La exaltación del pelotero Vladimir Guerrero al Salón de la Fama de Cooperstown llena de legítimo orgullo a República Dominicana.
La atención ciudadana al suceso comprueba el alto interés puesto en ese hecho con el que se premia el esfuerzo, la dedicación, la entrega.
Vladimir Guerrero, quien aun vive en su natal Don Gregorio, un campo del municipio Nizao de la provincia Peravia, acumuló números en el difícil arte del bateo del béisbol, deporte rey entre los dominicanos.
Las estadísticas que consiguió Vladimir le han llevado al más grande reconocimiento de uno de los deportes más practicados en el mundo, en una liga con alto nivel de profesionalidad y competencia. Las Grandes Ligas de los Estados Unidos.
El domingo se celebró la ceremonia de exaltación del humilde campesino de Don Gregorio a la elite del béisbol internacional, el pabellón de la fama de Coopertown, museo de esta ciudad del Estado de Nueva York , que tiene por lema «Preservar la historia, honrar la excelencia, conectar generaciones».
Con la exaltación de Vladimir Guerrero se ha honrado la excelencia que no solo se manifiesta en el bate, guante o brazo del pelotero, también por la humildad de un atleta excepcional, que es una de las cualidades mas hermosas de un ser humano.
A pesar de tantos elogios y premiaciones Guerrero dice que se quedará en su lar nativo, trabajando para su comunidad y colaborando para su impulso y desarrollo, al tiempo de motivar a otros jóvenes a la practica deportiva por aquella máxima de cuerpo sano mente sana.
Con Vladimir son tres los dominicanos estacionados en la inmortalidad, en el exclusivo santuario de las estrellas del béisbol de las Grandes Ligas. Los anteriores Juan Marichal y Pedro Martínez
Hoy el país rinde tributo y siente el orgullo de compartir la nacionalidad con un humilde atleta, ejemplo de grandeza y talento deportivo


