.

Feminicidios, parricidios, violación y muertes de menores, robos de recién nacidos son pan de cada día.

La respuesta a muchos de esos caso es la indiferencia o como a mi no me toca , ignorarlo.

La gravedad de estos fenómenos sociales impulsa a la necesidad de abandonar las actitudes politiqueras, los  show mediáticos,  e incluso las contradicciones   intra partidarias para estudiar y analizar estos fenómenos antes de que sea tarde.

Ciudades en Latinoamérica que hoy se tipifican como violentas pasaron por esta etapa y hoy viven en un mar tormentoso.

Estamos a tiempo, estos temas tienen que incluirse en las agendas de los partidos, del congreso, de las iglesias, de los círculos empresariales y sociales para ir en auxilio del país, antes de que sea demasiado tarde